Archivo de la categoría: Editorial Seix Barral

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La edad experimental (Erri De Luca & Inès de la Fressange)

Erri De Luca compara sus años de vida con los de un caballo. El hombre vive la vida de tres caballos y él va por la tercera. Ahora avanza al paso. Según Erri esta edad que vive ahora es una edad experimental, pues tiene la extraña sensación de que nadie ha sido viejo antes que él, dado que la vejez de quienes le han precedido no le sirve de modelo ni le prepara para nada, porque para el cuerpo de cada uno, cuando sucede, es la primera vez. Esto es interesante, porque bajo el paraguas de la tercera edad hay personas con intereses, necesidades, y biografías muy diversas, que responden de distinta manera ante el paso del tiempo. Ya sea dedicando su tiempo al voluntariado, al cuidado de los nietos, a la práctica deportiva, a viajar, al cuidado de los familiares. Erri piensa que brindar su tiempo y experiencia de forma gratuita infunde un significado más profundo al tiempo que le resta.

Aunque Erri tiene vicios adquiridos de sus años laborales, como madrugar, sigue experimentando en esta edad suya. Piensa que cada vejez es distinta y no reductible a un canon. Para sorpresa de muchos, según él, la vejez va cuesta arriba, no cuesta bajo y esconde vastedades desconocidas. El objetivo no es la longevidad.

A Erri le interesa más el proceso, movido por la curiosidad; la misma que le lleva a escribir (la escritura equivale a Erri a estar acampado) para conocerse y reconocerse. En libros como Imposible Erri ya había dado cuenta de su pasión por las montañas. Ahora sigue yendo el monte y la actividad física es el motor que lo mueve. Llegar cansado a la cama es la condición necesaria para un sueño satisfactorio.

Por otra parte, el inconformismo consustancial a Erri, quizás tenga que ver también con esa calificación de experimental que Erri da a su actual edad.

A los textos de Erri se añaden fotografías y otros textos de Inès de la Fressange, que no me parece que sumen nada al conjunto, dado que no hay apenas contraste, ni mordacidad en ellos. Los considero un añadido superfluo.

Ahora quiero ver el documental del mismo título dirigido por Erri.

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Totalidad sexual del cosmos (Juan Bonilla)

Cada vez me resulta más interesante la lectura de biografías. Digo esto después de haber leído: Señor de las periferias de Jesús Montiel; Valéry. Tratar de vivir de Benoît Peeters con traducción de Mateo Pierre Avit; Maupassant y el otro de Alberto Savinio o Abandonar Costa Boacii. Ciorán una época de fragmentos de Oriol González, por citar solo algunos títulos que me han interesado.

Juan Bonilla, en Totalidad sexual del cosmos, recupera la figura de la mejicana Nahui Olin (1893-1978).

Biografía novelada con la que irá desbastando a Nahui, sacando su figura de la piedra marmórea del olvido, devolviéndola corporeidad y atributos, cara y cuerpo, la figura de una artista: poeta y pintora. Mujer que hizo de su capa un sayo, llevando más allá los límites que la sociedad imponía a toda mujer, y aquí: a la hija de un militar, a la esposa de un marido homosexual, a la madre de un niño prontamente muerto y por eso fue criticada, vilipendiada, cubierta de insultos.

La novela trata de limpiar su nombre de tanta mugre e ignominia sobre ella vomitada. Una prueba de amor.

Juan ofrece un relato hipnótico, cadencioso, una historia que me resulta voluptuosa, para contarnos una vida fragmentada en capítulos briosos, que se abren con un Ahora; presente en el que se irá cifrando la metamorfosis, el decurso de una existencia tan intensa, vívida como vivida.

Agradezco como lector la recuperación de mujeres como Nahui (una perfecta desconocida para mí), a quien Juan resucita en toda su complejidad y totalidad (aún a sabiendas de que esto resulta imposible) de un cosmos sexualizado.

Muy bueno.

