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La hierba de las noches (Patrick Modiano)

Esta es la tercera novela que leo de Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt), después de Accidente nocturno y Un circo pasa y siempre tengo una sensación parecida. Cuando comienzo sus novelas éstas me parecen anodinas, triviales, banales, monótonas y luego poco a poco voy reconociendo el estilo del autor francés: historias donde no sucede nada aparentemente llamativo, ni grandilocuente, donde la historia no reviste una gran complejidad, y lo que hay es una narración leve, liviana, amena, y a ratos divertida. Me sucede leyendo a Modiano lo mismo que experimento leyendo a Enrique Vila-Matas, que en sus historias encuentro siempre algo que acaban interesándome, atrayéndome, captando mi atención, en definitiva.
Aquí la historia es desentrañar un misterio, de la mano de un escritor un tal Jean, que en su día, hace casi medio siglo, conoció a una joven, Dannie. A Modiano le interesa cómo gestionamos el pasado y el presente, Cómo el pasado es un lenguaje en clave que solo puede ser descifrado transcurrido unos años. Así, Jean, el protagonista de la novela irá transmitiendo mensajes en morse como dice él que más tarde, décadas después irá comprendiendo, envuelta la narración en un velo de novela negra, con dos muertos sobre la mesa.
Si en otras novelas lo que se hace es es contarlo todo y apabullar al lector con múltiples datos y detalles de la vida de los personajes, Modiano hace lo contrario, porque sus novelas son cortas, no hay mucha paja, el narrador es tímido, pregunta poco, y cuando pregunta no obtiene respuesta, así que decide preguntar menos y observar más. En su mirar registra y anota la ciudad de París, cómo ésta va cambiando, mudando la piel a medida que se van cerrando los locales, y comercios, clausurando ciertos edificios y construyéndose otros, una geografía urbana que a Modiano creo que le interesa especialmente.

Anagrama. 2012. 167 páginas. Traducción de María Teresa Gallego Urrutia.

Accidente nocturno Patrick Modiano

Accidente nocturno (Patrick Modiano 2014)

Patrick Modiano
2014
Editorial Anagrama
140 páginas

Decía el otro día Gonzalo Torné en un tuit que le gustaba tanto Patrick Modiano que ya no sabía si sus últimas novelas eran buenas.

De Modiano solo había leído Un circo pasa que comparte con este Accidente nocturno, las calles de París, buenas dosis de suspense y un misterio bien resuelto, es decir irresoluto.

Cuando le concedieron el Premio Nobel de literatura a Modiano dijeron de él que era “un Proust de nuestro tiempo“. Esto puede servir de aviso a navegantes. Es decir, que Modiano, te hace un libro (este o cualquier otro suyo) en el que uno tiene la sensación de que no pasa nada, pero es un “no pasar” tan delicado, tan sutil, tan placentero, que no importa, lo que nos cuente (o no nos cuente), sino el cómo, y ahí el francés sale airoso.

Pasar sí que pasa algo, un argumento no obstante, que se puede resumir en un par de líneas. El libro va de buscar algo en las so(m)bras del pasado y de remover el mismo, en ese “eterno retorno“, donde el protagonista del libro experimenta situaciones análogas (atropellos) con varias décadas de diferencia temporal y donde la mujer que en su día le tributó afecto tras un atropello juvenil parece reencarnarse de nuevo, décadas después, en otra joven que lo atropellará una noche, y tras cuya búsqueda se lanzará la víctima del atropello, al abandonar el hospital, en una suerte de novela de suspense y misterio, que alimentará la trama, con leves toques de humor (ya sólo los loros siguen fieles al pasado), y de jugosas reflexiones acerca de nuestro paso por la tierra, de ese rastro que vamos dejando, a través de cartas manuscritas, de pisos habitados, de agendas telefónicas, de atropellos, de afectos, y que el tiempo irá aboliendo sin remisión.

