Archivo de la categoría: Editorial Anagrama

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Un pedigrí (Patrick Modiano)

Volver a Modiano una y otra vez. En esta ocasión con Un pedigrí, novela de 2007 publicada en Anagrama con traducción de María Teresa Gallego Urrutia.

Las novelas de Modiano son breves y ésta autobiografía también lo es, algo más de cien páginas. Modiano hace un recorrido por su árbol genealógico: padres y abuelos. Finaliza el relato cuando Modiano tiene 21 años, al cumplir la mayoría de edad.

Modiano hace una descripción analítica, objetiva, aportando en tropel y con urgencia (como si precisara descargar su memoria de todos estos acontecimientos para dar testimonio y poder pasar a otra cosa) un alud de nombres y lugares (que cifra bien la errabunda existencia de Modiano esos años); toda aquella miríada de personas que pululaban alrededor de los padres los años posteriores a la finalización de la segunda guerra mundial, quienes después de casarse tomaron caminos distintos, ella como actriz y él como empresario, sin que les sonriese la fortuna a ninguno de los dos. Lo único en lo que están de acuerdo sus progenitores era en que ninguno quería hacerse cargo de su hijo, así que Modiano pasará temporadas con los abuelos y desde sus once años permanecerá en distintos internados (en los cuales lidiará con las horas muertas leyendo: El príncipe de Zenda, El oficio de vivir, Las ilusiones perdidas, Madame Bovary, Viaje al fondo de la noche…) librando los meses de verano. De toda esta infausta situación Modiano hace hincapié en la pérdida de su hermano, que sí le marcó. También refiere que se sentía poco apoyado por sus padres, abandonado a su suerte, sin encontrar nunca el más mínimo cariño paternal ni maternal. Su padre primero lo quiere en el internado y luego al cumplir los 18 en el ejército, pues no ve la forma de quitárselo de encima. Modiano dice no guardarle rencor al padre, tampoco a su madre. La narración concluye en 1966, cuando Modiano cumple 21 años, genera sus propios recursos económicos como corredor de libros y le dan la noticia de que le publicarán su primera novela. Es en ese instante cuando Modiano se siente dueño de su vida, de su presente y futuro, pues hasta entonces tenía la sensación de haber vivido una vida fugitiva, de ser un mero espectador de la obra de su vida.

Patrick Modiano en Devaneos | Un circo pasa, El callejón de las tiendas oscuras, La hierba de las noches, Accidente nocturno, En el café de la juventud perdida, Más allá del olvido, Recuerdos durmientes

A bordo del naufragio (Alberto Olmos)

A bordo del naufragio (Alberto Olmos)

La cosa va de naufragios. Otra variante del confinamiento.

El libro (finalista del Herralde en 1998) lo escribe un joven de 21 años, que en aquel entonces estudiaba periodismo en Madrid, proveniente de un pueblo, que detesta la Universidad, a sus compañeros, casi todo lo que le rodea. Su tabla de salvación en este naufragio son los libros, que lee a todas horas y que lleva siempre en su mochila (libros prestados de la biblioteca, pues no está la cosa para dispendios). Ese es su asidero. El cerebro del protagonista, en segunda persona, comienza a trabajar y va soltando perlas, describiendo el cuarto en el que vive (al estilo de El hombre que duerme de Perec), la gente de su clase, los profesores, su infancia, su blandura existencial, su patetismo, su flojera, la relación con sus abuelos, su no relación con su madre y su padre (del que dice que hay dos terminos que lo definen: calvo y cabrón), y una fijación visual por los culos y los senos. El autor debía tener en aquel entonces el cerebro anegado de semen de ahí que su pensamiento único fuera seminal (en el resto de sus obras no faltan tampoco ese alma voyeur, las violaciones mentales, los estupros no consumados). Olmos maneja con desparpajo el lenguaje. Hay páginas que pecan de reiterativas, otras que se aceleran y son un auténtico cachondeo. Consciente de su discurso, crítica su falta de coherencia, reducido más bien a una masturbación mental, donde nunca queda claro quienes son Los Otros (Perdidos, en 1998, todavía no se había estrenado).

