Archivo de la categoría: Andrés Neuman

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Morir en paralelo (Andrés Neuman)

Es un dulzor trepando por la sangre.
Un plegar las persianas más adentro.
Un volumen que mengua voz a voz
en la radio obsesiva de la mente.
Una mano en la cara de mis horas.
Un ascensor cayendo hacia mí mismo.

Sólo quiero apagarme
cada noche a su lado,
en espera del día.

Vivir de oído. La Bella Varsovia. 64 páginas. 2018.

Acantilado

El equilibrista (Andrés Neuman)

Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) es un escritor precoz. Con 20 años comenzó a publicar libros de poesía, novelas, relatos y libros de aforismos como el presente, escrito entre 2000 y 2004.

Los aforismos o te llegan o no y en muchos de ellos tengo la sensación al leerlos de que se podría cambiar una palabra por otra y el resultado sería parecido, pues el aforismo es terreno fértil para las ocurrencias.
En ellos el autor reflexiona sobre el paso del tiempo, sobre nuestros silencios, vanidades, egos, la relación con nuestros mayores, sobre la moral y lo políticamente correcto…

Los que más me interesan son los que tienen que ver con la escritura, la literatura, la poesía, donde dice cosas interesantes sobre el acto de corregir, que él considera el segundo turno del talento, dice que un escritor cuando lee reescribe, que el sentido de una novela llega a posteriori, que los personajes el escritor tiene que sentirlos como propios, como unos nietos que algún día pudieran leer ese texto, que nada hay peor en un escritor que la autocompasión, que se escribe desde el agradecimiento o desde el rencor, que escribir no es un deseo: es una orden, que hay más literatura en la vida de cualquier lector que en las lecturas de cualquier vida, que el cuento es un dardo y la novela un radar….

Tras los aforismos, el autor, en prosa, habla acerca de cómo siente él cuando un libro está ya listo para ser publicado y puede entonces desentenderse del mismo y ponerse con el siguiente.

Habla también del buen lector, aquel que salva el libro, aquel que va más allá en el leer de acumular información y se sirve de su memoria y su capacidad crítica para mejorar con su crítica el libro, pues sirve como ayuda al escritor. Dado que a todos los escritores jóvenes se les han proferido siempre los mismos reparos alega que al menos, los prejuicios sean otros. Y surge, como era de esperar, el debate entre realidad y ficción. Según Neuman aunque el escritor registre una realidad, esta hay que ordenarla, y el autor aporta al escribir su estilo, su estética, por lo que hablemos de ficción o no, el autor siempre elabora y crea.

Hablar Solos (Andrés Neuman 2012)

Hablar solos Andres Neuman

Andrés Neuman
192 páginas
Alfaguara
2012

Me alegro mucho de haber leído este libro. He reído y llorado a partes iguales con él. En 179 páginas el autor argentino, crea un triángulo, tres voces, las de Elena, su marido Mario y su hijo Lito. Marío se muere. Elena lo sabe, su hijo no. Marío quiere fabricar un presente, unos recuerdos para su hijo, los últimos para cuando no esté, así que padre e hijo hacen un viaje en camión que les tendrá ocupados unos días. Mientras, Elena, sabedora del final de esta historia de amor, se entrega en los brazos de un médico, una entrega apasionada, enajenada, una relación en la que despeñarse, donde practicar puenting emocional, donde llegar al núcleo de su ser, más allá de lo convencional y los imperativos morales, familiares o sociales.

Con una prosa limpia, nada rimbombante, ajustada a los personajes. La del joven es mínima, plasmada en esos mensajes de sms que quieren comunicar con los menos caracteres posibles, algo parecido a Mario, que lo hace no por gusto, sino por limitación. Es Elena, la profesora de literatura, quien se ha leído todo, y donde comprueba que todos los libros cuentan su historia, la que debe aprender a vivir con su pérdida, a reconciliarse con su dolor, con su alegría.

Hay capítulos que convierten los ojos en un parabrisas en día de tormenta, donde las pestañas no son capaces de achicar tantas lágrimas.

Cómo se afronta una pérdida. Cómo se gestiona el dolor. Cuánto pagar por un atáud. Cómo recordar a un difunto. Cuánto debe durar el duelo. Cómo ser infiel mientras tu marido agoniza. Cómo superar la pérdida de un padre en la adolescencia, etc.

Estas preguntas y otras muchas son las que deben responder los personajes. Todo ello narrado con una prosa de frases cortas, precisas, limpias, contundentes, muchas de ellas de gran aliento poético.