Archivo de la categoría: reseña

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Herencias del invierno. Cuentos de Navidad (Pablo Andrés Escapa)

Herencias del invierno. Cuentos de Navidad
Pablo Andrés Escapa
Páginas de Espuma
2022
202 páginas
Ilustraciones de Lucie Duboeuf

Como sincronizado con el tiempo, ahora que nieva en casi todos los rincones de España, me veo leyendo los estupendos relatos de Pablo Andrés Escapa, Herencias del invierno, Cuentos de Navidad, que precisamente me trajeron los Reyes Mayos las pasadas navidades.
Son diez relatos: Ceniza, Semillas, Surcos, Escarcha, Fuelle, Estrella errante, Canción de cuna, Nudos, Ausencias y Noche del cometa. El presente libro es un regalo para la vista, merced a las bonitas ilustraciones de Lucie Duboeuf, como vestíbulo a cada uno de los relatos.

No descubro nada si afirmo que Pablo es un gran cuentista. Lo afirmo tras haber leído y disfrutado en gran medida de sus libros de relatos Mientras nieva sobre el mar y Fábrica de prodigios.

En estos cuentos navideños no faltan los elementos básicos por todos reconocibles: los Reyes Mayos, la Estrella de Navidad, los belenes, y lo más importante: la ilusión y la esperanza. Cada año que comienza se nos posibilita el reinicio, el volver a empezar, o el intentarlo de otra manera, como si se nos diera la oportunidad (o al menos fantasear con ello) del borrón y cuenta nueva, el renacer inmaculado, emoliente, como la nieve recién caída, estampa siempre subyugante que nos devuelve la imagen de un mundo virginal, no mancillado, todo potencia. La esperanza aquí va secundada por la magia, muy capaz de arreglar cualquier situación y final, para que reine la alegría, y nieve y vengan los Reyes y el mundo siga girando dentro de sus goznes.

Relatos que emocionan, no desde la sensiblería, sino del lenguaje trabajado, preciso, carnoso, evocador, alumbrando al lector, que se sentirá al calor de la lumbre entre fábulas fabulosas, ante tamaño despliegue de imaginación por parte del autor, que te impide despegar los ojos del papel de principio a final de cada relato.

Cuanto más envolvía el cuento en prodigios y parábolas, menos porfiaba en jurar que era verdad lo que decía. Para él lo era y algo en el temblor de la voz y en los viajes de las manos, que unas veces parecían echarse al vuelo para ir con las palabras y otras recogerse hasta hacerlas regresar, ponía como en pintura todo lo que contaba, y tan presente como resulta sobre un suelo de tabla el parlamento antiguo que resucita un buen actor. Quizá por ello lo escuchábamos con ese respeto que solo se reserva a los que, o levantan el discurso por venturas, o prefieren callar.

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Nací (Georges Perec)

Nací
Georges Perec
Abada Editores
Traducción de Diego Guerrero

Nací, es un conjunto de textos heteróclitos de Georges Perec.
Textos extraídos de entrevistas, transcritos de conversaciones radiofónicas, de cartas, reseñas a novelas (Un bon dèpart) o bien proyectos de escritura sobre obras como W o Ellis Island.

La afición de Perec por las listas, en formato libro ya dio lugar a Me acuerdo. Aquí uno de los capítulos del libro lleva por título Algunas de las cosas que debería hacer en cualquier caso antes de morir. 37 cosas, como aprender italiano, ir al Museo del Prado, dejar de fumar, y algunas imposibles, como emborracharme con Malcom Lowry (muerto cuando Perec formula su deseo).

Y lo más jugoso, a mi parecer, son las reflexiones de Perec sobre la escritura, su vida y obra.

