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Die Zweisamkeit (Francisco Hermoso de Mendoza)

Ya ha visto la luz mi novela Die Zweisamkeit. Publicada en Ápeiron Ediciones. Es más extensa que la anterior, 228 páginas. Puede ser tu lectura del verano. Hay humor, ironía, aventuras y desventuras y muchísimas cosas más.

Se puede adquirir en la web de la editorial, y en la distribuidora Distriforma en Todostuslibros, Amazon, Agapea, Elkar, Casa del Libro, Santos Ochoa (disponible en las cuatro librerías de Logroño, y también en las librerías de Soria, Torrevieja, Cartagena, Orihuela y Tudela) y la FNAC

Se puede tomar en préstamo en la Biblioteca Almudena Grandes de La Rioja:
Die Zweisamkeit en la Biblioteca de La Rioja

Enlace al catálogo.

Die Zweisamkeit

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Este es el comienzo:
Die Zweisamkeit

Y las referencias bibliográficas que nutren la novela:

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Y como el título de la novela sé que se las trae, de cara a facilitar las cosas al lector interesado que quiera hacer una petición de la novela en una librería física, dejo un audio para que se lo escuchen 100 veces.

Muerto de risa y Die Zweisamkeit
En las redes, como twitter, ya hay comentarios, a las dos novelas, Muerto de risa y Die Zweisamkeit. Gracias, Jorge, por leerlos y comentarlos. Ah, y preciosa la foto.

Y os animo (y os doy las gracias por adelantado) a hacer una desiderata de la novela en la biblioteca de vuestra ciudad de residencia.

– Reseña de Die Zweisamkeit por el escritor Juan Pablo Fuentes, responsable del longevo blog literario Cuchitril literario. Leer reseña.

Reseña de Die Zweisamkeit por el escritor Antonio Báez y entrevista en la Revista Penúltima.

www.devaneos.com

Logroño en sus bares (Jorge Alacid)

© Alfredo Iglesias

© Alfredo Iglesias

Hay una escritura pegada al terruño. Leyendo Logroño en sus bares de Jorge Alacid (Logroño, 1962) creo que este es un libro que está muy ligado a la educación sentimental de los logroñeses y a la disposición sobre el mapa de su memoria (la propia de cada cual) de todos aquellos bares (de beber y de yantar), locales, pubs (La Granja, El Tívoli, El Ibiza, El Victoria, El Moderno, El Bretón…), que todos hemos frecuentado a lo largo de nuestra vida, alternando por la Laurel, la San Juan, Muro de la Mata, El Espolón, Marques de Vallejo, San Agustín, Portales, Ollerías, Sagasta, Bretón de los Herreros, Avenida Portugal, calle Chile, Fundición, Vitoria, Labradores, Saturnino Ulargui, Gil de Gárate, Jorge Vigón… Alacid me saca trece años, los suficientes para que yo no haya conocido algunos de los bares que se citan en su libro. Antes del Epílogo, en el capítulo titulado El mejor bar del mundo, al hablar del Capri dice: forasteros abstenerse. Es muy posible que alguien que no sea de Logroño y a pesar de que no conozca ninguno de los bares aquí citados, leyendo este libro (en el caso de que se animase a hacerlo) pueda extrapolar sensaciones y emociones parejas a las del autor y ligarlas con otros bares de su tierra, pueblo o ciudad, pues hay algunos capítulos como Bares del fin del mundo, en donde Jorge se traslada a la localidad soriana de Caracena, que cifran bien ese mundo que conocimos y que está al borde de la extinción, tanto como lo están los porrones ese utensilio hogaño desaparecido de casi todos los bares o las bodeguillas, ante el imperio homogeneizador de las franquicias. A veces el texto también se convierte en una suerte de arqueología urbanística, cuando nos habla por ejemplo Jorge acerca de la creación de la Travesía del Laurel, hace un siglo, que permitía el acceso a la Laurel desde la calle Bretón de los Herreros, a la altura del Blanco y Negro, quien le disputa al Achuri el ser el bar más antiguo de la Laurel. Y hablando de bares centenarios mentar el Gurugú (fundado en 1909) en la calle de los Yerros, en donde dictamina Jorge que Begoña despacha «gollerías» a su fiel clientela. También es necesario hablar de las terrazas y como bien dice el autor, las terrazas, al igual que las bicicletas, son para el verano. Nos habla también Jorge autor del caldo que servían en los bares para calentar la clientela sus cuerpos ateridos de frío y que servían entonces de balde. Y sirve a su vez este libro para rendir su particular homenaje a las personas que están detrás de la barras de los bares así como también a sus propietarios. Figuras como Nuria, Iturbe, Demetrio, María Luisa…

Para los que somos de aquí, leer acerca de estos bares, cafeterías (y también chocolaterías como Moreno) es oír a una voz contarte una parte significativa de tu vida, o mejor, como charlar con un amigo en la mesa de un bar, tirando del hilo de la memoria y si este libro se lo lees en voz alta a los seres queridos más mayores, amigos o familiares, verás un brillo especial en sus ojos, quizás la caricia de un recuerdo, el cosquilleo de las primeras veces, incluso la sombra de una pérdida, pero siempre y en todo caso todo fue la celebración de la vida, y lo será mientras esto dure, porque como escribiera el poeta: ha sido una hermosa pelea y aún lo es, porque estas fueron, y son, nuestras maneras de vivir, beber y sobrevivir.

Jorge Alacid escribió estos textos disponibles en la versión digital de La Rioja, desde el año 2012, y a los que puso fin en mayo del presente año con este epílogo. La editorial Los aciertos ediciones ha permitido que una selección de estas entradas virtuales las tengamos ahora disponibles en formato papel.