Sobre la felicidad a ultranza (Ugo Cornia 1999)

Sobre la felicidad a ultranza portada libro Ugo CorniaSi en el libro que comentaba el otro día de Edoardo Nesi, Una vida sin ayer, se nos mostraba un escenario apocalíptico, sin futuro ni esperanza, esta novela de Ugo Cornia titulada Sobre la felicidad a ultranza es todo lo contrario porque rezuma optimismo y felicidad, otro caso distinta es que tanto buen rollo cale en el ánimo del lector: en mi caso no.

Un libro así es de esos que a priori te entra por los ojos, poniéndote las pupilas a punto de nieve, porque todo es bello, hermoso, optimista, esperanzador, armónico y suave. La historia está contada por un tal Ugo, se entiende que es el propio autor, que en esta novela, la primera que escribió allá por 1999 y que en España se publicó en 2011 en Editorial Periférica, hace un ejercicio de memoria, y saca a pasear a todos sus muertos. Todo el libro es una colección de anécdotas, de momentos recordados en compañía de su padre, de su madre, de su tía, de esos seres queridos que marcaron su existencia y todo gira en torno a eso, y a poco más, porque todo se centra en los muertos, en los moribundos, que van camino del hoyo y en los recuerdos que dejan a los que se quedan.

Ugo además de dar cuenta de como el horno crematorio nos convierte en polvo a todos, sin importar raza ni condición, también nos da cuenta de sus otros polvos, los terrenales y saca a pasear a unas cuantas mujeres con las que folló, unas a las que amó, otras a las que quiso, alguna de la que se enamoró, y otra a la que no le dijo lo que le tenía que haber dicho en el momento preciso: como la vida misma.

La forma de narrar de Ugo Cornia es muy simple. No hay rebuscamiento alguno ni tampoco ningún esfuerzo en que lo escrito tenga algún recorrido (una apreciación mía subjetiva, porque seguro que Cornia aspira a convertirse en un clásico y ya hay quien tilda esta novela de Obra maestra, que aplicado a la literatura son como esos diez partidos del Siglo que se juegan cada temporada), basta con ir despachando anécdotas, ensartando recuerdos sobre el papel, a lo que también contribuye la traducción que en algunos casos chirría como cuando uno lee varias veces eso de “la mar de ….“. Digo yo que ahí el autor, o el traductor deberían echar mano de otros sinónimos porque sino la lectura acaba pecando de reiterativa, tanto que el argumento banal y la felicidad a ultranza de este prenda, me resultan indiferentes.
Vamos, que la cosa empezó más o menos bien (con Lalli y Brown y con la madre en vida y las singularidades de su padre), pero acabó regular tirando a mal (con sus devaneos amorosos y el ensimismamiento propio del aburrimiento)

Como Ugo es filósofo en algunos momentos nos endiña unas disertaciones filósoficas que no vienen muy al caso, con la pretensión quizá de que lo escrito coja algo de vuelo, ciertas hechuras u honduras, pero ni con esas.

Eso sí, el título me gusta mucho y lo ratifico, hay que ser feliz a ultranza o al menos intentarlo, porque a día de hoy la lectura de un periódico cualquiera o un telediario de la primera, de esos de hora y media, le dejan a uno al borde del llanto, o de la ira, o de la furia, o de la depresión, o de la inmolación, o de.

3 pensamientos en “Sobre la felicidad a ultranza (Ugo Cornia 1999)

  1. Darío

    He estado a punto de comprarme ayer Casi amor, la nueva novela de este señor. Pero tras leer esta reseña me congratulo de haberme ahorrado unos euros. Ya sé que no es la misma novela, pero habiendo tanto que leer, y con una mala referencia sobre el autor, creo que es mejor pasar.

  2. El alquimista del tedio

    Darío gracias por tus comentarios. De hecho eres el único que de momento comenta estas reseñas de los libros. Respecto a Cornia, leí una reseña en Babelia de su último libro y me animó para leerme este otro. La clave es esa “habiendo tanto que leer”, perder el tiempo leyendo libros que no son extraordinarios duele. Ahora mismo ando con Luis Landero y Absolución y estoy difrutando un montón, tanto como cuando leo a Gonzalo Hidalgo Bayal o Jose María Pérez Alvárez, por citar algunos autores que me gustan. Cornia, como todos, escribe como sabe y lo hace lo mejor que puede, pero este libro en concreto me parece incosistente, con poca chicha, a pesar de que el tema que tiene entre menos es muy interesante. No está en mi ánimo motivar a nadie para que no compre un libro (al final las opiniones son personales e intransferibles), pero bueno, cada cual con las conclusiones que saque de la lectura de estas reseñas puede hacer lo que le plazca. De todos modos no creo que te sea difícil cogerlo prestado en alguna biblioteca.

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