Y en esa película antigua, el moho del celuloide trae consigo saltos en el tiempo y nos da la impresión de que dos acontecimientos que han ocurrido con meses de intervalo han sucedido el mismo día, e incluso que fueron simultáneos. ¿Cómo establecer una cronología mínima al ver cómo desfilan esas imágenes truncadas que se encabalgan en la confusión máxima de nuestra memoria o van sucediéndose, a veces despacio y a veces a trompicones, entre agujeros negros?. (p. 75)

los-domingos-de-un-burgues

Los domingos de un burgués en París (Guy de Maupassant, 2014)

Guy de Maupassant
Editorial Periférica
2014
134 páginas

Guy de Maupassant (1850-1893) pupilo de Flaubert e influenciado por este en su escritura, nos brinda un personaje hilarante, el Señor Patissot. Las historias que escribió Guy en 1880 y que conforman este libro se publicarían originalmente en 1901.

Patissot es un funcionario gris, aburrido, un chupatintas más, que cambia de chaqueta a medida que cae el régimen absolutista y es reemplazado por la República y los distintos políticos que se irán sucediendo en el Poder.

Pattisot que anda un tanto pachucho se ve impelido por prescripción médica yendo al encuentro de la naturaleza que circunda la ciudad de París.

Guy de Maupassant

Guy de Maupassant

Maupassant que se demuestra un maestro en el arte de contar historias, lleva a Patissot de excursión a las afueras de la gran urbe, y éste, se ve allí como pez fuera del agua, tanto, que se ve perdido en su primera incursión en la naturaleza (a pesar de ir pertrechado con mapas del Ejército), si bien no acaba mal del todo la cosa, pues finalizará la jornada cenando con una dama. Irá luego Pattisot de farra con un amigo del trabajo, anulado éste por su autoritaria mujer y desinhibido por la vía etílica. Le quedan luego ganas de ir de pesca y acabará pescando sombreros en lugar de truchas.

En su afán por abrirse al mundo se ve visitando la casa de Zola, yendo de fiesta por las calles de París, mezclándose con el populacho, escuchando las diatribas misóginas de sus compañeros de mesa en una comida durante la despedida de su Jefe de Oficina o en un Baile donde un grupo de mujeres defienden su derecho a la igualdad, mientras los hombres, avizorando lo que está por llegar, temen que la mujer se equipare al hombre, pues las mujeres para ellos encarnan la seducción de la vida, la ilusión infinita, la eterna recompensa de nuestras fatigas.

Un libro que resulta divertido a más no poder, tronchante, hilarante y mordaz, a medida que vamos conociendo las andanzas de Pattisot, este personaje parlanchín (que no sabe estar al lado de alguién sin hablar con él) el cual nos lleva por las calles de París y sus afueras, convirtiendo sus correrías en una lectura gozosa.

Mi primera lectura de Maupassant. No será la última, espero.

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Editorial Cabaret Voltaire
2013

Un circo pasa (Patrick Modiano 2013)

Patrick Modiano
Editorial Cabaret Voltaire
2013
174 páginas

Un circo pasa, novela de Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 30 de julio de 1945) permanecía inédita en castellano desde su publicación en Francia en 1993, hasta que el año pasado la editorial Cabaret Voltaire vino a suplir esta carencia.

La historia transcurre en París y quien conozca la ciudad disfrutará reconociendo los continuos nombres de calles, distritos, parques y locales de alterne que aparecen en el libro. Los que de París conocemos los cuatro lugares típicos, toda esta información nos servirá de poco.

La novela comienza bien. Un joven aún menor de edad, sin cumplir los 21, está en una comisaría declarando porque su nombre ha aparecido en una agenda. Nada sabe el joven de cuánto le preguntan. Sí sabemos entonces que las aficiones del mozo son ir al cine y de librerías y más tarde complicarse la vida con mujeres atractivas y misteriosas: un tío inteligente.

