Archivo de la categoría: Nórdica libros

Estantería libros

Lecturas y editoriales

He puesto los enlaces a las editoriales que han publicado los libros que he leído estos últimos años. Una lista que no deja de crecer y que ya supera la centena de editoriales.

Acantilado
Adriana Hidalgo
Alba
Alfabia
Alfaguara
Alianza
Altamarea ediciones
Alrevés
Anagrama
Ápeiron
Ardicia
Árdora
Ariel
Atalanta
Austral
Automática
Baile del Sol
Bala perdida
Balduque
Barataria
Base
Belvedere
Berenice
Blackie Books
Boria
Bruguera
Caballo de Troya
Cabaret Voltaire
Candaya
Carmot Press
Carpe Noctem
Cátedra
Círculo de lectores
Comba
Cuatro Ediciones
Debolsillo
Demipage
De Conatus
e.d.a
Ediciones Casiopea
Destino
Ediciones del Viento
Ediciones La Palma
Ediciones La piedra lunar
Edhasa
El Desvelo
Eneida
Errata Naturae
Espuela de Plata
Eterna Cadencia
Eutelequia
Fragmenta>
Fórcola
Franz Ediciones
Fulgencio Pimentel
Gadir
Galaxia Gutenberg
Gallo Nero
Gatopardo
Gredos
Grijalbo
Hermida
Hoja de Lata
Hueders
Huerga & Fierro
Hurtado & Ortega
Impedimenta
Jekyll & Jill
Kalandraka
KRK
La Discreta
La Navaja Suiza
La uña rota
Las afueras
Lengua de trapo
Libros de Ítaca
Libros del Asteroide
Los libros del lince
Lumen
Lupercalia
Malpaso
Mármara ediciones
Minúscula
Muchnik
Nórdica
Olañeta editor
Paidos
Páginas de Espuma
Pálido fuego
Papeles mínimos
Paralelo Sur
Pasos perdidos
Pengüin
Península
Pepitas de calabaza
Periférica
Pez de Plata
Plaza Janes
Playa de Ákaba
Pregunta Ediciones
Pre-Textos
Random House
RBA
Reino de Cordelia
Sajalín
Salamandra
Seix Barral
Sexto Piso
Siruela
Sloper
Stirner
Talentura
Tandaia
Taurus
Témenos
Trama
Tránsito
Tresmolins
Trifoldi
Trifolium
Tropo
Tusquets
Turner
WunderKammer

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La herencia (Vigdis Hjorth)

¿Cuántas familias se rompen a consecuencia de una herencia? ¿Cuántos hermanos dejan de hablarse a raíz de las disputas generadas por las herencias cuando los ojos de los herederos se dilatan cual emoticones con el símbolo de dólar -aquí kroner- impresa la codicia en sus pupilas? ¿Por qué la concordia, el afecto, se transforma en algo viscoso, impregnando sus acciones de un chapapote que les impide ver de nuevo sus manos blancas, ya envilecidas?

Mucho de esto parece tener en mente la escritora noruega Vigdis Hjorth (Oslo, 1959) cuando concibe La herencia, editada por Nórdica y Mármara, novela en la que a lo largo de más de cuatrocientas páginas irá desplegando ante el lector las hostilidades familiares creadas en el seno de una familia cuyos herederos, tres hijas: Astrid, Åsa, Bergljot y un hijo, Bard (objetivo en su niñez de la violencia paterna), tendrán sus más y sus menos al hacer valer sus derechos sucesorios. Algo que viene de atrás porque antes de la muerte del padre, Berjlot ya se había distanciado, poniendo tierra por medio, rompiendo los lazos familiares en la esperanza de salir del influjo de la férula paterna y materna, pero a la cual le tocará volver al redil, a su pesar, cuando la herencia esté encima de la mesa.

Los tejemanejes jurídicos son la punta del iceberg. Lo que hace avanzar la historia, sin apenas resistencia, es el presunto suspense generado acerca de lo que Berjlot sufrió cuando era joven, a manos de su padre. Algo que se califica como innombrable, mi historia, etc, que la autora va demorando durante cientos de páginas (hasta la 240) y que lejos de crear algo parecido a un clímax, a fuerza de un estilo indirecto y unas cuantas machaconas repeticiones (la película Celebración, su viaje a San Sebastián en dónde se cifra a la perfección la escasa capacidad de Vigdis para la descripción, además Hjorth no es Bernhard y en su caso las reiteraciones cansan) traban la lectura, impidiendo que esta coja vuelo, recreándose la narración en detalles perfectamente prescindibles que rebajan la tensión hasta convertirla en algo raquítico, sin el mordiente de otras novelas, como por ejemplo Caballo sea la noche, que generaba una tensión muy bien resuelta despachada en menos de cien páginas. No precisaría mucho más La herencia si Vigdis Hjorth hubiera ido al grano desde el minuto cero en vez de andar mareando la perdiz, “distrayendo” al lector con una psicología de todo a cien y una escritura mortecina y tan de andar por casa que lo sencillo acaba abandonado, sin retorno, en brazos de lo simple, sin dotar a la historia de Berjlot de la hondura que precisa, rascando apenas la superficie en su empeño por desentrañar la problemática que sufre la víctima de abusos sexuales en el entorno familiar, en el que el acosador (el padre), la acosada (la hija de siete años), la esposa del acosador (la madre), las hermanas de la acosada, abordarán la violación como algo presunto, puesto en tela de juicio, que ha de ser demostrado, sin ser creído a pies juntillas, lo que le supone un trauma a Berjlot (su verdadera herencia) que no contará con el apoyo de nadie de su familia, que como mucho la escuchan pero sin aliviar ni reparar su dramática situación (ni antes ni ahora), tildándola de fantasiosa, como si todo esto fuera una forma como cualquier otra de llamar la atención. Lo único rescatable es confirmar cómo los lazos familiares a veces se convierten en cepos, celadas sentimentales de las que resulta casi imposible evadirse.

