Archivo de la categoría: Libros

Guadalupe Nettel Páginas de Espuma 2013 relatos

El matrimonio de los peces rojos (Guadalupe Nettel 2013)

Guadalupe Nettel
2013
Páginas de Espuma
120 páginas

Con los cinco relatos que conforman El matrimonio de los peces rojos la mexicana Guadalupe Nettel (Ciudad de México, 1973) ganó el III Premio Internacional de narrativa breve Ribera del Duero, un libro que me ha sabido a poco, lo cual es buena señal.

Guadalupe narra con brío historias cercanas y próximas con las que no cuesta nada identificarse. En todas ellas hay hombres y mujeres que deciden ser dueños de sus destinos y tomar decisiones, lo cual redundará en quienes tienen cerca, al llegar un momento determinado en el que la persona que hasta ahora nos ha acompañado un buen trecho del camino existencial, se aparta, o lo apartamos, para perdernos por otros senderos, derroteros, que acabarán en vía muerta o que bien nos devolverán al punto de partida, en cuyo caso ya nunca seremos los mismos que éramos antes.
Esta transformación la experimentan los humanos en cuyos domicilios habitan otras mascotas: gatos, peces, serpientes, con los que la autora siembra paralelismos acertados.

Guadalupe Nettel
Guadalupe Nettel face to face

Premios aparte (con El huésped Guadalupe fue finalista del premio Herralde en 2006) los relatos enganchan e historias como La serpiente de Beijín de tan sólo 17 páginas dan testimonio del buen pulso y potencia narrativa de Guadalupe.

Franz Kain Editorial Periférica 2013

El camino al lago desierto (Franz Kain 2013)

Franz Kain
Editorial Periférica
103 páginas
2013

Al escritor austriaco Franz Kain lo ningunearon en vida. El hecho de críticar el nazismo y ser antifascista no le ayudó para hacerse un nombre en la literatura de su país, menos aún su vinculación con los comunistas. Si en Austria donde publicó un buen número de libros es un perfecto desconocido, por estos lares qué decir. Así que hablar de él en esta blog lo podemos entender como un acto de justicia poética.

El camino al lago desierto es un relato que Kain publicó en los 70, al cual le añaden un Postfacio de Sigurd Paul Scheichl, más extenso que el relato y al final tenemos 101 páginas, empezando en la 9.
Ejercicio: ¿cuántas páginas tiene entonces el relato?.

El libro/relato/nouvelle no da mucho de sí. Kaltenbrunner es un pez gordo de las SS, bien pagado de sí mismo, ya que se tiene por culto, inteligente, refinado, tradicional, padre de familia perfecto (con su perfecta y tradicional amante) que en mayo de 1945 debe poner pies en polvorosa al entender que el III Reich ha llegado a su fin. Se pone entonces ropa de abrigo, coge sus esquís y se va a la montaña, a las Montañas Muertas secundado por otros dos compañeros y un cazador que los guía.

En ese trayecto Kaltenbrunner fantasea con lo que sucederá cuando las aguas vuelvan a su cauce, cuando todo se normalice, como si su huida fuera un paréntesis, un limbo de tiempo, tras el cual regresar luego a su vida normal, que para él lo es, pues la ignominia llevada a cabo en los campos de concentración (narrada en cursiva), con su presencia activa, no le acarrea ningún mal pensamiento, ni remordimiento, más allá de proporcionarle la satisfación propia del trabajo bien hecho y el cumplimiento de las órdenas recibidas por Himmler o similares.

Franz Kain
El escritor ninguneado

El paisaje que anega a estos caminantes/montañeros es un paisaje nevado, un desierto blanco sin orillas, donde no hay vida humana, animal o vegetal, lo que aboca a Kaltenbrunner a recordar la primavera y a los devaneos florales.

En esa ensoñación está Kaltenbrunner hasta que llegan a una cabaña para acabar el libro abruptamente, haciéndose justicia.

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Piedad Bonnet

Lo que no tiene nombre (Piedad Bonnet 2013)

Piedad Bonnet
Editorial Alfaguara
2013
131 páginas

La escritora colombiana Piedad Bonnet perdió a su hijo Daniel Segura Bonnet de 28 años, al arrojarse éste al vacío desde un sexto piso.
Consumado el hecho, Piedad trata a través de la escritura de intentar sacar algo en claro, o cuando menos de ofrecer algo para la posteridad, ya que son los vivos los que mantienen con vida a los muertos, a través del recuerdo, de la memoria.

