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Mi madre es un pez (VV.AA. 2011)

Mi madre es un pez portada libro
Varios Autores
Libros del Silencio
367 páginas
33 autores
2011

Mi madre es un pez es una antología de relatos de diferentes autores: 33 en total, de distintas edades. Más de la mitad son nacidos en la década los 70 (Olmos, Moreno, Calvo, Terranova, Ventura, Padial Sofer..), otros cinco en los 80 (Candeira, Cifuentes..), los hay más mayores como Eduardo Mendoza o Alfonso Fernández Burgos. Casi todos son españoles, pero hay también autores Mexicanos, Argentinos y Chilenos. Parida(de)s aparte, 9 escritoras y 24 escritores.

Los relatos tiene un hilo común: las relaciones familiares. Estructurado en tres apartados. Mortal y rosa, La metamorfosis y La geometría del amor. Y un relato final modo de epílogo a cargo de Eduardo Mendoza.

A pesar de tener un nexo común el resultado del libro no es uniforme. Por otro lado esto es un ahelo imposible cuando juntos bajo un mismo techo (bajo las solapas de un libro), 33 humanos dedicado al bello oficio de escribir tienen un concepto de la familia y sus ramificaciones diverso.

Hay relatos que me han gustado muchísimo como el de Andrea Jeftanovic. (La necesidad de ser hijo). Me recuerda mucho al libro Será mañana, de Federico Guzmán Rubio. La Chilena tiene una prosa potente y vibrante, y la luz que arroja sobre las existencias de los hijos de aquellos padres y madres que luego pasarían a la historia como revolucionarios primero y acomodados luego en instituciones globales, es muy interesante. Con Jon Bilbao me he reído muchísimo pues su relato Prueba de amor, destila una ironía de lo más saludable. La bendición de Gabriel Sofer, me ha sorprendido. Me ha llevado a otra época con esa falsa biografía de José Faroles, infectada de un humor descacharrante, y me ha dejado con ganas de leer más cosas suyas.
Aixa de la Cruz con True Milk y a sus 23 años, pergeña una original y deliciosa historia de vampirismo lactante.
Alberto Olmos con Todos mis hijos, mantiene el humor como seña de identidad, plasmados en unos diálogos de gran intensidad, donde la figura del padre, se proyecciona como si estuviera en un sala de espejos.

En cuanto a los relatos que introducen elementos fantásticos, el relato de Javier Moreno, Cum Dederit, es uno de mis favoritos, un relato «fantástico» y magnético. Otro es el de Sergio Lifante y Tokio Pigmalión con una premisa y un desarrollo muy original.
Decir que Eduardo Mendoza escribe con solvencia y siempre es un gozo leerle es a día de hoy un pleonasmo.

Lo interesante del libro es aunar esas 33 voces sobre un tema común, donde cada cual irá aportando algo en el lector, identificándose éste, con los relatos que lea en mayor o menor medida, reconociéndose en la piel del hijo, otros en la del padre, madre, hermana o prima. Lo interesante de los relatos es que la visión global de la familia, dista mucho de la complacencia, así los relatos están trufados de padres distantes, carestías emocionales, amores mendicantes, separaciones forzadas, amores vampíricos y perrunos, rupturas, incomprensión, infidelidades parejiles, soledad y rencores, bajo esa estructura frágil llamada familia, donde hay espacio más que de sobra para la lucha armada emocional.

Si queréis cogerle el pulso al mundo del relato en español. Mi madre es un pez es una herramienta muy válida.

Me quedo con una frase del relato de Jeftanovic «Pienso en la enorme necesidad de ser hijo antes de ser padre».

Los autores de Mi madre es un pez son: Aixa de la Cruz, Alberto Olmos, Alfonso Fernández Burgos, Andrea Jeftanovic, Antonio Ortuño, Berta Marsé, Camilo de Ory, Carlo Padial, Celso Castro, David Ventura, Eduardo Mendoza, Esther García Llovet, Fernando Cañero, Fernando Clemot, Gabriel Sofer, Javier Calvo, Jon Bilbao, Jordi Soler, Juan Terranova, Katya Adaui, Manuel Astur, Manuel Jabois, Mariana Enriquez, Matías Candeira, Mercedes Cebrián, Oscar Gual, Paula Cifuentes, Paula Lapido, Rodrigo Fresán, Sergio Lifante, Javier Avilés, Sergio Bellver, Ricardo Menéndez Salmón.

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Hoy fue mi primer contacto con la web icloud.com de Apple, y no pudo ser más fustrante.
Introduzco la direccion www.icloud.com en mi navegador Mozilla Firefox y se queda la pantalla negra con un icono dando vueltas eternamente y no llega a cargar la página.
Mi primera y última visita a esta página web. Si alguien sabe solucionarlo que lo comente.
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Horizonte literario

Horizonte literario

En mi horizonte más próximo se perfilan nuevas lecturas. Unas llegarán a puerto. Otras no. Veremos. Lo que me llena de gozo es ir detrás de un libro y encontrarlo en la Biblioteca. Esto no siempre sucede. La última novela de Aparicio Belmonte por ejemplo aún no lo han comprado. El resto de los que pretendía sí. Si continuan los recortes en los Presupuestos de la Cultura y las Bibliotecas dejan de adquirir libros o lo hacen en menor medida, los lectores vamos a tener entonces muy crudo leer todo lo que nos gustaría leer, lo cual sería lamentable se mire por donde se mire.