El libro me ha gustado, porque lo he leído como si tuviera 21 años, y cambiando periodismo por empresariales, hay muchas cosas que ahí se cuentan que uno ha vivido y sufrido y ese discurso poco estructurado, que nace de la visceralidad, del encono, del desencanto y de otras muchas cosas, uno lo entiende.

Aflora la melancolía al leer un libro donde se manejan pesetas, donde aparece Dire Straits, Extremoduro, Carlos Boyero (al cual dicho sea de paso no soporta), Pessoa, Aleixandre, Kundera, Machado, Jaime Gil de Biedma, Nicholas Cage, Bogart, Rimbaud, Max Extrella y tantos otros.

Olmos describe la realidad a su manera, con sus herramientas, con la palabra escrita. Olmos luego escribiría columnas en los periódicos (no en blanco), publicaría libros (daría así su visión del mundo y de sus obsesiones con sus escritos) y no volvería a su pueblo (creo que sigue por los Madriles), quizá porque allí naufragó. Y lo más importante es que ese personaje que SE NOS VA, SE NOS VA, sigue todavía escribiendo y publicando, lo cual como Olmos en alguna entrevista afirma ya es algo prodigioso.

Anagrama. 1998. 176 páginas

Estantería libros

Lecturas y editoriales

He puesto los enlaces a las editoriales que han publicado los libros que he leído estos últimos años. Una lista que no deja de crecer y que ya supera la centena de editoriales.

Acantilado
Adriana Hidalgo
Alba
Alfabia
Alfaguara
Alianza
Altamarea ediciones
Alrevés
Anagrama
Ápeiron
Ardicia
Árdora
Ariel
Atalanta
Austral
Automática
Avant editorial
Baile del Sol
Bala perdida
Balduque
Barataria
Barrett
Base
Belvedere
Berenice
Blackie Books
Boria
Bruguera
Caballo de Troya
Cabaret Voltaire
Candaya
Carmot Press
Carpe Noctem
Cátedra
Círculo de lectores
Comba
Cuatro Ediciones
Debolsillo
Demipage
De Conatus
e.d.a
Ediciones Casiopea
Destino
Ediciones del Viento
Ediciones La Palma
Ediciones La piedra lunar
Edhasa
El Desvelo
Eneida
Errata Naturae
Espuela de Plata
Eterna Cadencia
Eutelequia
Fragmenta>
Fórcola
Franz Ediciones
Fulgencio Pimentel
Gadir
Galaxia Gutenberg
Gallo Nero
Gatopardo
Gredos
Grijalbo
Hermida
Hoja de Lata
Hueders
Huerga & Fierro
Hurtado & Ortega
Impedimenta
Jekyll & Jill
Kalandraka
KRK
La Discreta
La línea del horizonte
La Navaja Suiza
La uña rota
Las afueras
Lengua de trapo
Libros de Ítaca
Libros del Asteroide
Los Aciertos
Los libros del lince
Lumen
Lupercalia
Malas Tierras
Malpaso
Mármara ediciones
Minúscula
Muchnik
Nórdica
Olañeta editor
Paidos
Páginas de Espuma
Pálido fuego
Papeles mínimos
Paralelo Sur
Pasos perdidos
Pengüin
Península
Pepitas de calabaza
Periférica
Pez de Plata
Plaza Janes
Playa de Ákaba
Pregunta Ediciones
Pre-Textos
Random House
RBA
Reino de Cordelia
Sajalín
Salamandra
Sapere Aude
Seix Barral
Sexto Piso
Siruela
Sloper
Stirner
Talentura
Tandaia
Taurus
Témenos
Trama
Tránsito
Tresmolins
Trifoldi
Trifolium
Tropo
Tusquets
Turner
WunderKammer

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Vidas minúsculas (Pierre Michon)

En Cuerpos del rey Michon cuenta que leyendo ¡Absalón, Absalón! de Faulkner encontró ahí al padre del texto, el aliento que precisaba para escribir, tal que antes de acabar la novela de Faulkner ya estaba escribiendo Vidas minúsculas, con una gran sensación de libertad y gozo.

