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Atlas de la España imaginaria (Julio Llamazares)

Julio Llamazares
112 páginas
Nórdica
2015

Nórdica recoge los siete artículos escritos por Llamazares para el Magazine de La Vanguardia con fotografías de Navia.

Se desplaza Llamazares a lugares que podemos pensar legendarios pero que son reales, tales como Jauja, Babia, Pinto y Valdemoro, Fuente Obejuna, Ínsula Barataria, Las Batueces o Los Cerros de Úbeda.

Una vez allí el autor da cuenta, en capítulos de cuatro o cinco páginas, acerca del origen de la expresiones que han dado fama a esos lugares, como «estar en Babia» o «irse por los cerros de Úbeda«. Recurre a las fuentes locales, los lugareños, o bien echa mano de lo que en su día dejó dicho Covarrubias, en su Tesoro de la lengua castellana.

A pesar del transcurso del tiempo, según lo leído, Babia, Úbeda o Las Batuecas parecen haberse situado al margen del tiempo, manteniéndose casi intactas, idénticas a épocas de muchos siglos atrás. Dan ganas de ir para allá y comprobarlo por uno mismo.

Este sería el mérito de este libro bellamente editado, con ilustraciones de David de las Heras, que se cierra con las preciosas fotos de Navia que creo que cumplirían mejor su cometido acompañando a los textos, en lugar de agruparlas todas al final.

Poco queda en este libro del Llamazares de La lluvia amarilla. El autor mantiene muy buen olfato para colocar trabajos como este en el mercado, donde curiosamente, las ilustraciones y las fotografías salen mejor paradas que el texto.

Sònia Hernández
Acantilado

Los Pissimboni (Sònia Hernández)

Sònia Hernández
Acantilado
118 páginas
2015

Sònia Hernández se plantea esta novela como una reflexión sobre aquello que entendemos por libertad. Para ello recurre a Los Pissimboni, una familia atípica, singular, marcada por la marginalidad, que vive de espaldas a su vecinos, en esa Casona que vemos en la portada, cuya fachada es devorada por la hiedra.

Los Pissimboni se presentan como un todo casi indisoluble con Ignacio el Patriarca a la cabeza, su mujer Martina y un grupo indeterminado de jóvenes criaturas de distinto sexo. Uno de ellos es Yago, quien deja la Casona, llega al Pueblo, va al bar, escucha cosas que no le gustan sobre sus familiares, quiere opugnar, pero el alcohol y la cobardía lo frenan.

El concepto de libertad va ligado al de identidad. Yago, apenas sabe nada de su historia familiar, pero sí sabe que está harto de oír a sus padres hablar de Sandofar, esa especie de Arcadia, donde todo era maravilloso, donde imperaba la libertad, una especia de polis, donde todos vivían juntos ayudándose los unos a los otros, pero sin la necesidad de una autoridad, de unas normas.
Su presente se reduce a esperar la llegada de no se sabe qué, tampoco se ha molestado en indagar, en inquerir sobre su pasado y ahora le asaltan las dudas, la disyuntiva sobre qué hacer, si disfrutar de ese estéril presente sin atributos en el que vive desde siempre, o pasar a ser uno más de sus vecinos y vivir bajo las normas que dictan funcionarios inútiles, obsesionados por el orden, la disciplina, el control.
El sentimiento de Yago de cambiar de aires, de escenario, lo interpreta éste, como un nuevo comienzo, como la posibilidad no ya de cambiar el pasado, sino más bien de labrarse un porvenir, desposeído de la melancolía, lejos de Sandofar, lejos de Los Pissimboni, abierto pues a un nuevo nacimiento, forjando un nuevo yo, una nueva identidad.

La narración se me antoja a ratos plomiza, en especial las más de 30 páginas en las que Yago entra en la Casa del Pueblo y es testigo del quehacer, que es un no hacer, de los funcionarios. Creo que la historia que Sònia se trae entre manos hubiera ganado mucho en una distancia más corta, pues a base de dilatar una idea bastante simple, acaba cayendo la narración en lo reiterativo, avanzando la historia espasmódicamente, para finalmente ser rematada de una manera muy efectista, que no diré cual es, pero que, valga la paradoja, entra dentro de lo previsible.