Al dejar la comisaria ve a otra joven que le sucederá en su declaración. Decide esperarla en una cafetería cercana y horas después cuando ella deja la comisaría y pasa por delante de la ventana en la cual él hace guardia, se ven, se reconocen, se hablan y como si fuera lo más normal del mundo, desde ese momento deciden ir un tramo del camino juntos.

El joven tiene ganas de marcha, porque está aburrido de su vida en un internado. Su padre se ha dado el piro acosado por la justicia y vive en Suiza y su madre se ha ido a vivir al sur de España. Ella, que es mayor que él, y tiene un pasado oscuro y misterioso que prefiere ocultar, le pide al joven que le haga el favor de guardarle una maleta, porque le han echado del lugar donde vivía. Así los dos pasan a residir bajo el mismo techo, en una propiedad del padre del joven, que comparte con un amigo de su padre, un tal Grabley, oficinista por las mañañas y devorador de noches cuando se oculta el sol.

Patrick Modiano
Patrick Modiano

Aparecen luego en escena otros dos hombres misteriosos que la chica dice conocer desde hace unos pocos meses. Descubrimos entonces que la mujer atiende al nombre de Gisèle. Los hombres son Ansart y Jacques de Bavière. El primero parece ser un empresario de éxito o un mafioso, con propiedades y locales diseminados por la ciudad. El segundo parece haber tenido algún rollo con Gisèle. Gisèle hace pasar al joven por su hermano Lucien.

Ansart les presta un coche a la pareja y a cambio les pide un favor. Por dar un mensaje a un fulano que está en un bar les suelta un sobre con varios miles de francos. Al salir el hombre del local para reunirse con Ansart y desaparecer en el interior del coche de este, la pareja ve que allí pasa algo raro, sintiéndose aún más inseguros.

Al joven le han ofrecido trabajo en Roma en una librería (su sueño) y a Gisèle, que siempre anda al acecho, mirando atrás por encima de su hombro, cuyo pasado parece ser una bomba que le cabe en el bolso dispuesto a estallarle en cualquier momento, está dispuesta a irse con él a Roma, en coche si es necesario, para poner tierra de por medio, y perderse los dos juntos del brazo por calles italianas, sin nadie que les acose ni moleste.

¿Lo conseguirán?. Para responder a esta pregunta os leéis el libro.

Patrick Modiano logra en esta breve novela con muy poquitos elementos poner una historia intrigante en pie, y echarla a rodar por las calles de París. Es interesante ver como el joven, inseguro de su Fortuna, cree que en el cualquier momento Gisèle le dejará plantado. Hay una atmósfera de misterio, de intriga, bien resuelta, donde no está nada claro quienes son los personajes de esta historia, qué es lo que Ansar, Jacques o el padre del joven tienen que ocultar(nos). Respecto al joven, este echa en contadas ocasiones la vista al pasado, para fijar ciertos recuerdos que quiere conjurar en Roma de la mano de Gisèle, convencido de que la vida le tiene que ofrecer otra oportunidad.

Otra oportunidad es la que daré yo también a Modiano (Barrio perdido por poner uno) pues este libro hace bueno eso de que lo bueno y breve…

La imagen de la portada del libro es un fotograma de la película de Éric Rohmer Nadja à Paris.

Juan Eduardo Zuñiga 2010 Galaxia Gutenberg relatos

Brillan monedas oxidadas (Juan Eduardo Zuñiga 2010)

Juan Eduardo Zuñiga
Galaxia Gutenberg
146 páginas
2010

Antes de aventurarme con La trilogía de la guerra Civil de Juan Eduardo Zuñiga, quería medirlo en la distancia corta del relato. Quince de ellos forman parte del libro Brillan monedas oxidadas.

La temática de los mismos es variopinta, si bien casi todos están anclados en el pasado, más o menos reciente. Lo que no encontramos en ningún momento son triunfadores, tampoco gente con suerte.

