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Lecturas del 1 de enero al 30 de septiembre 2019

A continuación detallo la relación de lecturas que he llevado a cabo durante estos nueves meses. Entrada que continúa la anterior, Leyendo voy, leyendo vengo. Meses, estos tres últimos, que me han deparado grandes lecturas como los relatos de Eduardo Ruiz Sosa (Cuántos de los tuyos han muerto), Los mejores días (Magalí Etchebarne), biografías extraordinarias como la que David Lodge le dedica a H. G. Wells en Un hombre con atributos, ensayos deliciosos como En la ciudad dormida de Gabriel Insausti o The Game de Baricco; libros de entrevistas muy recomendables como Una rana en invierno. Tres mujeres en Auschwitz de Daniela Padoan, autobiografías irreverentes como El libro de las aguas del inigualable Limónov; novelones como El mar alrededor de Keri Hulme, Al final uno también muere (Roberto Valencia) y otros más cortos pero muy notables como El lugar de la espera de Sònia Hernández o Degenerado de Ariana Harwicz. Y qué qué decir de Michon. Tres palabras: Que lo lean.

Como afortunadamente para el lector hay vida más allá de los grandes grupos editoriales, a medida que uno lee y se abre a otras editoriales descubre grandes títulos en editoriales como El desvelo, Ediciones del Subsuelo, La Navaja Suiza, Altamarea, Las afueras, Fulgencio Pimentel, Candaya, Piel de Zapa, Stirner, La pajarita de papel, Funambulista, Wunderkammer, Automática Editorial, Volcano libros, Fórcola, De Conatus, Pregunta Ediciones, Ápeiron Ediciones, Xórdica, Trea, Hermida, Hurtado & Ortega, Trama, Mármara, Carpe Noctem, Tresmolins

Resto qui (Marco Balzano)
Abre la puerta (Alena Collar)
Un hombre con atributos (David Lodge)
Como una rana en invierno. Tres mujeres en Auschwitz (Daniela Padoan)
Al final uno también muere (Roberto Valencia)
El boxeador polaco (Eduardo Halfon)
Entierre a sus muertos (Ana Paula Maia)
Vidas minúsculas (Pierre Michon)
Los Once (Pierre Michon)
La tarde de un escritor (Peter Handke)
Cuerpos del rey (Pierre Michon)
Sangre en el ojo (Lina Meruane)
Degenerado (Ariana Harwicz)
The Game (Alessandro Baricco)
Los mejores días (Magalí Etchebarne)
Gente que conocí en los sueños (Luis Mateo Díaz)
La subasta. Casi una novela (Rafael Borràs)
La noche en la que los Beatles llegaron a Barcelona (Alfons Cervera)
El teatro de la crueldad (Antonin Artaud)
Marcianos. La crónica real que habla sobre el primer viaje a Marte y los seres que allí habitan (Sergio Algora & Óscar Sanmartín
El lugar de la espera (Sònia Hernández)
Cuántos de los tuyos han muerto (Eduardo Ruiz Sosa)
El peso de Dios (Paolo Sorrentino)
El final de la cuerda (Joseph Conrad)
El libro de las aguas (Eduard Limónov)
El mar alrededor (Keri Hulme)
Biografía de una idea y otros relatos (Sigismund Krzyzanowski)
Mi padre (Eduardo Moga)
Travesía (Vicente Muñoz Álvarez)
En la ciudad dormida (Gabriel Insausti)
Guía de extraviados (Juan Gracia Armendáriz)
Pornmutaciones (Diego Luis Sanromán)
Cyrano de Bergerac (Edmond Rostand)
No habrá muerte. Letras del Gulag y el nazismo. De Boris Pasternak a Imre Kertész (Toni Montesinos)
Lista de locos y otros alfabetos (Bernardo Atxaga)
El bosque de los urogallos (Mario Rigoni Stern)
Mi madre era de Mariúpol (Natascha Wodin)
El gran impaciente. Suicidio literario y filosófico (Toni Montesinos)
Memoria de la nieve (Julio Llamazares)
Habana año cero (Karla Suárez)
Carnicería (Roberto Vivero)
Chilean Electric (Nona Fernández)
Las inviernas (Cristina Sánchez-Andrade)
La dama que se transformó en zorro (David Garnett)
Viviane Élisabeth Fauville (Julia Deck)
El murmullo del mundo (Tomás Sánchez Santiago)
Mirar con un ojo cerrado (Julio Pérez Manzanares)
Paprika Johnson y otros relatos (Djuna Barnes)
Dicen (Susana Sánchez Arins)
El pecado (Alberto Gómez Vaquero)
Solo hay una clase de monos que estornudan (Ezequías Blanco)
Soledad y destino (Emil Cioran)
La revolución de las flâneuses (Anna Maria Iglesia)
Luz (Elizabet Riera)
El vuelo de los charcos (Eduardo Iglesias)
El hijo del acordeonista (Bernardo Atxaga)
Esos cielos (Bernardo Atxaga)
Antártida (Claire Keegan)
La escapada (Gonzalo Hidalgo Bayal)
El mapa calcinado (Kôbô Abe)
Las tablillas de boj de Apronenia Avitia (Pascal Quignard)
España (Manuel Vilas)
Z (Manuel Vilas)
Los inmortales (Manuel Vilas)
Los que duermen (Juan Gómez Bárcena)
El escudo de Jotán (Rafael Sánchez Ferlosio)
Palomitas (Juan Pablo Fuentes)
La moral del comedor de pipas (Pedro de Silva)
La moneda de Akragas (Andrea Camilleri)
El último barco (Domingo Villar)
Un montón de años tristes (José María Pérez Álvarez)
Los dos payasos (César Aira)
Cecil Taylor (César Aira)
Esta La pastilla de la hormona (César Aira)
Faster (Eduardo Berti)
5 (Sergio Chejfec)
Para una tumba sin nombre (Juan Carlos Onetti)
Diario de la hepatitis (César Aira)
Teoría de la prosa (Ricardo Piglia)
Fábrica de prodigios (Pablo Andrés Escapa)
Los bosques de Upsala (Álvaro Colomer)
Tres circunvoluciones alrededor de un sol cada vez más negro (Grégoire Bouillier)
Horas extras (Bernardo Atxaga)
Algunas formas de amor (Charlotte Mew)
El espejo del mar (Joseph Conrad)
14 de julio (Éric Vuillard)
Historia verdadera (Luciano de Samósata)
Mujeres que trepan a los árboles (Patricia de Souza)
La perra (Pilar Quintana)
El arte del puzle (José María Pérez Álvarez)
Amy Foster (Joseph Conrad)
El copartícipe secreto (Joseph Conrad)
Sebas Yerri. Retrato de un suicida (F. L. Chivite)
8.38 (Luis Rodríguez)
El perseguidor (Julio Cortázar)
Los cachorros (Mario Vargas Llosa)
Sánchez (Esther García Llovet)
El fill del corrector / Arre, arre corrector (Adrià Pujol Cruells, Rubén Martín Giráldez)
Europa, una letanía (Blixa Bargeld)
Después de Troya. Microrrelatos hispánicos de tradición clásica.
Obras (Édouard Levé)
Cuentos españoles del Siglo XIX
Espíritu de aprendiz y otros escritos (Isidoro Valcárcel Medina)
El sueño de Ramón Bilbao (Javier Reverte)
Para entender a Góngora (José María Micó)
El refugio de la memoria (Tony Judt)
Helena o el mar del verano (Julián Ayesta)
El verano del endocrino (Juan Ramón Santos)
Teoría de la novela (Gonzalo Torrente Ballester)
Mil viajes a Ítaca, una visión personal sobre Grecia (Ana Capsir)
Una vez más para Tucídides (Peter Handke)