Vidas minúsculas lo escribió Michon en 1984 y Anagrama lo publicó en España en 2002 con traducción de Flora Botton-Burlá. Libro fundacional hoy descatalogado. Sería una muy buena decisión de Anagrama incluir este libro en su Colección Compactos 50 y darle así una nueva vida y una gran alegría a los lectores presentes y venideros de Michon.

Parece una buena idea al escribir hacerlo acerca de lo que se conoce, de aquello de lo que se sabe de primera mano, situando entonces la experiencia en el centro del relato. Michon elaboró bajo estos presupuestos unas cuantas biografías familiares, ocho, que conforman a su vez, una suerte de autobiografía, insoslayable, deslumbrante, que brilla, a mi parecer, a un nivel superior a otras novelas autobiográficas de calado de Limónov, Dovlatov o Bouillier y pienso en El libro de las aguas, Retiro o Tres circunvoluciones alrededor de un sol cada vez más negro.

Una manera de conjurar la vasta y vaga y necesaria muerte es la escritura, que cual bálsamo de Fierabrás se cree capaz de curar todas las heridas; la página en blanco que cauterizará y vivificará cuando con sangre se escribe.

Michon tardó en escribir y uno piensa que sus lecturas -que facultan la escritura- fueron decantadas sin prisa alguna, esperando el kairós, el instante preciso en el que el escritor como un director de orquesta eleve su batuta y la música, aquí escritura, se impulse ya en un arsys irrefrenable y deslumbrante; amasijo de palabras que Michon abrillanta cual azófar, que son también afirmación y conciencia, hollando con el arado de su escritura, uncido a la memoria, los terrosos surcos del pasado en los que germinaron recuerdos sarmentosos, acres, cantos rodados, como su infancia enfermiza, el paso por un hospital psiquiátrico, los albores brumosos a resultas de días barbiturizado, amores feroces porcinos desmedidos desnortados, sin estar nunca a la altura de una realidad que le niega y sisa las palabras, el Verbo y su Gracia, la plenitud de la escritura la liberación de verse alzado y a lomos de un texto tan montaraz como libérrimo, el reinar en la página en blanco y ante un corifeo de voces pretéritas y abismales que le susurran sus historias para que no desaparezcan del todo en esa tolva infinita que la nada es y Michon cumple, vaya si cumple y erige e inventa con creces, haciendo del lenguaje alquimia.

Vidas minúsculas supuso su impresionante obra fundacional, la piedra sobre la que anda desde entonces Michon construyendo su Gran Obra, palabra a palabra, piedra a piedra, a cincel, exprimiendo el lenguaje, aportando múltiples capas al lienzo que la hoja en blanco es y sí, quizás, se escucha hablar, y resulte incluso en primera instancia, pomposo, pedante, cargante, pero luego una vez habitando y develado el texto, asumido entonces el reto, la propuesta, la lectura procesional a paso de costalero, el deleite y la ganancia son exponenciales.

Pierre Michon en Devaneos

El origen del mundo
Llega el rey cuando quiere
Mitologías de invierno. El emperador de Occidente
Cuerpos del rey
Los Once

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Los Once (Pierre Michon)

