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Las palabras justas (Ignacio Martínez Pisón)

Siete reportajes o “relatos reales” breves y bastante interesantes se dan cita en este libro de Ignacio Martínez Pisón publicado por Xordica en 2007, en los cuales según el autor aborda alguna injusticia que ha de ser reparada, de ahí su título.
El de la portada del libro es Leonardo Sciascia quien visitaría Belchite para comprobar por él mismo las cicactrices de la guerra civil española y ver dónde lucharon los soldados italianos (68.000) que Mussolini (por el que Sciascia sentía muchas simpatías, no tantas sin embargo por el fascismo) envió a luchar junto a los nacionales.
Otro artículo va dedicado a Ramón J. Sender al cual su libro sobre lo ocurrido en la tragedia de Casas Viejas le supuso la enemistad de los republicanos, la caída del gobierno de Azaña y su distanciamiento de la República, pues como diría el escritor “La verdad es que una república que era capaz de hacer lo de Casas Viejas no podía sobrevivir“. Un distanciamiento respecto a la izquierda que también opera en el escritor John Dos Passos que aparece en dos relatos, en el referido a Sender y en otro en el que se nos refiere la ayuda que Dos Passos a través del New World Resettlement Fund, organización que facilitaba la instalación de republicanos en Latinoamérica. Ahí se nos cuenta cómo fue la llegada de españoles como José Peirás a Guayaquil en Ecuador, desde la República Dominicana y su arribada a una colonia sita en la región de Saloya, donde les iba a esperar un paraíso que no resultaría tal.
En Historia de dos maestras, el conflicto bélico situará a una como directora de la prisión en donde su compañera de profesión ingresa como presa. Median acontecimientos como el fusilamiento en la cárcel de trece mujeres presas jóvenes (su delito fue haber militado durante en la guerra en las Juventudes Socialistas Unificadas), que se conocerían después como las Trece Rosas.
Presente también la estación de Canfranc, rodeada siempre de un halo de misterio, de suspense, donde mucho de lo allá sucedido durante la guerra civil española y la segunda guerra mundial será recogido en el libro de Ramón J. Camp, El oro de Canfranc.
Me he llevado también alguna sorpresa agradable pues uno de los relatos se titula El periplo de Lydia Kúper, a la cual conozco porque llevo ya unos cuantos meses tratando de conseguir sin éxito un ejemplar de Guerra y Paz ya sea nuevo, de segunda mano (a un precio razonable) o en alguna biblioteca pública, libro que fue traducido por Lydia Kúper para Muchnik, y de cuyo periplo para salir de España nos informa Ignacio. Huida del país llevada a cabo en 1939, en un avión en compañía de otros consejeros soviéticos, que sufriría un accidente, en el que Lydia se rompería un brazo. Kúper regresó a España en 1957 (había nacido en Lodz en 1914 y en 1920 se instalaría con su madre en Vigo y trabajaba como profesora en un instituto hasta el estallido de la guerra), donde pasará a trabajar como correctora de textos para la editorial Aguilar, siguió trabajando como traductora de Pasernak, Makanin y de esta obra inmortal de Tolstói, que está por ver si algún puedo llegar a leer.

Xórdica Editorial. 2007. 79 páginas

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En el café de la juventud perdida (Patrick Modiano)

Van cinco con esta las novelas que leído de Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt), el cual a medida que lo leo me va demostrando que tiene un estilo propio, muy reconocible y para mí, deleitable.
Se dice a menudo que algunos escritores siempre escriben la misma historia una y otra vez, hablaríamos de un eterno retorno, como el experimentado por Roland, el protagonista de la novela, el cual como Walter Benjamin hacía con los pasajes de Paris, éste hace lo propio con el registro de esas zonas neutras parisinas en las que se asienta, tratando así de conjurar los fantasmas del pasado, las heridas y llagas de su juventud, los rostros que no quiere volver a ver, las infaustas experiencias que quiere desterrar, ese pasado que nunca acaba de pasar y sí de posar, pues como una piedra en el corazón cuesta mucho despojarlo de uno mismo, y por mucho que cambie de domicilio, de barrio, París es como un tablero de ajedrez donde los peones como él tienen movilidad reducida y la realidad les viene cercada o enmarcada por unos límites que parecen imposibles de superar, salvo quizás a través de la muerte, que sería la liberación definitiva, que le permitiría a Roland y la joven que conoció en un café en su juventud, una tal Louki, cortar con la maroma umbilical que la liga a una realidad de la cual siempre estar huyendo, donde su estado ideal, el de Louki es la huida, el tránsito, el deambulamiemto, y aquí el despeñamiento. Y como en sus otras novelas encuentro aquí una prosa notarial que levanta acta de un mundo extinto, un registro topográfico de un París que se metamorfosea, un intento siempre vano de dejar constancia de nuestro paso por la tierra, a fin de dejar de ser simples so(m)bras del pasado.