En el primero de ellos. El festín y la lluvia, un grupo de gente está reunido en un albergue mientras el río que los circunda crece con la sempiterna lluvia, mientras una chica joven quiere ser abrazada y mojada por la lluvia mientras el resto decide quedarse quietos, anclados física y mentalmente en su conservadurismo.

En Jazz Sesion, la música permite traer el pasado esclavista entre el ruido de los metales.

En Agonía bajo manto de oro, un joven descubre a través de una rendija en la madera del cuarto que tiene alquilado, como una anciana recibe regalos a cual más exquisito, si bien, su sed, no se calma, ni se sacia. No sabemos si aquello es real o fantasía. El joven a pesar de todo cae de una pieza sobre el catre, tras esa visión/alucinación.

En Has de cruzar la ciudad, una chica reparte pizzas a domicilio, por la noche, infestada ésta de peligros, reales o imaginarios, y de la mano de leyendas del pasado decide dejar que el céfiro lama su cuerpo mientras se cree Lady Godiva, a lomos de su motocicleta.

En La mujer del chalán, el protagonista de la historia, un tal Solano se enamora de una morisca y aquello no puede salir bien, porque parece que hay una ley física que impide la felicidad del hombre por todos los medios físicos o divinos.

En El campanero de San Sebastián, un pobre hombre decide deambular por el camino perdido, una vez deje el campanario, mientras en su cabeza repican el acoso del párroco y las canciones de una gitana. Todo resulta muy simbólico y angustiante.

En Conjuro de marzo, de nuevo está presente el mal fario, la mala suerte de un hombre, otro perdedor, a quien no le pagan por su trabajo y acaba ajusticiado.

En El molino de Santa Bárbara nos damos de bruces ante un amor que se torna de nuevo imposible, cuajado e imposibilitado por los celos, el amor libre y ajeno, desenfadado.

En Interminable noche de los miedos. la cosa va de eso, del miedo y de la desazón que sufren unos conversos que no quieren desvelar su identidad, sabedores de la suerte que correrían, al recibir la visita de una morisca, que los ha calado. Relato muy intenso.

En No llegará el sobrino de Praga, el sobrino es Kafka, que iba a ir a Madrid, pero muere de tuberculosis antes mientas su tío las pasa canutas hasta que se entera de tal fatal desenlace.

En Lejano amor soñado, constatamos brutalmente la imposibilidad de principiar una relación, con una poetista que decide dejar el libro de su vida inconcluso por decisión propia.

En El bastón de Lula Luzán vemos a una joven bacante manejando con soltura un bastón, que será la perdición de un Don Juan, celoso y encorajinado, tras ser puesto en evidencia por el sexo débil, para acabar sus días, picado como un toro en el flanco derecho, mordiendo el polvo de la nada en el albero-sanatario.

En París, última decisión, un poeta portugués, amigo de Pessoa, Mário de Sá-Carneiro decide quitarse la vida en un hotel de París, con 26 años, al verse solo sobre la faz de la tierra, desgarrado, sintiéndose como un paria, al no poder retener a su lado, a su gran amor.

Juan Eduardo Zuñiga
(El rostro de la sabiduría)

Juan Eduardo Zuñiga, se maneja hábilmente en los diálogos, necesita muy poco para montar una historia consistente, utiliza un lenguaje rico, sus personajes resultan próximos, pues son todos ellos perdedores, gente sin suerte, personas que deciden suicidarse, quienes no encuentran consuelo, amor o afecto, en las faldas ajenas, ni si quiera en las de la literatura, y todas las historias están impregnadas de pesimismo, de mal fario, de un hálito trágico, lo cual al lector puede llegar a apesadumbrar.

A pesar de que Juan Eduardo escriba como los ángeles que escriben bien, sus relatos no traspasan la epidermis (la mía) y se quedan ahí flotando, como las nubes negras: amenazantes, turbias, y pasajeras.