Encima de la mesa, o mejor, sobre el lienzo, once figuras, once personajes (Robespierre, Collot, Lindet…), una especie de última cena laica, el alma colectiva de la Revolución Francesa de 1789, punto de inflexión a partir del cual la soberanía de la nación recaerá en el pueblo, tiempo de Ilustración, Terror y Guillotina, de la razón letal; Michon se saca de la chistera el cuadro Los Once (novela publicada en 2010 con traducción de María Teresa Gallego Urrutia), lo sitúa en el Louvre, ante los ojos de un espectador y de su explicador, que le irá dando cuenta de la historia del cuadro, de su autor, Corentin, de aquellos años de esperanza y terror, los años previos del tráfico de esclavos, el yugo blanco, la construcción de canales, esclusas, la madera de ébano que convertirá, como en la alquimia, el sudor ajeno en oro y riquezas inconmensurables, Michon no da puntada o pincelada sin hilo o pincel fino, como gran detallista que es y la narración engancha, embriaga, te subsume en ese momento histórico, algo parecido a lo que lograba Vuillard en su 14 de julio, solo que aquí la cámara no está entre la gente, a la altura de la cintura, más bien aquí sería una cámara a vista de dron, capaz de plegar el tiempo histórico (por ahí aparece Michelet, autor de la Historia de la Revolución Francesa) y el espacio, en 137 páginas maravillosas.

Pierre Michon en Devaneos

El origen del mundo
Llega el rey cuando quiere
Mitologías de invierno. El emperador de Occidente
Cuerpos del rey

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Cuerpos del rey (Pierre Michon)

Hace algo más de seis años leí El origen del mundo de Pierre Michon. No lo disfruté y después de haber leído y disfrutado sin tasa de otros libros de Michon como Llega el rey cuando quiere o Mitologías de invierno. El emperador de Occidente, me impondré una relectura.

El presente libro publicado en 2006, con la traducción, siempre sobresaliente, de María Teresa Gallego Urrutia, agrupa Cuerpos del rey y Tres autores. Los tres autores son Faulkner , Balzac y Cingria, del que si no me equivoco no se ha traducido nada al castellano.

Las semblanzas de Michon me recuerdan a las que hacía Javier Marías en Vidas escritas. El meollo son las palabras que Michon dedica a Faulkner, su padre tutelar, aquel que le sitúa en el camino de la escritura, el padre del texto, tal que sin Faulkner quizás no hubiera existido el Michon escritor.

La escritura viene a ser una especie de magia, de alquimia, si se quiere, en la que alguien normal es capaz de alumbrar un texto escrito inmortal, imperecedero, mítico, hete ahí los dos cuerpos del rey. Pensemos en Shakespeare, Cervantes, Proust, Joyce, Balzac, Flaubert, Beckett… incluso del propio Michon si la inmortalidad lo pusiera en nómina.

Puedo transcribir aquí un buen número de párrafos, los múltiples hallazgos con los que uno se va topando a medida que holla el texto, pero es mejor no desvelar nada, sí apuntar que Michon consigue con su escritura, marcada por una brevedad insondable, una especie de salmodia y encantamiento en el lector cómplice con estos ensayos deliciosos.

Al igual que Michon dice de Faulkner que sus textos, sus preguntas, son su vida misma, a veces, las menos, ante un autor uno encuentra las respuestas a muchas preguntas, un lenguaje en el universo michoniano que es amparo y liberación.

Cuerpos del rey. Pierre Michon. 2006. Traducción de María Teresa Gallego Urrutia. 160 páginas.

Lecturas 2018

Esta es la relación de los libros que he leído y reseñado en 2018. Una acertada selección de las lecturas me ha permitido sustraerme -y a su vez desafiar los preceptos délficos: ya saben, aquello de «Nada en exceso«- a uno de los grandes riesgos que corremos los lectores compulsivos: el empachamiento.

Feliz año y felices lecturas.

Ecce homo (Friedrich Nietzsche)
Un verano con Montaigne (Antoine Compagnon)
Algo va mal (Tony Judt)
Nuevas lecturas compulsivas (Félix de Azúa)
El silencio de los libros (George Steiner)
De una palabra a otra: Los pasos contados (Octavio Paz)
Fragmentos (George Steiner)
Nostalgia del absoluto (George Steiner)
Autobiografía sin vida (Félix de Azúa)
Hyperion (Friederich Hölderlin)
Parad la guerra o me pego un tiro (Jacques Vaché)
Los Muchos (Tomás Arranz)
Breve historia del circo (Pablo Cerezal) Sigue leyendo