Franck Maubert

La última modelo (Franck Maubert)

Franck Maubert
104 páginas
Acantilado
2016

Franck Maubert, autor del libro, va a Niza al encuentro de Caroline, la amante de Giacometti cinco décadas atrás, a quien éste conoció cuando ella contaba apenas 20 años, y el artista iba camino de los sesenta. Caroline, que ejercía de prostituta, lo hizo también de modelo, y Giacometti, no pudo resistirse a la juventud, la lozanía, la alegría, la desmesura, en definitiva, de la joven.

Caroline no quiere remover el pasado, pero su conversación con Maubert le brindará la ocasión de reavivar aquellos maravillosos años de mocedad, ahora que la austeridad y las estrecheces presentes, confieren a los años pretéritos de bonanza económica y existencial un fulgor especial.

Caroline irá refiriendo sus encuentros con el artista, la desesperación de éste, si no lograba materializar sobre el papel lo que tenía ante sus ojos, o lo que su cerebro le dictaba que había de ser. Son noches que consumen en locales hasta la alborada, encuentros que se suceden en el tiempo, a intervalos, preservando Caroline su independencia, pues sigue ejerciendo, incluso llega ésta a casarse con un octogenario, pero eso a Giacometti le da igual, pues su relación, no la perfecciona un contrato matrimonial, ya que a su vez él está casado con una mujer a la que confesará que se esposó con ella porque se llamaba igual que su madre, Annetta. Y tratarán Caroline y Giacometti de tener hijos, sin éxito, mientras él sigue trabajando, sufragando los caprichos de su amada, ajeno al dinero, pues lo único que tenía era su trabajo, que lo iluminaba, refiere Caroline.

A pesar de que a Giacomettti el dinero le importara un bledo una escultura de Alberto Giacometti (1901-1966) El hombre que señala, fue subastada el año pasado por 141 millones de dólares. El autor del ensayo, Franck Maubert, deja caer al final de su libro un dato análogo, referido a otra obra de Giacometti, El hombre que marcha, vendida en 2010 por más cien millones de dólares.

Maubert nos ofrece en este ensayo breve pero de gran calado emocional y lirismo bien dosificado, además de interesantes apuntes sobre el acto de crear (y divertidas anécdotas como las salidas de tono de Bacon, su relación con el filósofo Isaku o la no la relación con Picasso), una potente, bella y enternecedora historia de amor, truncada por la prematura muerte de Giacometti, donde contrasta el ayer glorioso, casi invencible, con un ahora que surca el rostro de Caroline que lo apergamina, un ahora solitario, vacío, casi inerte, que se cifra en la soledad, en la enfermedad, pues llega un momento, quizás, en el que el futuro no es otra cosa que la suma de un montón de días abandonados.

Juan Carlos Chirinos

La manzana de Nietzsche (Juan Carlos Chirinos)

Juan Carlos Chirinos
Ediciones La Palma
146 páginas
2016

Si leer es viajar en el tiempo y en el espacio con este libro de relatos de Juan Carlos Chirinos se obra el milagro. Por las páginas asoman personajes reales como Nietzsche, Chomsky, Piaget, Cortázar.

En ese caso tenemos algo de información previa, un contexto o más bien un juicio hecho sobre el personaje, que el relato trata de cuestionar, desbaratar, como sucede con un modosito Piaget niño de naturaleza belicosa, o con un Chomsky aparentemente más preocupado por su economía familiar que por la salvación del mundo.

Hay relatos especialmente brillantes como Memoria involuntaria, La manzana de Nietzche, Decir casi lo mismo o El sueño de los justos, pero los otros no desmerecen para nada, ya que en cada uno de ellos hay (o yo lo encuentro) un hallazgo.

Chirinos ya sea en los relatos más extensos o en los de apenas tres páginas, capta la atención del lector, lo sorprende, lo subyuga y lo hace vibrar, en ese espacio bisagra entre fantasía y realidad, aderezados los relatos con misterio, suspense, magia, humor y carnalidad pues en muchos de ellos palpita el sexo, el deseo, los miembros enhiestos, las vulvas anhelantes. Se suceden los escenarios, distintas ciudades, diversas épocas históricas y como ese Chomsky que entiende un idioma nuevo por arte de magia, el autor muestra su versatilidad ciñendo su fértil lenguaje a cada época, lo que hace de cada lectura una aventura, dando sentido a aquello que a menudo conocemos como el placer de leer, que los buenos libros nos deparan .

En suma, ha sido ésta una lectura muy gratificante.