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¿Por qué nos la quieren colar como novedad cuando es una reedición?

La princesa y la muerte
La princesa y la muerte
Vi que Gonzalo Hidalgo Bayal, uno de mis escritores favoritos, publicaba una nueva novela titulada La princesa y la muerte. Cacharreando por internet veo que este libro se publicó en 2002 por Editora Regional de Extremadura (la foto que he puesto es la única que he encontrado, de ínfima calidad). Hoy he tenido el libro que publica Tusquets en las manos, y es imposible saber que este libro es una reedición. La editorial no lo hace constar en el libro, y el autor en el epílogo habla de la génesis del libro pero no advierte y olvida que aquel trabajo pergeñado hace quince años ya se plasmó entonces en un libro que ya se publicó.
Con algún otro libro ya me ha pasado, como el de Ramón Andrés, titulado Semper dolens, publicado en Acantilado, donde me costó también lo mío descubrir que ya anteriormente había sido publicado, en este caso en la editorial Península bajo el título Historia del suicidio en Occidente, en este caso con algún añadido en la edición de Acantilado.

Semana Santa de Pasión, lectora

En breve llega la Semana Santa y ante estas fechas vacacionales muchos desoyen las sabias palabras de Thomas Mann recogidas en su muy recomendable libro Ensayo sobre música, teatro y literatura y del que ya hablé en su día y en el que Mann nos decía que no compartía eso de que las lecturas de viaje (o períodos vacacionales) hubieran de ser pasatiempos frívolos, tonterías para pasar el tiempo, que no entendía que hubiera que rebajar las costumbres intelectuales en esas fechas, de tal manera, que una travesia marítima que le ocupará a Mann varias semanas la aprovechará éste para leer El Quijote.

Leía el otro día un comentario en la red en el que se decía que Fortunata y Jacinta le daba sopas con ondas a La Regenta. A fin de determinar lo acertado o no de tal afirmación y dado que he leído la de Clarín pero no la de Galdós, estas próximas fiestas las aprovecharé para leer Fortunata y Jacinta, pues estoy con Mann. Leer en vacaciones, en un camping por ejemplo, una mañana de agosto, al amanecer, mientas todos duermen y te ensimismas y mimetizas con la silla, ante los fatales devaneos de la Ozores, por ejemplo, eso, amigos, no tiene precio.

Día del Libro

Rafael Argullol Visión desde el fondo del mar

Hoy me he dado un homenaje. He comprado Visión desde el fondo del mar de Rafael Argullol, que pretendía hace tiempo y aprovechando el descuento del 10% durante esta semana como consecuencia del Día del libro, en lugar de 29 euros me ha costado 26,90 €.

La diferencia en el precio de los libros siempre me ha parecido una cosa muy curiosa. A menudo los libros que se editan en bolsillo cuestan la mitad de lo que cuestan en sus ediciones originales, en su lanzamiento. No siempre ocurre, ya que también hay libros de bolsillo que cuestan algo más de la mitad que en su lanzamiento y llegan a costar hasta 18 euros, como Contraluz de Thomas Pynchon (1.344 páginas) y otros que los venden a cinco euros o incluso a 3,95 euros. No hay tampoco relación entre el número de páginas y el precio. El libro de Argullol son 29 euros y 1.212 páginas. Habida cuenta de que el precio de muchos libros se sitúa a menudo por encima de los 15 euros, a pesar de que muchos de ellos no llegan ni siquiera a las 200 páginas, no se me antoja nada caro, además Acantilado es una de mis editoriales preferidas. La tipografía de los libros que editan es una maravilla.

Si uno es picajoso y más allá del contenido se queda también con el continente se puede entretener comprobando cómo las editoriales a veces nos venden un libro que no daría ni para cincuenta páginas y consiguen dilatarlo hasta las 150 o más, haciéndolo así más vendible. Este artículo nos da unos ejemplos válidos.

El alcohol y la nostalgia de Mathias Enard son 96 páginas. El tamaño del libro es el de una mano. Una cucada. Una cucada que en condiciones normales no daría para más de 50 páginas y en lugar de una nouvelle sería una micronovela. Lo que tampoco sería un mal irreparable a la vista del éxito de Indignaos y sus 64 páginas, que evidencia el poderío del contenido sobre el continente.

Y hablando de libros, me viene en mente el protagonista del libro de Olmos, A bordo del naufragio, que siempre llevaba a cuestas una mochila llena de libros. Me pasa/pesan lo mismo. El día que me convierta al ebook no sé que pasará, pero mi intención es dilatar ese momento, como la llegada de la próstata, lo máximo posible.

Ahora que estoy finalizando este post caigo en la cuenta de que el libro de Argullol que pretendía era Enciclopedia del crepúsculo y no Visión desde el fondo del mar. Ambos son dos buenos tochos y los publica Acantilado. ¿Y ahora después de este monumental lapsus, qué?

Ahora me quedan dos opciones, quedarme quieto o echar a correr. (!Conchita, no nos dejes nunca!)

Devolver un libro me parece un traición, casi tanto como dejarlo a medias. Así que me lo quedaré, y si algún día logro acabar el libro de Rafael Argullol, ya haré un resumen, o escribiré un libro-reseña, porque ¿debería haber alguna relación proporcional entre la extensión de la reseña y la extensión del relato, microrelato o novelón, ejemplar o no?. ¿Los libros de relatos se reseñan comentando cada uno de los relatos, o se hace una composición del conjunto?.