Archivo de la categoría: Celso Castro

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las brujas (celso castro)

pues resulta que hace algo más de tres semanas me enteré de que celso castro había publicado las brujas y traté de hacerme con un ejemplar y ayer al final me entró una reserva de la biblioteca en digital y ya sabes cómo detesto yo leer en digital, pero eran más fuertes mis ganas de leer la novela que mis preferencias materiales lectoras y me puse a ello y me dio por leer en voz alta, sí, y no me mires con esos ojazos que en vez de globos oculares tienes zepelines y me da la risa, y leer a celso es como sentarte en una escollera sobre una roca con los pies colgando y mirar o escuchar el atlántico y pongamos que hablo de xoel y de paso te digo que muchas ganas tengo de volver a la coruña, mientras le vas contando a tu escuchante lo que te pasa o pasea por dentro como hace el protagonista de la novela, un joven de diecisiete años, y disculpa la digresión pero tienes que verte la película de sánchez arévalo diecisiete porque es cojonuda, al que no le puede ir peor porque no tiene padre y su madre y su hermano del que recibe una golpiza tras otra mantienen una relación extraña que lo orilla y ningunea e invisibiliza y que le hacen sentir como una mierda, bueno, aún peor, porque eso ya sería sentir algo y el joven no siente nada y no porque se amorre a la ataraxia o al cómodo nihilismo adolescente sino porque recibe palos físicos y psicológicos por todas partes y no encuentra amparo ni afecto allá donde mire a no ser en su tía, la hermana de su madre, y en una joven, una tal lorena con la que tendrá sexo y que lo hará madurar a marchas forzadas porque aquí todo el mundo lleva una cruz a la espalda de un tamaño descomunal y tiene la lorena a la madre hospitalizada y traqueotomizada, y si solo fuera eso ni tan mal porque resulta que la madre de lorena es bruja o eso dicen y es normal que lo sea porque a celso le va mucho todo este rollo a lo poe a lo vaadoler o como se escriba y también las visiones los bebedizos la muerte el suicidio los cortes la sangre, la menstrual también ¡pero qué puntos tiene el colega, no me digas! la parte más oscura del alma el filo cortante de la nada la vida sajándose a sí misma, en definitiva, y el joven doliente, este humano demasiado humano, este nazareno nuestro, el potencial redimido escribe y describe su dolor para analizarlo pero aquello es una masa mórbida, ¿gelatina?, vale, pues gelatina, y la escritura, pues ya sabes cuentos, relatos y la poesía como le sucede a sebastián, amigo del narrador, solo lo alancean sumen consumen y recluyen dónde, a saber, en un hospital y luego en oza, pero una cosa te diré, -!atento!, en todo este desaguisado afectivo no hay lugar para la gazmoñería ni para la sensiblería ni para la costra literaria -y aquí habría que hablar del hermano poetiso del narrador porque aunque tú no lo sepas en el libro hay humor, todo lo negro que tú quieras pero humor al fin y al cabo- ni para la floritura sino para el fraseo hipnotizante, sí, tal cual, embriagado me veo por esa voz que cuenta y fíjate tú qué cosas pero pensaba mientras leía en lord jim, sí, el de conrad, cuando marlowe empieza a hablar y no calla y no quieres que deje de hablarte ni de contarte porque la vida está ahí, que no, que no lo está, pero tú te lo crees y pones en suspense y en suspenso tu incredulidad pero a lo bestia, en plan muy deficiente, todas esas palabras de esta historia de este relato que será todo lo truculento que tú quieras, y también triste de cojones, y vale que no es lo más alegre en estos momentos de confinamiento, pero tampoco vas a estar todo el día con el jiji y el jojo y el juju, y piensa tú por un momento en ese insecto alado que al grito de más luuuuz y a lo goethe allá que va hacia la vela y la va a palmar y lo sabe, bueno, no lo sabe pero la conciencia siempre es un aporte, una buena granizada sobre el espíritu, y no me mires con ese careto tuyo porque todo está relacionado, pues lo que te decía, que el insecto alado va hacia su final hacia su conclusión y tú, bueno yo, leo igual, con esa misma intensidad con ese nudo en la garganta y deslumbrado y con esa náusea en el estómago y con ese cosquilleo en las venas… y que no acabas de verlo me dices, que flipo mucho añades, que te la quiero meter doblada apostillas, bien, (sé) tú mismo, por mi parte y esta vez y otras hubo antes, yo aquí y ahora, bueno ayer, lo leí y sentí excelso

celso castro en devaneos sylvia entre culebras y extraños astillas el afinador de habitaciones

