Archivo de la categoría: Libros

www.devaneos.com
Editorial Lumen
2014

Es un decir (Jenn Díaz 2014)

Jenn Díaz
2014
Editorial Lumen
164 páginas

Nada había leído de Jenn Díaz (Barcelona, 1988). Es un decir es su cuarta novela. Nada mal para alguien con tan sólo 26 años.

Su novela no me ha gustado. Me he muerto de aburrimiento (es un decir).

El comienzo promete: El día que cumplí once años mataron a mi padre. La novela no es negra pero cuando asoma el humor negro entonces el libro sí me interesa.

La narradora, Mariela, es una chica joven, que vive en un pueblo con su madre y su abuela, años después de haber acabado la guerra civil. A su padre lo asesinan el día que Mariela cumple 11 años, no sabemos quién, ni por qué. Sabe luego que su padre era rojo (para los alumnos de la ESO que lean esto, señalar que rojo, era ser republicano, los que acabaron en el bando perdedor de la guerra civil).

Mariela quiere saber y saber lo que se dice saber, sabrá poco, pero irá cogiendo datos de aquí y de allá en un pueblo donde a todo el mundo le gusta hocicar en casa ajena (es un decir). Y así irá tirando del ovillo para saber quién era su padre (y saber dónde está su cuerpo), quien era su tío, quien su madre y su abuela, sus abuelos. Los hombres que pueblan estas páginas son de otra pasta, pasta blanda se entiende, unos flojos, con poca sémola (es un decir), salvo el tío que es hombre y cocina.

Y la protagonista nos va soltando una perorata sobre sus movidas familiares, sus escarceos con un vecino que es su amigo y quiere ser su novio, pero que busca también una madre, porque la suya está muerta y a ella le da lástima porque como todos los hombres, éste también es un calzonazos, unos vecinos cotillas, una mala elección del bando por el que tomar partido por parte de su padre, una abuela que desaparece cuando aparece alguien en escena que resulta ser su abuelo, que no estaba muerto, no, que estaba de parranda con una gitana, una media orfandad que se ve agravada con una madre ausente que entra en barrena al amorrarse a una depresión que la deja con continuidad en el más allá.

Jenn Díaz
Jenn Díaz

La abuela también tiene su momento de gloria (es un decir) cuando aprovechando que la mujer de su ex está postrada en una cama soltar por su boquita cuanto le viene por la mente, porque lleva tanto tiempo sin hablar con nadie que el silencio le está comiendo todos los órganos del cuerpo, como un cáncer silencioso (es un decir).

Sí, es muy sano hablar y soltar lo que llevamos dentro. Por eso la gente se confiesa o escribe libros.

Las últimas páginas son las mejores, no porque el libro se acabe, que también, sino que ahí Jenn se desmelena (es un decir) y esos meneos que les da a las monjas y cierto humor negro a costa de la orfandad ya absoluta de la protagonista, son lo mejor del libro.

Es un decir es un libro que se escucha, un libro fluido. Diría que algo pueril y primerizo, pero dado que Jenn tiene otras tres novelas detrás, será que este es su estilo, a saber. Si leo algo más de Jenn lo sabré y sino será para mí un misterio, otro más.

Jenn Díaz publica artículos en medios como Jotdown

Editorial Alfaguara 
2013
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Mar de mañana (Margaret Mazzantini 2013)

Margaret Mazzantini
Editorial Alfaguara
2013
136 páginas

Después de haber leído y comentado Bagheria, novela de Dacia Maraini, hablo ahora de Mar de mañana, la última novela publicada por Margaret Mazzantini (italiana de adopción nacida en Dublín en 1960). Esta es la primera novela que leo de Margaret. Sin embargo sí había visto dos películas basadas en novelas suyas: Non ti muovere y Venuto al mondo. Ninguna de las dos me gustó especialmente.

Mar de mañana es una novela breve e intensa. En menos de 140 páginas, con una prosa acelerada, lacerante y fragmentaria la autora aborda muchos temas y varías décadas de la historia reciente de Italia y Libia.

Libia e Italia
Italia y Libia dos países y el Mediterráneo por medio

En la primera historia una madre y su hijo, Jamila y Farid, al morir el marido/padre abandonan su poblado en el desierto cuando Libia se convierte en un polvorín. Juntan todos sus ahorros, llegan a la costa y montan madre e hijo en una patera rumbo a la costa italiana. Con cuatro pinceladas la autora se las ingenia para mostrar lo precario y contingente que es la vida humana cuando todo el futuro pende de un hilo, a lomos de un puñado de astillas con forma de barca, rumbo a la nada o la salvación, porque todo es tan inconsistente y frágil como la evanescente espuma marina.

Al otro del lado del Mediterráneo están Vito y su madre Angelina. Angelina es hija de aquellos italianos que cruzaron el mar rumbo a Libia a finales de los años 30 cuando este país era una colonia italiana. En Trípoli se labraron un porvenir, vivieron en paz con sus vecinos, revedercieron el árido terruño. Después de alcanzar Muamar Gadafi el poder tuvieron que dejar el país como deportados, en los años 70, regresando a Italia como parias, Tripolinos pobres entre los pobres. Su historia es la historia del desarraigo, viviendo desde entonces entre dos aguas, a lomos de dos orillas, sin pertenecer a ningún sitio, viviendo siempre en un pasado truncado.