Anagrama. 2008. 132 páginas. Traducción de María Teresa Gallego Urrutia

Patrick Modiano en Devaneos | Un circo pasa, El callejón de las tiendas oscuras, La hierba de las noches, Accidente nocturno

Los demonios del lugar

Los demonios del lugar (Ángel Olgoso)

Poner el broche a un estupendo año de lecturas es despedir el 2017 leyendo a Ángel Olgoso. En Los demonios del lugar, publicado hace diez años, se reúnen 49 narraciones, algunas son microrrelatos, otras cuentos breves y otras relatos más extensos.

Todo los textos tienen algo en común y es la capacidad de sorprenderme, asombrarme y subyugarme con una prosa tan potente, un estilo tan portentoso y un léxico tan rico y oportuno que la lectura deviene continuo regocijo.

Los cuentos, de lo más variopinto (lo cual es otra de sus virtudes, pues es imposible acusar cansancio o reiteración en su lectura), están ambientados en distintas épocas y lugares, sin trasladarse al futuro, yendo más al pasado, mostrando toda clase de aberraciones, miedos, acechanzas, cuerpos deformes, situaciones alucinantes, escarceos metaliterarios como en La primera muerte de Kafka, los ocasos carnales de las guerras, misterios asombrosos, los destrozos de la pasión y el deseo y muchas sorpresas finales que dotan de sentido algunos cuentos casi en su último aliento, en sus últimas palabras y son su remate perfecto.

En distancias tan cortas como las que maneja Olgoso, la alquimia a lograr creo que es aunar fondo y forma, que la estilosa prosa se ponga al servicio de lo que se quiere contar, y creo que en este libro el resultado es sobresaliente.

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La hierba amarga (Marga Minco)

Sin llegar a los excesos de La vida es bella, Marga Minco, autora de la novela, sigue un camino similar, al menos al principio de la novela. Novela que no es un testimonio a toro pasado, más bien in situ, sin tener presentes los seis millones de judíos que aniquilaría el régimen nazi. Lo que se nos refiere es la antesala del Holocausto. Marga nos relata cómo mientras ella vive en Breda junto a su familia, en Holanda, algunos vecinos, judíos como ella, son obligados a dejar sus casas, son instados a subir en camiones, desaparecen y nunca más se les vuelve a ver. A pesar de todo, Marga mantiene la esperanza. Su padre, presenta un optimismo a prueba de balas, a pesar de lo cual, su destino será fatal: el padre, la madre, y los dos hermanos de Marga serán asesinados en los campos de concentración. Marga nos cuenta cómo consigue huir por los pelos, ponerse a salvo (lo cual siempre le acarreará un sentimiento de culpa), yendo de casa en casa, de ciudad en ciudad, decolorándose el pelo, viéndose ayudada por otras personas, no sin cierto recelo. A pesar de que la narración resulte ingenua en algunos momentos -como cuando el padre de Marga llega a casa con un montón de estrellas que todos los miembros de la casa deberán coser en todas sus prendas cuando salgan a la calle, un momento que más que verse por Marga como algo trágico, parece motivo de fiesta, de celebración, como el que acude a un desfile o a una fiesta de disfraces- sí que resulta impactante ver cómo las casas, los barrios de las ciudades holandesas, se van poblando de ausencias a medida que los judíos son obligados a irse para no volver jamás.
Novela breve y franca que nos permitirá acercarnos a los preliminares del Holocausto judío, y entender, aunque sea muy superficialmente, cómo lo sufrieron los judíos holandeses.

Libros del Asteroide. 2007. 128 páginas.

Alves & C.a

Alves & C.ª (Eça de Queiroz)

El hijo de Eça de Queiroz (o Queirós) recupera esta novela inédita de la famosa maleta de hierro de su padre. Guarda esta nouvelle similitudes con Los Maia (en cuya lectura ando inmerso); si bien ahí el desdichado cornudo decide suicidarse a las primeras de cambio, aquí el protagonista, Alves, se lo piensa mejor y tras ver a su mujer coqueteando en el sofá de su casa con su socio y compañero de trabajo un tal Machado, en lugar del suicidio opta por apartarla de su vera y devolverla a los brazos de su padre, sin sustraerse a la debida manutención. El asunto pasa por decidir qué debe hacer Alves. ¿Debe suicidarse, matar a Machado, medirse en duelo, con espada, con armas, matar a su mujer?. La narración en tono de comedia va calibrando las distintas opciones, sus pros y sus contras sin que en última instancia parezca que importe mucho lo que realmente siente Alves o cuáles son sus verdaderos sentimientos hacia su separada esposa.

Importa más la fachada, el qué dirán, evitar las habladurías. Mantener la compostura.

Los amigos de Alves y los de Machado consiguen encauzar una situación que podría ser letal, encarrilando la situación por el camino de la cordura, de la mesura con un final que se me antoja moralizante y que desbarata en cierta medida toda la tensión, toda la comicidad y toda la intriga previa.

A pesar de esto leer a Maupassant a Chéjov, o a Queiroz, en estas medias distancias, siempre es un deleite.

Rey Lear. 2007. Traducción de Juan Lázaro.

Literatura portuguesa en Devaneos | José Luís Peixoto, Fernando Pessoa, Vergílio Ferreira, Afonso Cruz, António Patrício, Álvaro do Carvalhal, Eça de Queiroz.