Sylvia

sylvia (Celso Castro)

sylvia es la cuarta novela que leo de Celso Castro -novela breve, poco más de cien páginas, con interlineados generosos y unas cuantas páginas en blanco- y me parece indudable que el autor tiene un estilo ya reconocible, lo cual tiene sus pros y sus contras. Sylvia creo que afianza o consolida lo perpetrado en sus anteriores novelas. El protagonista es un joven que vive con su madre, su padre se ha suicidado, tiene tendencias suicidas y juguetea con las drogas, con la más dura de todas: el amor. El prota y narrador que refiere los hechos a ese alguien -que somos nosotros los lectores-, recorre los círculos dantescos, pasando del magro paraíso del enamoramiento, del sexo caudaloso, del mundo sobrante más allá del confín epidérmico de su amada, casamiento incluido, al infierno de la separación temporal, del distanciamiento, de los celos degradantes, de las pajas –ya mentales-, del derrumbe emocional, de las consecuencias derivadas de la exposición y vulnerabilidad ante su amada, y luego el tratar de arreglar las cosas, o acabar de joderlas, trayendo un niño al mundo. Celso lo fía todo a los sentimientos humanos: lo que el narrador siente hacia su padre suicida, hacia su madre, hacia su esposa; unos sentimientos que es muy posible que susciten nuestros recelos, porque si no te crees lo que lees, malo, y esa sensación he tenido, más allá de algunos detalles, que muestran lo mejor del autor, como ese no abrazo materno que resulta mucho más doloroso que cualquiera de las reprimendas decibélicas maternas. Celso se decanta por el humor trágico y absurdo y como su personaje tiene todas las rarezas posibles y le dan venadas de todo tipo, todo comportamiento quedaría así justificado, lo que tiene su riesgo si uno espera cierta coherencia en la narración. A no ser que nos quedemos simplemente en lo delirante de la propuesta, en el abundante humor que se gasta Celso, que propicia a cada rato la carcajada, en esa mofa continua hacia aquello que nos salva y aniquila: el amor, y las puyas continuas hacia la poesía, por parte de Celso, un poeta, que corre el riesgo de acabar (si no lo está haciendo ya) escribiendo una prosa automática.

Destino. 2017. 128 páginas

Próximas lecturas

Se han publicado recientemente o van a publicarse ocho novelas que me interesan, de autores cuyos últimas novelas me agradaron mucho.

Andrés Ibáñez

La duquesa ciervo de Andrés Ibáñez (Galaxia Gutenberg)

Iván Repila

Prólogo para una guerra de Iván Repila (Seix Barral)

ERH32396

Aunque caminen por el valle de la muerte de Álvaro Colomer (Literatura Random House)

Gonzalo Torné

Años felices de Gonzalo Torné (Anagrama)

Luis Landero

La vida negociable de Luis Landero (Tusquets)

Los cinco y yo
Los cinco y yo de Antonio Orejudo (Tusquets)

Sylvia
Sylvia de Celso Castro (Destino)

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El retablo de no de Luis Rodríguez (Tropo)

Poco a poco voy cumpliendo mi objetivo, de momento ya he leído El retablo de no, sylvia y Años felices. El resto espero irlos leyendo en breve.

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entre culebras y extraños (celso castro 2015)

celso castro
Editorial Destino
2015
154 páginas

para mí un libro nuevo de celso castro es un acontecimiento. acometí entre culebras y extraños, que así se titula lo último de celso con ilusión, y he quedado con su lectura más que satisfecho

he leído las dos anteriores novelas de castro, el afinador de habitaciones y astillas, y ésta última sigue la misma línea y tiene el mismo (buen) estilo

hay quien busca una salida en los libros de autoayuda. yo encuentro una salida o varias en los libros de celso

el protagonista, de nuevo es un joven adolescente, que vive con su madre, a quien se le muere el padre con 16 años, quien gusta de reflexionar, abismado entre lecturas filosóficas de filósofos atormentados, pesimistas, apesadumbrados: nietzsche, schopenhauer, kierkegaard y siempre anda con citas de ellos en la boca, con los perros de schopenhauer, con el caballo de nietzche y en todos ellos encuentra el acomodo racional a sus cuitas, a sus tormentos

el joven a ama a sofía, es por ende un filósofo, amante del saber, del conocimiento, empezando por él mismo, y cuando uno hurga y remueve en su interior, a medida que va tocando las fibras de su ser, las cuerdas de su alma, la música que reverbera tiene más de requiem que de charanga

y es la mirada del joven una mirada tan franca, tan realista, tan inteligente, tan inocente, tan bello su sentir, tan puros sus sentimientos, que celso logra desarmarme, arrasarme por dentro, vencer mis defensas, aniquilarme, reducirme a la nada, a tal punto que uno no sabe si las postreras lágrimas son de alegría o de tristeza

celso, un alquimista, del tedio no, de las verdaderas emociones

deseo que su siguiente novela, si la hay, no sea dentro de cuatro años

Astillas (Celso Castro 2011)

Celso Castro portada libro Astillas
Celso Castro
Ed.Libros del Silencio
2011
278 páginas

Leí El afinador de habitaciones (EADH) de Celso Castro y quería más. Así que me hice con Astillas y me lo llevé bajo el brazo a un librería y empecé a leerlo mientras tomaba un café y estaba sentado próximo a la sección de poesía y oí a un joven declamar unas poesías, que decía que eran de Garcilaso y otro joven le replicaba y yo estaba más atento de los poemas que del libro de Celso y eché la silla para atrás y vi que el joven que recitaba a Garcilaso, no tenía ningún libro consigo si no que lo hacía de memoria, y supe que aún hay esperanza Sigue leyendo

El afinador de habitaciones (Celso Castro 2010)

El afinador de habitaciones Celso Castro
Celso Castro
Libros del Silencio
2010
157 páginas

De Celso Castro solo había leído su relato incluido en el libro de relatos de varios autores Mi madre es un pez, el cual no me llamó mucho la atención.