Margaret Mazzantini
Margaret Mazzantini

Quien se ha ido siempre sueña con volver y Vito vuelve a Trípoli con su madre y su abuela para actualizar el pasado, levantar acta de que mueren las personas, desaparecen las playas debajo del asfalto, las catedrales se reciclan en mezquitas, que aquel amor que se prometía único en la adolescencia, no lo era para nada, más allá de promesas incendiadas de romanticismo, como comprueba y sufre Angelina en su ánima demudada.

Mazzantini aborda el sufrimiento de los que emigran, de los deportados, de los que se juegan la vida en el mar buscando otra vida, de los que regresan de un exilio forzado y no encuentran acomodo, de los que dejaron
sus recuerdos en otra parte y saben que ir en su busqueda será su perdición y salvación.

Mazzantini escribe como si tuviera un látigo en la mano, a restelladas, haciendo surco en las carnes del lector. Escribe como un tigre que se defiende, que muestra las garras dando zarpazos y lo hace con una prosa sulfurosa: puro aceite hirviendo.

A veces a Mazzantini se le va la mano con un tono apocalíptico, trágico, calamitoso y quiere dotar de tanto significado y mordiente las palabras que maneja que algunas frases (El óxido de la nostalgia arañaba entre los dientes como arena, pag 37, Se quedaron solos como monos abradasados por aceite hirviendo pag 75, No hay nada peor que una vieja dinamitera. Sigue colocando mechas en tus pensamientos, pag 85, Era extraño aquel estancamiento, aquella cabina presurizada que atravesaba inmóvil el mar de sus vidas, pag 89, Estaba gordo y siempre quería comer y beber y chupar algo. Sin embargo tocaba el violín de manera ¿¿notablemente prodigiosa?? pag 94.>>) más que impactar producen hilaridad.

No sé si lo que leo en esta novela es todo puro humo y oportunismo: un acto de rebeldía y solidaridad con las víctimas de la injusticia, reducido a una pose, o sí por el contrario hay algo más profundo y sincero en estas historias apiñadas en un relato breve, historias complejas y profundas, como si lo que nos da Mazzantini fuera sólo el entremés para el bacanal que podemos darnos después, al finalizar el libro, para ir luego por nuestra cuenta tirando de todos esos cordeles que Mazzantini deja a nuestro alcance y desovillar la Historia, la nuestra, la tuya.

Tendré que leer algo más de Mazzantini para salir de dudas.

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Anagrama
2014

!Ponte, mesita! (Anne Serre 2014)

Anne Serre
!Ponte, mesita!
69 páginas
2014
Anagrama

!Ponte, mesita! de Anne Serre va de poco a nada. Un relato de poco más de 60 páginas, dividido en tres partes.

La primera parte resulta al menos interesante porque la autora francesa trata de engancharnos con el relato de una familia formada por un padre, una madre y tres hijas adolescentes, todos ellos entregados al frenesí sexual, bajo el lema «agujero veo agujero quiero«. Así todo pasa por tapar agujeros, copar oquedades, sacar brillo a lametones a cualquier miembro enhiesto o rendija carnal que palpite como fruta madura. Todo muy sensual, lúbrico y voluptuoso. El padre se viste de mujer y la madre necesita ser penetrada como el que necesita respirar.

Además del plantel titular, la familia cuenta también con otros secundarios como un médico, un agente de seguros o dos hermanos gemelos que se dejan llevar también por el sexo desbocado.
A todo esto, todos los miembros y miembras de la familia creen estar haciendo lo correcto, entendiendo el incesto, la pedofilia o el adulterio como convenciones sociales que nada tienen que ver con los verdaderos sentimientos.
Cuando los servicios sociales, alertados por vecinos envidiosos, comienzan a hocicar en el hogar, deben mantener las formas y esos dos meses de parón suponen un punto de inflexión en sus lúbricas y seminales existencias.

Segunda parte. La protagonista con 15 de años se va de casa. Comienza su deambuleo: Normandia, Provenza, Lago Maggiore y Roma. Conoce hombres, pero no quiere sexo. Reconstruye su identidad paso a paso. Y se enamora de un chica, pero no es correspondida.

Anne Serre
Anne Serre

Tercera parte: con su padre y su madre muertos, decide volver a casa. Una de los hermanas ya está casada, tiene un hijo y ahora son felices y quieren comer perdices y deciden que el pasado debe quedar atrás y lo que toca es abrazarse al porvenir y entonces las dos están de acuerdo y colorín colorado este rutinario cuento se ha acabado.

Respecto al título, !Ponte, mesita! hace mención a un cuento de los hermanos Grimm, aunque ambos cuentos se parecen como un huevo a un gallina.