El suicidio se irá incubando con el tiempo, años y atrás y este secreto nos lo desvelerá Piedad, pues su hijo sufría problemas mentales desde la adolescencia, que le hacían desapegarse de la realidad, tener paranoias, lo cual dificultaba mucho su vida, a pesar de la medicación, que seguía y dejaba.

Piedad sabía que escribiría la crónica de una muerte anunciada, ya que es muy difícil o imposible evitar que alguien se quite la vida si éste es su deseo, y que ni todo el cariño filial, y esta es la gran putada, que una madre pueda dar a su vástago será suficiente para apartarlo de su meta, del objetivo de quitarse la vida.

Piedad Bonnet

Piedad en la narración de su dolor inserta citas de otros escritores, como Millás, Marías, Kertész, y retazos de cuentos de Nabokov o Carver (su cuento Parece una tontería también aparece en Niños en el tiempo de Ricardo Menéndez Salmón), y aunque el dolor es universal cada uno lo sufre y experimenta de una manera determinada.

Más allá de ese vacío sin orillas que deja la pérdida de un ser querido, un hijo, se suma otro, la impotencia de no poder freno a una muerte que puede suceder en cualquier momento, y ante la que nada parece poderse hacer.

Es imposible, al menos para mí, no emocionarme y desgarrarme al asomarme a ese acantilado sin fondo que es el corazón de Piedad, ante un dolor, que a pesar de ser filtrado por la literatura y encapsulado entre estas páginas, rezuma, en este testimonio sincero y descarnado que viene a ser una bella carta de amor de una madre hacia un hijo, pariéndolo de nuevo con palabras, para que no desaparezca de su memoria, para que tenga sentido la vida y la muerte de su hijo y algún sentido también la pena de Piedad.

Próxima parada | El camino al lago desierto (Franz Kain)

Enrique Serna, Página de Espuma 203 relatos

La ternura canibal (Enrique Serna 2013)

Enrique Serna
Páginas de Espuma
2013
270 páginas

Leer los diez relatos del mejicano Enrique Serna ha sido todo un gozo, un disfrute, un acierto mayúsculo.

El que quiera saber de primera mano de qué va eso de vivir en pareja que lea, consulte y ojee este libro.

Los diez relatos tienen un elemento común: el sexo. No sé si podríamos vivir sin abejas, pero es evidente que sin sexo el mundo dejaría de existir.

Enrique, con un prosa deliciosa, infectada de un humor corrosivo, y sin dejar títere con cabeza, trata y lo consigue de deconstruir eso que llamamos matrimonio, pareja.

En todos los relatos -sobre el terreno-, sea en un barco, en una casa residencial, en una barriada, en un convento, en México, en París, hay hombres y mujeres que comparten un mismo techo, los mismos sueños, que afianzan mediante el sexo un amor, que luego se les irá mermando sin solución, al constatar que aborrecen, rechazan, odian, detestan a quienes tienen como compañeros de viaje y que la comodidad, la frivolidad, el estatus, el miedo, el qué dirán y otras muchas excusas reemplazan al amor y hacen posible el mantenimiento de relaciones de pareja que a pesar de los año se sostienen como cartas de naipes sobre arenas movedizas, en donde un paso en falso dará al traste con ellas, porque ellos son misóginos, machistas, egocéntricos, egoistas y ellas arribistas, consentidas, frívolas, consentidoras, leales, incondicionales, y que es bien jodido eso de compartir cama sin dejar que entren bajo las sábanas los celos, los reproches, las acusaciones fundadas o no, que se infiltre el virus de la desconfianza.

Y en estos relatos, sea cual sea la edad, los jóvenes -porque tienen energía que quemar y el deseo a flor de piel- y los más mayores -porque ven que les quedan dos viajes en la noria y quieren quemar los últimos cartuchos-, todos ellos practican sexo, entregados a la causa, aunque esto sea como ponerles una pistola cargada en la mano, esperando la bala, el polvo, el gatillazo, que los lleve de vuelta a la nada de la que vinimos. No faltan también unas cuantas acometidas a la literatura subvencionada, al mercadeo de los halagos interesados entre escritores y/o poetas, o al arte moderno o contemporáneo entendido como una frívola ostentación del ocio.

Si tienen ocasión lean este libro. Yo me lo he pasado estupendamente leyéndolo. Me he reído una jartada con las ocurrencias de Serna, con sus chispeantes y corrosivos diálogos, con las rocambelescas situaciones planteadas, con unos personajes terrenales contra los que arremete pero a los que a veces también les da una oportunidad, porque a pesar de todo siempre hay un momento, íntimo (de disfrute personal), aunque solo sea uno, en el que podemos mantener la dignidad; en el que salvarnos, un momento en el que hacer lo correcto y redimirnos.