Esta novela corta, precedida del relato La cuervo, de 1999, sin embargo me ha gustado bastante.

Luego he leído Astillas, más floja que esta y entre culebras y extraños que es una maravilla.

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Mi madre es un pez (VV.AA. 2011)

Mi madre es un pez portada libro
Varios Autores
Libros del Silencio
367 páginas
33 autores
2011

Mi madre es un pez es una antología de relatos de diferentes autores: 33 en total, de distintas edades. Más de la mitad son nacidos en la década los 70 (Olmos, Moreno, Calvo, Terranova, Ventura, Padial Sofer..), otros cinco en los 80 (Candeira, Cifuentes..), los hay más mayores como Eduardo Mendoza o Alfonso Fernández Burgos. Casi todos son españoles, pero hay también autores Mexicanos, Argentinos y Chilenos. Parida(de)s aparte, 9 escritoras y 24 escritores.

Los relatos tiene un hilo común: las relaciones familiares. Estructurado en tres apartados. Mortal y rosa, La metamorfosis y La geometría del amor. Y un relato final modo de epílogo a cargo de Eduardo Mendoza.

A pesar de tener un nexo común el resultado del libro no es uniforme. Por otro lado esto es un ahelo imposible cuando juntos bajo un mismo techo (bajo las solapas de un libro), 33 humanos dedicado al bello oficio de escribir tienen un concepto de la familia y sus ramificaciones diverso.

Hay relatos que me han gustado muchísimo como el de Andrea Jeftanovic. (La necesidad de ser hijo). Me recuerda mucho al libro Será mañana, de Federico Guzmán Rubio. La Chilena tiene una prosa potente y vibrante, y la luz que arroja sobre las existencias de los hijos de aquellos padres y madres que luego pasarían a la historia como revolucionarios primero y acomodados luego en instituciones globales, es muy interesante. Con Jon Bilbao me he reído muchísimo pues su relato Prueba de amor, destila una ironía de lo más saludable. La bendición de Gabriel Sofer, me ha sorprendido. Me ha llevado a otra época con esa falsa biografía de José Faroles, infectada de un humor descacharrante, y me ha dejado con ganas de leer más cosas suyas.
Aixa de la Cruz con True Milk y a sus 23 años, pergeña una original y deliciosa historia de vampirismo lactante.
Alberto Olmos con Todos mis hijos, mantiene el humor como seña de identidad, plasmados en unos diálogos de gran intensidad, donde la figura del padre, se proyecciona como si estuviera en un sala de espejos.

En cuanto a los relatos que introducen elementos fantásticos, el relato de Javier Moreno, Cum Dederit, es uno de mis favoritos, un relato «fantástico» y magnético. Otro es el de Sergio Lifante y Tokio Pigmalión con una premisa y un desarrollo muy original.
Decir que Eduardo Mendoza escribe con solvencia y siempre es un gozo leerle es a día de hoy un pleonasmo.

Lo interesante del libro es aunar esas 33 voces sobre un tema común, donde cada cual irá aportando algo en el lector, identificándose éste, con los relatos que lea en mayor o menor medida, reconociéndose en la piel del hijo, otros en la del padre, madre, hermana o prima. Lo interesante de los relatos es que la visión global de la familia, dista mucho de la complacencia, así los relatos están trufados de padres distantes, carestías emocionales, amores mendicantes, separaciones forzadas, amores vampíricos y perrunos, rupturas, incomprensión, infidelidades parejiles, soledad y rencores, bajo esa estructura frágil llamada familia, donde hay espacio más que de sobra para la lucha armada emocional.

Si queréis cogerle el pulso al mundo del relato en español. Mi madre es un pez es una herramienta muy válida.

Me quedo con una frase del relato de Jeftanovic «Pienso en la enorme necesidad de ser hijo antes de ser padre».

Los autores de Mi madre es un pez son: Aixa de la Cruz, Alberto Olmos, Alfonso Fernández Burgos, Andrea Jeftanovic, Antonio Ortuño, Berta Marsé, Camilo de Ory, Carlo Padial, Celso Castro, David Ventura, Eduardo Mendoza, Esther García Llovet, Fernando Cañero, Fernando Clemot, Gabriel Sofer, Javier Calvo, Jon Bilbao, Jordi Soler, Juan Terranova, Katya Adaui, Manuel Astur, Manuel Jabois, Mariana Enriquez, Matías Candeira, Mercedes Cebrián, Oscar Gual, Paula Cifuentes, Paula Lapido, Rodrigo Fresán, Sergio Lifante, Javier Avilés, Sergio Bellver, Ricardo Menéndez Salmón.