Leo y concluyo:

Inicialmente todo parece sencillo: quería escribir y he escrito. A fuerza de escribir me he convertido en escritor, al principio, durante mucho tiempo, para mí solo, hoy para los demás. En principio ya no tengo necesidad de justificarme (ni a mis propios ojos, ni a ojos de los demás): soy escritor, eso un hecho es evidencia, consumado, un dato, una definición; puedo escribir o no escribir, puedo estar sin escribir varias semanas o varios meses o escribir bien o escribir mal nada de ello cambia nada, eso no convierte mi actividad de escritor en una actividad paralela complementaria: no hago otra cosa que escribir (a no ser reunir tiempo para escribir), no sé hacer nada distinto, no he querido aprender otra cosa… Escribo para vivir y vivo para escribir, y no he estado lejos de creer que la escritura y la vida podrían confundirse por completo: viviría en compañía de diccionarios, en lo más recóndito de algún lugar de provincias, pasearía por el bosque por la mañana, por la tarde emborronaría algunos folios, quizá a veces me distraería un poco por la noche escuchando algo de música…

Georges Perec en Devaneos.

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La estación del pantano (Yuri Herrera)

La estación del pantano
Yuri Herrera
Editorial Periférica
2022
192 páginas

Benito Juárez, el que fuera presidente de Méjico (1858-1872), pasó dieciocho meses exiliado en Nueva Orleans entre 1852 y 1853, procedente de La Habana. En sus notas autobiográficas pasó de puntillas Benito por esta circunstancia.

A Yuri Herrera esto le resulta extraño y dado que la escritura a menudo busca dar respuesta o desentrañar tal extrañeza, cuando no sustanciarla, en la breve novela La estación del pantano, el autor mejicano (residente en Nueva Orleans) trata de rellenar ese vacío. Maneja para ello elementos históricos, las noticias que aparecen en los periódicos son reales y la ciudad de Nueva Orleans se nos ofrece seductora, voluptuosa, magnética, vívida, febril, violenta, carnal, convulsa, azotada por el calor, bestializada en el mercadeo de esclavos, ciudad donde menudean las continuas reyertas, los frecuentes incendios, la fiebre amarilla que cada año diezma la población local.
Nueva Orleans, ciudad de acogida para muchos que creían estar de paso y echaron allá
raíces.
Y allá está Benito con otros exiliados mejicanos, viendo cómo la ciudad lo habita. No es la novela la gestación de un gran líder, no hay aquí panegírico, sino algo más prosaico como el día a día de Benito en el anonimato y la supervivencia, desde el banquillo de la historia, observando, aprendiendo, antes de salir al terreno de juego a disputar los minutos claves de la Historia.

No le pillará de nuevas al lector (si ha leído Trabajos del reino, Señales que precederán al fin del mundo, La transmigración de los cuerpos, El incendio de la mina El Bordo o Diez planetas) el particular, sugerente y muy plausible uso del lenguaje y de sus posibilidades, que hace Yuri y que a mí parecer es el gran aliciente de la novela.

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En busca del tiempo perdido (Marcel Proust)

1.

Concluyo Por el camino de Swann (con traducción de Pedro Salinas) y lo hago con ganas de seguir leyendo más. A pesar de lo que un amigo me comenta acerca de que según los entendidos en Proust no es necesario leer los siete volúmenes y se puede proceder a seleccionar algunos y desechar otros sin cometer un crimen. Veremos.

Lo que me resulta muy evidente es que Proust tiene la gran virtud, propia de los grandes escritores, de hacer interesante cualquier cosa que sea objeto de su pluma. Como un Rey Midas que todo lo que toca la convierte en oro, así Proust consigue dar vivacidad no solo a todo cuanto ve, escucha y lee, sino que en un ejercicio sisifiano de memoria, es capaz con virtuosismo y un detallismo extremo de contarnos durante cientos de páginas la relación, que, por ejemplo, mantienen Swann y Odette. Para Proust todo es literatura, así nos dice que el hecho de que algo de cuanto tiene ahí en mano en su realidad circundante le sea interesante o no, depende de que antes haya pasado por el tamiz de la literatura, es decir, que alguno de sus escritores favoritos haya incidido sobre ese paisaje, cuadro o campanario, viendo así acrecer su interés. Sigue leyendo