Archivo de la categoría: literatura argentina

El país imaginado (Eduardo Berti)

El País imaginado portada libro Eduardo Berti

Eduardo Berti
Impedimenta
240 páginas
2012

Nunca es tarde si la dicha es buena dice el refrán. He tardado en conocer al al autor argentino Eduardo Berti, pero una vez leído su libro El país imaginado dan ganas de seguir leyéndolo. Un país imaginado, editado por Impedimenta me recuerda a las novelas de Baricco, cuando éste se pone en plan sedoso, pero quitando de en medio la escenas de postal, el almibaramiento, el precipicio sentimental hacia el que arroja a sus personajes y la frase tan perfecta que da repelús.

Berti nos ofrece una preciosa historia ambientada en la China de comienzos del siglo XX, cuya protagonista hace un recuento de lo que ha sido su vida, centrando su atención en lo que fue importante para ella, ese cabo del que tirar, capaz de deshacer toda una existencia: los años de su mocedad en los que conoció a Xiaomei, una joven a la que idolatró y amó a partes iguales. Lo que hace desgarrador la historia, es asistir a ese amor no correspondido por parte de Xiaomei, para quien su fervorosa admiradora y amiga, es sólo eso, una compañera con quien compartir horas de parque, hojas de libros de botánica, pero para quien su corazón y sus sentimientos serán todo un misterio.

Con una prosa fluida, la historia que nos narra Berti, bien armada y equilibrada, me ha subyugado de principio a fin, al tiempo que el autor nos brinda un fresco de la época con cuatro pinceladas, suficientes para situar esta bella historia de amor no correspondido, porque cuando uno está enamorado, todo cuanto hay alrededor sobra, por eso una vez que entramos en este anhelo amoroso, apenas podemos estar atentos a algo más que no sean Xiaomei y su amiga, aunque haya otras historias dentro de esta historia sumamente atractivas, como las de las bodas entre difuntos, las desventuras del padre ciego de Xiaomei o la abuela fantasmal, entre otras.

Los fantasmas (César Aira)

César Aira Los fantasmas portada libro Editorial Mondadori

El lector omnívoro no entiende de géneros literarios y no literarios, razas, volúmenes, distancias, países, soportes, ni fronteras. Lee de todo y lo hace con ávidez porque una vida es muy poco tiempo para todo.
Así, al tun tun, he llegado hasta César Aira (Argentina, 1949), que el año pasado publicó en España con El Grupo Random House Mondadori El congreso de la literatura y en el presente año, de momento, Los fantasmas y Relatos reunidos.

Los fantasmas es un libro breve de 146 páginas, donde no hay capítulos, ni secciones, ni hojas en blanco. Ni un sólo párrafo en blanco desde la página 7 hasta la 146. Eso no impide que esta lectura sin tregua enganche, lo cual no me deja de sorprender, porque el autor empieza hablando de una cosa y se va varias veces por los Cerros de Úbeda, para luego retomar de nuevo el rumbo de la historia, minimamente, para ensoñarse de nuevo con devaneos tales como los pelajes de los adolescentes, la conformación de las estrellas en el firmamento, los Chilenos vs los argentinos, los fantasmas maricas, las telenovelas, la arquitectura tribal africana, los elementos de la geometría australiana.

¿Una tomadura de pelo o un desmelenamiento donde tiene cabida y lugar?. Eso queda a criterio del lector. A mí, después de esto, me quedan ganas de leer sus Relatos unidos, donde César, al parecer se mueve con soltura y mucho arte. Lo veremos/leeremos.

La mujer de Strasser (Héctor Tizón 2012)

La mujer de Strasser Héctor TizónIba buscando un libro de relatos de Eloy Tizón y acabé yéndome para casa con La mujer de Strasser del argentino Héctor Tizón. Se ha tratado de una inconveniencia conveniente, pues su lectura me ha satisfecho y de paso he descubierto a un autor, el cual falleció a finales de julio de 2012, al que vale la pena leer.

La novela son 103 páginas que dan mucho de sí. Sigue leyendo

Click (Javier Moreno 2008)

Click Javier Moreno portada libro Candaya Ediciones
Javier Moreno
2008
264 páginas
Editorial Candaya

En el prólogo, Carlos Pardo, ya nos pone sobre aviso. Quizá esto no sea una novela sino más bien un texto fragmentario, nos dice. Ya saben, así uno siempre puede defenderse luego con aquello de «ya te lo dije», «avisado ibas» «no me vengas con cuentos, mucho menos con novelas que no son tales«, etc. Pero a fin de cuentas (o de cuentos), en cualquier texto, fragmentado o no, su apariencia es lo menos importante. Lo relevante es la sustancia interior, su alma, lo que las palabras nos susurran al oído.

El protagonista de esta historia es Quisque Serezádez, quien ha comprado un billete hacia el más allá, con forma de pistola, una Peacemaker, con la que poner término a su existencia. Mientras juega a la ruleta rusa con la pistola en una mano con la otra mano pluma en ristre, escribe, se desangra en tinta para que sepamos de la ristra de amantes que Quisque ha tenido a lo largo y ancho de su vida. Ha habido un poco de todo: una adolescente convertida en Diosa, la mujer de su jefe, una reportera, una actriz, una astrónoma y algunas más. Mujeres a las cual cortejar y luego abandonar en pos de su siguiente amor, de su siguiente víctima, porque como en cualquier otra disciplina, el amor también requiere aprendizaje, prueba y error, he ahí ese tráfago de cuerpos, oquedades saciadas, corazones palpitantes, promesas incumplidas, deseos insatisfechos, etc.

El autor, que ha cursado estudios de Matemáticas, Filosofía y Literatura Comparada, mezcla todo esto en su novela, lo cual le otorga a la misma cuanto menos originalidad y así nos encontramos un texto abonado con frases como La Ley del Deseo (que parece hecha con Word Art), gráficos, radiografías espirituales, test, principios de física, reflexiones filosóficas, algunos diálogos hilarantes, devaneos mentales, cuestiones astrológicas, sexo, pornografía, amor, anécdotas históricas, y un sentido del humor soterrado y absurdo. Eso en la superficie, en el vacío que dejan las palabras, otras tantas cosas más.

En su lectura he tenido altibajos, momentos en los que he estado embebido y otros en los que ha cundido el desanimo. Su falta de estructura es evidente. La novela se compone de retazos. Como esa Cruz de Cristo que aparece en la novela, donde las reliquias se juntan atendiendo a una voz interior, aquí parece que el autor hubiera ido pergeñando distintos textos y párrafos y los hubiera ido cosiendo a la piel de cada mujer que aparece como si cada polvo, cada felación o relación, cada ofrenda al Dios del amor, fuera ese denominador común que cimente esta historia, la de Quisque, en sus postrimerías.

Javier Moreno cual púgil bien entrenado y con recursos, va lanzando los puños al aire y en unas cuantas ocasiones acierta, alcanza el estómago, el bazo, el corazón de su oponente. Un combate desigual, porque a otro lado está El Mito, La Leyenda, La Obra perfecta.
Javier seguirá peleando, asomando los puños, fajado en su oficio y alumbrará una gran obra: ¿será 2020?.
No es seguro
nada lo es
pero dicho queda.

Bang, bang. Libro finiquitado.

¿Por qué será que siempre leo la palabra bang, me acuerdo, no de Carolina, sino de Point Blank de Springsteen?