Mármara Ediciones & Nórdica libros. 2019. Traducción de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo. 444 páginas

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Gente que conocí en los sueños (Luis Mateo Díez)

No cejo de abundar en la obra de Luis Mateo Díez (Villablino, 1942), a mi parecer, uno de los mejores prosistas españoles vivos, que aúna el perfecto control de un rico lenguaje con una inventiva que no dejará de sorprender al lector curioso y atento.

Gente que conocí en los sueños reúne cuatro relatos fantasmagóricos bellamente ilustrados por MO Gutiérrez Serna. Son relatos breves en los que parece no sobrar una palabra, que piden ser declamados para tomar mayor conciencia de esas palabras que como las ondas de la piedra al caer en el estanque fijan nuestra atención en tanto duran, antes de subsumirnos de nuevo en la quietud inerte.

Grosso modo puedo decir que por aquí (en esta particular geografía inventada de nombres extraviados: Lamberto, Sauro, Calvero, Columbaria, Malvina…) andan de rondón el diablo haciendo de las suyas, una monja inopinada homicida que busca redención, un fantasma al que todos rehúyen o un joven con querencia por esconderse al que la muerte le ofrece la desaparición máxima.

MO Gutiérrez Serna

MO Gutiérrez Serna

Esta es la primera capa, la de la descripción, luego vienen las distintas capas en las que el texto gana en matices, profundidad, creando ecos, resonancias, correspondencias, significación, franqueando entonces la fina línea hacia lo irreal y fantástico, con un lenguaje en estado de gracia.

Nórdica. 120 páginas. Ilustraciones de MO Gutiérrez Serna.

Luis Mateo Díez en Devaneos

El fulgor de la pobreza
Días del desván
Las lecciones de las cosas

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Memoria de la nieve (Julio Llamazares)

Tierra cansada,
la nieve se derrite.
Fin del invierno.

Antonio Montesino González

Publicado por vez primera en 1982, Nórdica libros recupera Memoria de la nieve, libro de poemas de Julio Llamazares (que junto a La lentitud de los bueyes fue publicado por la editorial Hiperión bajo el nombre Versos y ortigas), bellamente ilustrado por Adolfo Serra.

Son treinta breves y salmódicos (se recurre a la repitición, que opera como un eco) poemas en los que el poeta leonés fija la memoria, tan frágil como la nieve. Poemas que Llamazares escribió al marchar a Madrid, y que como la lumbre que calienta las manos y el espíritu, aquí la nieve, traerá de vuelta el fuego de la memoria, y he ahí las plantas, las aves, las abejas, las armas, los dioses, las lluvias negras o amarillas, los arrieros, proscritos, bardos, guerreros, las palabras y costumbres ya enterradas o apartadas; todos estos recuerdos que ceden la palabra a la evocación, a la sugerencia, para acariciar nuestros sentidos, excitar nuestra sensibilidad adormecida hasta ese punto álgido en el que la emoción funde el blanco roto casi gris del ayer con el rojo del lubricán que los vencejos quizás osen caligrafiar de porvenir.

Nórdica libros. 2019. 85 páginas. Ilustraciones de Adolfo Serra.

Julio Llamazares en Devaneos

El cielo de Madrid
La lluvia amarilla
Atlas de la España imaginaria
Luna de lobos

Lecturas 2018

Esta es la relación de los libros que he leído y reseñado en 2018. Una acertada selección de las lecturas me ha permitido sustraerme -y a su vez desafiar los preceptos délficos: ya saben, aquello de “Nada en exceso“- a uno de los grandes riesgos que corremos los lectores compulsivos: el empachamiento.

Feliz año y felices lecturas.

Ecce homo (Friedrich Nietzsche)
Un verano con Montaigne (Antoine Compagnon)
Algo va mal (Tony Judt)
Nuevas lecturas compulsivas (Félix de Azúa)
El silencio de los libros (George Steiner)
De una palabra a otra: Los pasos contados (Octavio Paz)
Fragmentos (George Steiner)
Nostalgia del absoluto (George Steiner)
Autobiografía sin vida (Félix de Azúa)
Hyperion (Friederich Hölderlin)
Parad la guerra o me pego un tiro (Jacques Vaché)
Los Muchos (Tomás Arranz)
Breve historia del circo (Pablo Cerezal) Sigue leyendo