Archivo de la categoría: Editorial Destino

Sylvia

sylvia (Celso Castro)

sylvia es la cuarta novela que leo de Celso Castro -novela breve, poco más de cien páginas, con interlineados generosos y unas cuantas páginas en blanco- y me parece indudable que el autor tiene un estilo ya reconocible, lo cual tiene sus pros y sus contras. Sylvia creo que afianza o consolida lo perpetrado en sus anteriores novelas. El protagonista es un joven que vive con su madre, su padre se ha suicidado, tiene tendencias suicidas y juguetea con las drogas, con la más dura de todas: el amor. El prota y narrador que refiere los hechos a ese alguien -que somos nosotros los lectores-, recorre los círculos dantescos, pasando del magro paraíso del enamoramiento, del sexo caudaloso, del mundo sobrante más allá del confín epidérmico de su amada, casamiento incluido, al infierno de la separación temporal, del distanciamiento, de los celos degradantes, de las pajas –ya mentales-, del derrumbe emocional, de las consecuencias derivadas de la exposición y vulnerabilidad ante su amada, y luego el tratar de arreglar las cosas, o acabar de joderlas, trayendo un niño al mundo. Celso lo fía todo a los sentimientos humanos: lo que el narrador siente hacia su padre suicida, hacia su madre, hacia su esposa; unos sentimientos que es muy posible que susciten nuestros recelos, porque si no te crees lo que lees, malo, y esa sensación he tenido, más allá de algunos detalles, que muestran lo mejor del autor, como ese no abrazo materno que resulta mucho más doloroso que cualquiera de las reprimendas decibélicas maternas. Celso se decanta por el humor trágico y absurdo y como su personaje tiene todas las rarezas posibles y le dan venadas de todo tipo, todo comportamiento quedaría así justificado, lo que tiene su riesgo si uno espera cierta coherencia en la narración. A no ser que nos quedemos simplemente en lo delirante de la propuesta, en el abundante humor que se gasta Celso, que propicia a cada rato la carcajada, en esa mofa continua hacia aquello que nos salva y aniquila: el amor, y las puyas continuas hacia la poesía, por parte de Celso, un poeta, que corre el riesgo de acabar (si no lo está haciendo ya) escribiendo una prosa automática.

Destino. 2017. 128 páginas

Estantería libros

Lecturas y editoriales

He puesto unos enlaces a las editoriales que han publicado los libros que he leído estos últimos años. Pinchando en los enlaces se puede acceder a las reseñas de los libros publicados por las mismas. Una lista que estoy seguro no dejará de crecer.

Acantilado
Adriana Hidalgo
Alba
Alfabia
Alfaguara
Alianza
Alrevés
Anagrama
Ardicia
Ariel
Atalanta
Austral
Automática
Baile del Sol
Blackie Books
Bruguera
Caballo de Troya
Cabaret Voltaire
Candaya
Carpe Noctem
Cátedra
Círculo de lectores
Cuatro Ediciones
Debolsillo
Demipage
Destino
Ediciones del Viento
Ediciones La Palma
Edhasa
El Desvelo
Eneida
Errata Naturae
Espuela de Plata
Eterna Cadencia
Eutelequia
Fragmenta
Fórcola
Gadir
Galaxia Gutenberg
Gallo Nero
Gredos
Grijalbo
Hermida
Hoja de Lata
Impedimenta
Jekyll & Jill
Kalandraka
KRK
La Discreta
La uña rota
Lengua de trapo
Libros del Asteroide
Los libros del lince
Lumen
Lupercalia
Malpaso
Minúscula
Muchnik
Nórdica
Paidos
Páginas de Espuma
Pálido fuego
Papeles mínimos
Paralelo Sur
Pasos perdidos
Penguin
Pepitas de calabaza
Periférica
Pez de Plata
Plaza Janes
Pre-Textos
Random House
RBA
Reino de Cordelia
Sajalín
Salamandra
Seix Barral
Sexto Piso
Siruela
Sloper
Talentura
Taurus
Trama
Trifolium
Tropo
Tusquets
Turner

Las crónicas del sochantre

Las crónicas del sochantre (Álvaro Cunqueiro)

Álvaro Cunqueiro
Destino
1999
192 páginas

El epílogo para Bretones que cierra la novela creo que cifra muy bien la capacidad creadora de Álvaro Cunqueiro. Ahí dice el de Mondoñedo que no conoce la Bretaña, y que toda la novela es fruto de la consulta de mapas, libros de viajes y lecturas de los libros de Chateaubriand y de otras muchas cartas.