1. Norte. Edmundo Paz Soldán. De su libro Billie Ruth me leí la mitad de sus relatos. Se tratará de una lectura intermitente, de cuya novela hablaré cuando la finiquite. Norte aparecía por ahí perfilado como uno de los mejores libros de 2011.

2. Mi madre es un pez. VV.AA. Relatos de autores más o menos conocidos. Fernando Clemot, Jon Bilbao, Esther García LLovet, Javier Moreno, Rodrigo Fresán, Ricardo Menéndez Salmón, Javier Calvo, Alberto Olmos y otros que no conocía, pero que me han agradado mucho: Gabriel Sofer, Andrea Jeftanovic, Aixa de la Cruz, Manuel Jabois.

3. López López. Juan Aparicio Belmonte. Una vez leído Mala suerte, no podía menos que leer algo más de Aparicio. Al mal tiempo buena cara, y mucho humor.

4. Constatación brutal del presente. Javier Avilés. Un libro del que he leído maravillas en la blogosfera. A ver si es para tanto.

5. Bajo el influjo del cometa. Jon Bilbao. Su novela Padres, hijos y primates, no me gusto en demasía. Reincido de todas maneras. Uno de los mejores libros de relatos publicado estos últimos años, he leído por ahí. ¿Será para tanto la cosa?.

6. Señales que precederán al final del mundo. Yuri Herrera. Este libro es una cucada. Ideal para llevartelo en el bolsillo de la chaqueta, y sacártelo (el libro) en esos momentos que se acumulan gestando horas muertas.

Día del Libro

Rafael Argullol Visión desde el fondo del mar

Hoy me he dado un homenaje. He comprado Visión desde el fondo del mar de Rafael Argullol, que pretendía hace tiempo y aprovechando el descuento del 10% durante esta semana como consecuencia del Día del libro, en lugar de 29 euros me ha costado 26,90 €.

La diferencia en el precio de los libros siempre me ha parecido una cosa muy curiosa. A menudo los libros que se editan en bolsillo cuestan la mitad de lo que cuestan en sus ediciones originales, en su lanzamiento. No siempre ocurre, ya que también hay libros de bolsillo que cuestan algo más de la mitad que en su lanzamiento y llegan a costar hasta 18 euros, como Contraluz de Thomas Pynchon (1.344 páginas) y otros que los venden a cinco euros o incluso a 3,95 euros. No hay tampoco relación entre el número de páginas y el precio. El libro de Argullol son 29 euros y 1.212 páginas. Habida cuenta de que el precio de muchos libros se sitúa a menudo por encima de los 15 euros, a pesar de que muchos de ellos no llegan ni siquiera a las 200 páginas, no se me antoja nada caro, además Acantilado es una de mis editoriales preferidas. La tipografía de los libros que editan es una maravilla.

Si uno es picajoso y más allá del contenido se queda también con el continente se puede entretener comprobando cómo las editoriales a veces nos venden un libro que no daría ni para cincuenta páginas y consiguen dilatarlo hasta las 150 o más, haciéndolo así más vendible. Este artículo nos da unos ejemplos válidos.

El alcohol y la nostalgia de Mathias Enard son 96 páginas. El tamaño del libro es el de una mano. Una cucada. Una cucada que en condiciones normales no daría para más de 50 páginas y en lugar de una nouvelle sería una micronovela. Lo que tampoco sería un mal irreparable a la vista del éxito de Indignaos y sus 64 páginas, que evidencia el poderío del contenido sobre el continente.

Y hablando de libros, me viene en mente el protagonista del libro de Olmos, A bordo del naufragio, que siempre llevaba a cuestas una mochila llena de libros. Me pasa/pesan lo mismo. El día que me convierta al ebook no sé que pasará, pero mi intención es dilatar ese momento, como la llegada de la próstata, lo máximo posible.

Ahora que estoy finalizando este post caigo en la cuenta de que el libro de Argullol que pretendía era Enciclopedia del crepúsculo y no Visión desde el fondo del mar. Ambos son dos buenos tochos y los publica Acantilado. ¿Y ahora después de este monumental lapsus, qué?

Ahora me quedan dos opciones, quedarme quieto o echar a correr. (!Conchita, no nos dejes nunca!)

Devolver un libro me parece un traición, casi tanto como dejarlo a medias. Así que me lo quedaré, y si algún día logro acabar el libro de Rafael Argullol, ya haré un resumen, o escribiré un libro-reseña, porque ¿debería haber alguna relación proporcional entre la extensión de la reseña y la extensión del relato, microrelato o novelón, ejemplar o no?. ¿Los libros de relatos se reseñan comentando cada uno de los relatos, o se hace una composición del conjunto?.