Literatura francesa en devaneos

Jean Echenoz (Ravel)
Jerome Ferrari (El sermón sobre la caída de Roma, Donde dejé mi alma)
Laurent Maugvinier (Lo que yo llamo olvido)
Olivier Truc (El último lapón)
Joyce Mansour (Islas flotantes)
Mathias Enard (El alcohol y la nostalgia)
Pierre Michon (El origen del mundo)
Maxence Fermine (El violín negro, Nieve)
Adrian Gidé (El viaje de Urien)

Dacia Maraini Bagheria

Bagheria (Dacia Maraini 2013)

Dacia Maraini
Editorial Minúscula
2013
169 páginas

Bagheria, ciudad siciliana próxima a Palermo da título a la novela autobiográfica de Dacia Maraini, quien en 1947 regresa a Sicilia, proveniente de Japón, donde pasaría junto a sus padres y sus dos hermanas, tres años recluida en un campo de concentración, al negarse sus progenitores a firmar su adhesión a la República de Saló de Mussolini.

Dacia busca en los repliegues del tiempo para arrostrar su pasado y evocar los recuerdos de su niñez, de su llegada a la isla con 9 años. Una isla, Sicilia, devastada tras la II Guerra Mundial, paupérrima, con carencias de todo tipo. Dacia no lo sufre en primera persona pues proviene de una familia aristocrática por la vía materna. A su regreso a Bagheria se alojan en unos establos de la familiar Villa Valguarnera y allí toma contacto con una tierra árida, seca, dura, machacada por el hambre y un sol de justicia.

De todos sus recuerdos que nutren esta breve autobiografía destacaría tres.

Uno es la acusada presencia del sexo en el ambiente, la consideración de la mujer como una propiedad del hombre, que puede disponer y abusar de ella como le venga en gana. Dacia cuenta la anécdota de un amigo mayor que ella, que era entonces una niña, que le puso su miembro en la mano, cual gusano de seda, que fue creciendo hasta dejarle la mano pringosa. Comenta también como la mujer debía simular ser algo parecido a una piedra, pues el menor arrobamiento, gesto, mirada, sonrisa por parte de una mujer debía ser interpretada por el varón como una luz verde para que este actuara e hiciera entonces cuanto le viniera en gana con ella, sin miramiento alguno. Dacia muestra también un amor incondicional hacia su padre, a quien amaba tanto como hija y como mujer, un padre inasible, ausente, un etnógrafo trotamundos, intermitente, con quien Dacia se trasladará a vivir, a sus 18 años, cuando sus padres finalmente acaben separándose.

Saber que no era una experiencia solitaria y aislada, que detrás había un método, unas técnicas en todos los casos semejantes para mantener en silencio a las niñas, encerradas dentro de sus secretos sucios, como si fueran las garantes de la tambalente felicidad familiar, ha sido un alivio y una fuente de conocimiento recícropo, el principio de un discurso común sobre la violencia antigua del mundo de los padres, que han considerado siempre un derecho propio, por destino familiar, la propiedad y la manipulación de las féminas de la casa. (página 51)

Otro asunto que a Dacia le desasosiega es comprobar cómo ese legado que se había mantenido durante dos milenios, un buen día desaparece (muchas páginas del libro de Dacia van en perfecta sintonía con el ensayo de Muñoz Molina Todo lo que era sólido), a medida que se edifica y desaparecen entonces los edificios clásicos, los jardines centenarios, cambiando la fisonomía de una ciudad que pierde así su belleza, su alma. Dacia trata de investigar cómo se perpetraron todas estas actividades constructivas ilícitas. Los que tomaron parte en el asunto, los alcaldes, concejales, secretarios, sufren todos una amnesia generalizada y los pocos que acabaron en la cárcel por haberse saltado a la torera cuantas leyes fueron necesarias para perpetrar esos desmanes urbanísticos, serían amnistiados por la justicia poco después.

Dacia Maraini
Dacia Maraini

Finalmente Dacia quiere atreverse a saber y quiere conocer quienes fueron sus antepasados. Dacia se reconoce burguesa pero dista mucho de ser una aristócrata. Si bien en su mocedad, se refina, devora cuantos libros caen en sus manos, se deja seducir por la música y el arte en general mientras sigue atenta las conversaciones cósmicas y terrenales de su progenitor con un amigo de quien está prendada.
Ya mayor y acompañada de su amiga Bice, Dacia regresará de nuevo a Bagheria para en compañía de su tía Saretta, visitar una vez más, la Villa Valguarnera, la casa de su niñez, una Villa ahora saqueada por los ladrones, con estatuas decapitadas, cuadros en las paredes con antepasados que le hacen a Dacia preguntarse a ésta por su lugar en el mundo, en su historia abierta al pasado como un abanico, mientras nos va aportando datos históricos como el paso de los Borbones por la Isla o anécdotas sobre la vida de su tía Felicita y su afición por la pintura o de su abuela Sonia, una chilena que fue a recalar en la isla, a la cual nunca se adaptó y para quien su vida siempre fue puro teatro.

Bagheria, una novela minúscula y bella que levanta acta de un mundo que ya no existe, que desapareció bajo el cemento y cuya evocación resulta menoscabada, velada, como la fragancia que despide un jazmín que no sea bagheriense.