En un documental sobre Baroja, Savater decía que la realidad imitaba las novelas de Baroja. En De vuelta de Italia, Benito Pérez Galdós hablaba del poder de la idealización poética, y es este poder tal que sus creaciones tienen tan fuerza como los seres efectivos; su memoria iguala si no supera a la de los individuos históricos de indudable existencia, tal que son más conocidos Romeo y Julieta que César y Alejandro o Don Quijote, que vive espiritualmente más que El Cid. Cunqueiro dice a su vez que no sería la primera vez que el sueño del poeta hace la isla. En resumen, que la realidad y la ficción, se funden, se confunden, se solapan, y a menudo intercambian sus roles, y no sabemos quién va a la zaga de quién, ni quien será bendecido con los dones de la inmortalidad.

Esta novela es la primera que leo de Álvaro Cunqueiro y no he podido menos que dejarme seducir por su prosa torrencial, a ratos densa, donde prima el humor, y una inventiva que asoma en cada página. En este sentido me recuerda a lo que experimenté cuando leí La tourneé de Dios de Enrique Jardiel Poncela, otro autor, de talento desbordante, que hacía con el humor lo que Cunqueiro con lo fantástico, a saber, llevarlo a simas inalcanzables para la mayoría de escritores.

La novela, a través de unas crónicas, nos permite seguir las andanzas de un sochantre quien durante la revolución francesa se verá arrastrado en la brumosa Bretaña en compañía de unos difuntos muy parlanchines, una santa compaña a la francesa, que al tiempo que le irán refiriendo sus existencias materiales, le permitirán al sochantre, -amenizando éste el deambular de todos con su bombardino- pasar unos momentos inolvidables, parejos a los que experimentará el lector que sepa disfrutar con la imaginación fértil, la de Cunqueiro, realmente fantástica y subyugante.

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entre culebras y extraños (celso castro 2015)

celso castro
Editorial Destino
2015
154 páginas

para mí un libro nuevo de celso castro es un acontecimiento. acometí entre culebras y extraños, que así se titula lo último de celso con ilusión, y he quedado con su lectura más que satisfecho

he leído las dos anteriores novelas de castro, el afinador de habitaciones y astillas, y ésta última sigue la misma línea y tiene el mismo (buen) estilo

hay quien busca una salida en los libros de autoayuda. yo encuentro una salida o varias en los libros de celso

el protagonista, de nuevo es un joven adolescente, que vive con su madre, a quien se le muere el padre con 16 años, quien gusta de reflexionar, abismado entre lecturas filosóficas de filósofos atormentados, pesimistas, apesadumbrados: nietzsche, schopenhauer, kierkegaard y siempre anda con citas de ellos en la boca, con los perros de schopenhauer, con el caballo de nietzche y en todos ellos encuentra el acomodo racional a sus cuitas, a sus tormentos

el joven a ama a sofía, es por ende un filósofo, amante del saber, del conocimiento, empezando por él mismo, y cuando uno hurga y remueve en su interior, a medida que va tocando las fibras de su ser, las cuerdas de su alma, la música que reverbera tiene más de requiem que de charanga

y es la mirada del joven una mirada tan franca, tan realista, tan inteligente, tan inocente, tan bello su sentir, tan puros sus sentimientos, que celso logra desarmarme, arrasarme por dentro, vencer mis defensas, aniquilarme, reducirme a la nada, a tal punto que uno no sabe si las postreras lágrimas son de alegría o de tristeza

celso, un alquimista, del tedio no, de las verdaderas emociones

deseo que su siguiente novela, si la hay, no sea dentro de cuatro años

ánima Wajdi Mouawad

Ánima (Wajdi Mouawad 2014)

Es curioso que un libro que a un escritor le ha costado escribirlo diez años, un lector, yo, lo devore casi de un tirón. Y eso que son 435 páginas del ala.

El libro en cuestión se titula Ánima del libanés Wajdi Mouawad. Wajdi es conocido sobre todo por su tetralogía La sangre de las promesas compuesta por: Bosques, Litoral, Incendios (reseña) y Cielos.

El argumento, de entrada, es bastante convencional. Una mujer aparece asesinada brutalmente en Canada, en Quebec. Su asesino le ha realizado un corte encima del vientre por donde la ha violado hasta matarla. La pareja de la víctima, Wahhch, quiere saber quién es el asesino. El Coroner encargado de la investigación le hace saber que la policía en este caso se llama andana, pues el asesino trabaja para la policía y es mejor dejarlo correr.

¿Decide cruzarse Wahhch de brazos?. No.