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Horda (Ricardo Menéndez Salmón)

En su novela El silencio, Don DeLillo planteaba la situación de un apagón digital. Una imagen del silencio, en el que nos veríamos sumidos. Un silencio que quizás, me pregunto, no nos sería liberador. En Horda, Ricardo Menéndez Salmón, nos presenta un horizonte distópico, limado, vaciado por el silencio humano. Si Lluís Duch acuñó la feliz expresión «empalabrar el mundo«, aquí tenemos un mundo sin palabras, sin risa, sin recuerdos. Pregunto ¿Podemos seguir hablando de humanidad?
Si el orgullo humano en la construcción de la Torre de Babel fue castigado con el caos de las lenguas, aquí otra clase de presunción (el abaratamiento del lenguaje; aquel del que nos hablaba Javier Marías en este artículo) es castigada con el silencio, la sustracción del lenguaje y los recuerdos. El humano así vaciado cuenta con un mono como mascota. Al frente los niños. El que ponga un pie fuera del tiesto será eliminado. El ojo panóptico es Magma es Tesauro. El humano un ser vaciado, convertido en un cascarón de carne y hueso.
El protagonista es Él, arquetipo de la resistencia y la esperanza. Y sin nada que perder decide huir, buscar el norte. A su vera un bonobo. Dos criaturas bajo un cielo vaciado de dioses.
En una esfera, cuanto más te alejas, más cerca estás de regresar al origen.
Si la evolución condujo hasta el homo sapiens, como nos pasa en el juego de la Oca, a veces hemos volver al punto de partida. Avanzar ya no sería sólo una cuestión de suerte, sino de hacer las cosas de otra manera.

Leer bien significa arriesgarse a mucho, dijo Steiner. Arriesguémonos, y de paso disfrutemos de la prosa de Ricardo y su sintaxis, hontanar en el que abrevar para apagar, aunque sea momentáneamente, la sed.

Ricardo Menéndez Salmón en Devaneos

Gritar
Los caballos azules
La ofensa
La luz es más antigua que el amor
La noche feroz
Niños en el tiempo

El Sistema
Homo Lubitz
No entres dócilmente en esa noche inquieta

Cabezas cortadas (Pablo Gutierrez)

Cabezas cortadas (Pablo Gutierrez)

Ni muy blanca ni muy negra ni muy perroflauta ni muy burguesa ni muy heterosexual ni muy lesbiana ni muy señorita ni muy señorona ni virgen ni muy puta, María ni llena de gracia ni de dicha, no es nada y lo es todo, es los dos lados de la puerta, fuera y dentro, es centro y periferia, es pensamiento y acción, es un quiero y puedo aunque luego me arrepienta, es el si no ahora cuando, es el tener padres progres para tenerlos lejos, pobres, es una joven centrifugada del malpaís, es la niña que todavía no entiende que en la playa sus huellas no son nada frente al cacareo del mar, es ella en un cuchitril del quinto anillo y en un apartamento de lujo en el segunda anillo y no es una divina comedia, pero sí hay o puede haber homicidas, criminales, infieles, blasfemos, suicidas, violadores y bandidos y sí a ratos parodia, es venderse por unas monedas en la era del dinero plástico, es un ronroneo que suena como la insatisfacción que ruge como la caprichosa violencia, inasible como el zalamero deseo, es un flujo sobre el papel en un cuaderno de no sé cuántos peniques que tiene las hojas contadas, es una voz que no se calla que aquieta azuza remueve y conmueve, más cuando recuerda su adolescencia, María sí salvaje indómita explosiva inabarcable, que cuando se domestica, ay maldito amor incluso interesado que apagas la prosa y dejas al lector en huelga de hambre, pero ha sido sólo un momentito de bajada, que aquí no pasa nada, bueno sí, sí pasa, ha pasado de todo: la cabeza una lavadora, el ánimo un trapo sucio, un almax para digerir tamaño banquete, !shit!, cómo se nos las (en)gasta el Pablo.