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Vidas minúsculas (Pierre Michon)

En Cuerpos del rey Michon cuenta que leyendo ¡Absalón, Absalón! de Faulkner encontró ahí al padre del texto, el aliento que precisaba para escribir, tal que antes de acabar la novela de Faulkner ya estaba escribiendo Vidas minúsculas, con una gran sensación de libertad y gozo.

Vidas minúsculas lo escribió Michon en 1984 y Anagrama lo publicó en España en 2002 con traducción de Flora Botton-Burlá. Libro fundacional hoy descatalogado. Sería una muy buena decisión de Anagrama incluir este libro en su Colección Compactos 50 y darle así una nueva vida y una gran alegría a los lectores presentes y venideros de Michon.

Parece una buena idea al escribir hacerlo acerca de lo que se conoce, de aquello de lo que se sabe de primera mano, situando entonces la experiencia en el centro del relato. Michon elaboró bajo estos presupuestos unas cuantas biografías familiares, ocho, que conforman a su vez, una suerte de autobiografía, insoslayable, deslumbrante, que brilla, a mi parecer, a un nivel superior a otras novelas autobiográficas de calado de Limónov, Dovlatov o Bouillier y pienso en El libro de las aguas, Retiro o Tres circunvoluciones alrededor de un sol cada vez más negro.

Una manera de conjurar la vasta y vaga y necesaria muerte es la escritura, que cual bálsamo de Fierabrás se cree capaz de curar todas las heridas; la página en blanco que cauterizará y vivificará cuando con sangre se escribe.

Michon tardó en escribir y uno piensa que sus lecturas -que facultan la escritura- fueron decantadas sin prisa alguna, esperando el kairós, el instante preciso en el que el escritor como un director de orquesta eleve su batuta y la música, aquí escritura, se impulse ya en un arsys irrefrenable y deslumbrante; amasijo de palabras que Michon abrillanta cual azófar, que son también afirmación y conciencia, hollando con el arado de su escritura, uncido a la memoria, los terrosos surcos del pasado en los que germinaron recuerdos sarmentosos, acres, cantos rodados, como su infancia enfermiza, el paso por un hospital psiquiátrico, los albores brumosos a resultas de días barbiturizado, amores feroces porcinos desmedidos desnortados, sin estar nunca a la altura de una realidad que le niega y sisa las palabras, el Verbo y su Gracia, la plenitud de la escritura la liberación de verse alzado y a lomos de un texto tan montaraz como libérrimo, el reinar en la página en blanco y ante un corifeo de voces pretéritas y abismales que le susurran sus historias para que no desaparezcan del todo en esa tolva infinita que la nada es y Michon cumple, vaya si cumple y erige e inventa con creces, haciendo del lenguaje alquimia.

Vidas minúsculas supuso su impresionante obra fundacional, la piedra sobre la que anda desde entonces Michon construyendo su Gran Obra, palabra a palabra, piedra a piedra, a cincel, exprimiendo el lenguaje, aportando múltiples capas al lienzo que la hoja en blanco es y sí, quizás, se escucha hablar, y resulte incluso en primera instancia, pomposo, pedante, cargante, pero luego una vez habitando y develado el texto, asumido entonces el reto, la propuesta, la lectura procesional a paso de costalero, el deleite y la ganancia son exponenciales.

Pierre Michon en Devaneos

El origen del mundo
Llega el rey cuando quiere
Mitologías de invierno. El emperador de Occidente
Cuerpos del rey
Los Once