Tras el cruel asesinato empieza la acción, el movimiento incesante, un continuo deambular que no cesará hasta que acabe la novela, 400 páginas después. A lo largo de las cuales Wahhch recorrerá medio Canadá y otro medio Estados Unidos, primero como cazador y luego como presa. Esto es, Wahhch va siguiendo la pista del asesino hasta que lo encuentra y éste, el asesino, le da por culo, perdón, lo sodomiza, y luego Wahhch tiene que escapar porque el asesino tras sodomizarlo decide ir a por él con intención matarlo. Y entonces, cruz de navajas por una mujer

Dicho así todo esto parece un poco coñazo. No lo es, o sí, y la lectura me ha dejado ofuscado y no veo las cosas con suficiente nitidez. Diré que leyendo el libro, durante un buen rato he tenido mis reservas (no de indios) precisamente, pero al final me he dejado llevar y la cosa ha mejorado ostensiblemente.

Si en otras novelas se lleva la polifonía de voces (Bulevar 20, Fin de Fiestas…), aquí se lleva la polifonía animal, es decir que nos enteramos de lo que pasa en esta historia porque en cada momento hay presente algún mamífero, ave, reptil, insecto, etcétera, presente, y es a través de sus ojos, la manera mediante la cual vemos el periplo, andanzas, correrías, devaneos sexuales, de Wahhch.

Esto de los que animales piensen tiene su gracia porque es bastante original (dejando de lado Rebelión en la granja) y además es un aliciente, porque resulta divertido leer las reflexiones de un caballo o de un cerdo antes de pasar a formar parte de la cadena alimentaria humana, de un perro antes de una pelea mortal con otro congénere, de una mosca antes de libar el sudor de su objetivo, de una paloma viendo el mundo desde el cielo, de un mono descojonándose de lo tontos que son los humanos mientras se lía un cigarrito, de un pez olvidándolo todo cada…, etcétera, así como ver cómo sienten los animales la tristeza, la alegría, el dolor, la excitación, de los humanos, identificando cada estado emocional de estos con un color diferente, o sus sentidos tan desarrollados para percibir cualquier aroma, olor, excrecencia, fluido o flujo corporal.

Y lo que empieza como algo parecido a una venganza, o al menos con la esperanza de Wahhch de poner cara al asesino (y saber así que no ha sido él), a medida que se van cometiendo más crímenes, todo comienza a ser cada vez más ensordecedor y más tenebroso y más negro y más visceral, cuando Wahhch vaya abriendo brecha en su memoria granítica y sus recuerdos comiencen a aflorar y el deseo de venganza deje paso a un deseo de saber quién es, anhelo de ir en busca de esas palabras que le permitan tener un nombre, una identidad, un pasado, porque Wahhch sabe que todos los finales son iguales: bajo tierra. Y su empeño, su cruzada existencial, será saber qué paso cuando a sus cuatro años estuvo enterrado bajo tierra y por qué su padre adoptivo le salvó la vida y ahí entra en escena un escenario bélico aterrador, la masacre de Sabra y Chatila, en 1982, cuando unos cristianos maronistas armados, sembraron el terror en un campo de refugiados palestinos ante la pasiva mirada de los Israelitas. Wahhch tendrá oportunidad de conocer de la boca de un amigo de su padre, qué es lo que sucedio realmente durante esas 72 horas dantescas. Ahí Wajdi se despacha a gusto y esas páginas inundadas de sangre e ignonimina lograrán erizar el bello de cualquier persona sensible.

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Wajdi Mouawad

Ráfagas de frases cortas dotan la lectura de un ritmo ágil, vertiginoso diría, a lo que ayuda que muchas páginas sean apenas dos párrafos y esta historia de Wahhch yendo en busca de su pasado olvidado, convertido su (sin)vivir en un continuo afán de ir hacia adelante sin parar de moverse, realizando un viaje exterior que es también al mismo tiempo interior, hacia el fondo de su ser, de su inconsciente, ha convertido esta lectura, en una lectura casi compulsiva, enfermiza, febril.
Wajdi construye poderosas imágenes visuales, sí, este libro se ve al tiempo que se lee, y el acierto de dar la voz a los animales permite como en una secuencia relatada por las aves, ser testigos de una estampida de caballos con colisión fatal en una autopista, donde la pluma sustituría a una cámara registrando una plano aéreo.

Ánima es esa clases de novelas que quieres acabar a toda costa para dejar de sufrir, para recuperar el pulso normal, para volver a congraciarte con la luz apacible de la nevera, del fulgor estelar sobre los tejados, sí, lejos, muy lejos, cuanto más lejos mejor, del infierno con el que nos deleita/tortura Wajdi con esta Ánima, que os animo a leer.