2666

2666 (Roberto Bolaño, 2004)

Roberto Bolaño
Editorial Anagrama
2004
1119 páginas

Amalfitano, uno de los personajes de la novela constata con desagrado que un joven y leído farmaceútico prefiere leer La metamorfosis a El proceso, Bartleby a Moby Dick, Un corazón simple a Bouvard y Pécuchet, Un cuento de Navidad en lugar de Historia de dos ciudades, etc, porque según Amalfitano ya ni los farmaceúticos ilustrados se atreven con las grandes obras imperfectas, torrenciales, las que abren caminos en lo desconocido. Escogen los ejercicios perfectos de los grandes maestros. O lo que es lo mismo: quieren ver a los grandes maestros en sesiones de esgrima de entrenamiento, pero no quieren saber nada de los combates de verdad, en donde los grandes maestros luchan contra aquello, ese aquello que nos atemoriza a todos, ese aquello que acoquina y encacha, y hay sangre y heridas mortales y fetidez.

Dicho esto, a la hora de leer algo de Roberto Bolaño (1953-2003), el camino más fácil para mí era leer Los detectives salvajes, obra que todo el mundo me recomendaba, anteponiéndola a esta. Pero una vez leída 2666, no me arrepiento de haberme dejado prendar por esta obra maestra, de más de 1.119 páginas, tan absorbentes, tan torrenciales y nutritivas, que de buen grado hubiera seguido leyendo hasta las 2666 páginas o más, porque la prosa de Bolaño resulta tan fluida y magnética, tan sugerente e imaginativa, que no quieres que se acabe, porque al final, después de tantas páginas, todo queda abierto, suspendido, como si todo esto no fuera más que un paréntesis, que en el caso de la parte de los crímenes (que recoge el alud de asesinatos de mujeres sucedidos entre 1992 y 1997 en la ciudad mexicana inventada de Santa Teresa, espejo de Ciudad Juárez), parece tratarse de un bucle, pues todo se repite, y ahora leo, que 4.737 mujeres guatemaltecas han desaparecido en territorio mexicano en los últimos dos años.

En esa parte de los crímenes que bien se puede prestar al sensacionalismo, al amarillismo, a la exaltación dramática, a la truculencia desmedida, Bolaño opta por el comedimiento con una prosa analítica, que va dando cuenta durante casi 400 páginas de todas las mujeres asesinadas, la mayor parte de ellas también violadas, tanto anal como vaginalmente, algunas de ellas de poco más de diez años. Los asesinatos se suceden desde 1992 hasta 1998, donde finaliza el relato, casi cada día, sin que nadie pague por esos crímenes, más allá de poner entre rejas a Klaus, un tipo de origen alemán. Las mujeres aparecen tiradas en zanjas, al lado de contenedores, entre los arbustos de las carreteras, en ranchos. Las pruebas de semen casi siempre se pierden por el camino, los asesinos, la mayoría de las veces los novios, o amantes, desaparecen tras cometer los crímenes, o los ponen a la sombra para soltarlos pocos días después. La forma de narrar de Bolaño surte efecto, porque crimen a crimen, página a página, nos presenta con todo lujo de detalles, un panorama brutal, dantesco, demoledor, infernal, y lo peor de todo , aparentemente, irresoluble.

Otro de los ejes de la novela es la figura del escritor Archimboldi, de quien se prendan cuatro profesores de literatura. Tres hombres y una mujer: un francés, un español, un italiano y una inglesa. Cuatro seres unidos por su devoción hacia Archimboldi, a quien tratan de poner cara, de ubicarlo sobre el mapa, toda vez que Archimboldi, al estilo Pynchon, hace de su invisibilidad su razón de ser. Las pistas hacia Archimboldi mueren en México donde finaliza el relato de estos adoradores de Archimboldi, conscientes de que no van a encontrarlo, adoradores que descubren a través de diferentes permutaciones amorosas, en el caso del italiano y de la inglesa algo parecido a la felicidad.

No sé cuanto tiempo vamos a durar juntos, decía Norton en su carta. Ni a Morini (creo) ni a mí nos importa. Nos queremos y somos felices. Sé que vosotros lo comprenderéis.

La última parte del libro, resulta divertidísima, frenética. Se nos describe la figura del menguante Archimboldi, nacido como Hans Reiter, su infancia en un pueblo de Austria, su participación en la Segunda Guerra Mundial en el ejército alemán, el nacimiento de su vocación como escritor, su afán por pasar desapercibido, su amor hacia Ingeborg, su continuo deambular, una vez que consigue jugosas cantidades económicas como adelanto de las novelas que irá publicando, cómo retoma el contacto casi al final con su hermana, la cual está haciendo todo lo posible por liberar a su hijo encarcelado en una prisión mexicana.

Son muchos los personajes que aparecen, muchas las historias que tienen cabida en esta monumental novela, no solo por su extensión, sino también por la cantidad de temas que se tratan en estas cinco novelas condensadas en una sola. Una novela desbordante, que empapa al lector, sin remisión, que no puede hacer otra cosa, al menos en mi caso, que solazarme y dejarme llevar con el ingenio de Bolaño, con su sentido del humor, con su estilo, con su punto canalla, con su sabiduría (fruto de la experiencia) sobre la naturaleza humana, un humanismo presente en todas las páginas de esta bellísima novela que resulta conmovedora y desarmante.

Una lástima que Bolaño nos dejara tan pronto.

4 pensamientos en “2666 (Roberto Bolaño, 2004)

  1. David Pérez Vega

    Hola Alquimista:

    Leyendo tu reseña me estaban entrando ganas de releer 2666, un libro que disfruté muchísimo. Recuerdo lo que me afectó la muerte de Bolaño en 2003: era uno de los dos únicos escritores de los que compraba todo según salía. Era mi escritor favorito. Fue un gran palo para mí, no podía creer que hubiera muerto, y al menos la consolación de que nos había dejado 2666 y un libro de relatos. Leí 2666 totalmente entregado y, aunque la primera parte me pareció un poco más floja que otros escritos del autor, el conjunto me encantó. La quinta parte es impresionante.

    Pero entonces ¿No has leído Los detectives salvajes, Nocturno de Chile o los cuentos de Llamadas telefónicas o Putas asesinas? Pues si no lo has hecho, qué suerte: lo que aún te queda por disfrutar.

    Un abrazo.

  2. El alquimista del tedio

    Hola David.
    Gracias por tu comentario.
    No, nada había leído de Bolaño hasta la fecha. Una vez leído 2666 quiero ir leyendo todo lo que escribió. El siguiente creo que será Los detectives salvajes. Y sí, creo que disfrutaré ese y todo lo demás de lo lindo.
    Creo que Bolaño ha dejado huella en muchos escritores, como parecer ser tu caso, al menos como lector, no sé si tanto como escritor. De hecho Andrés Ibáñez ya decía que para él Bolaño había sido una gran influencia, y de hecho leyendo su Brilla mar del edén, además de que haya un personaje que se llama Roberto B, su prosa, como la del chileno, también resulta torrencial, subyugante, plagada de historias, de hallazgos, propia de una imaginación desbordante, de un escritor en su plenitud.

    Un abrazo

  3. David Pérez Vega

    Hola:

    Yo he sido un gran lector de Bolaño. Creo que como influencia a la hora de escribir donde más usé temas y tratamientos suyos fue en la novela “El hombre ajeno”, que jugaba con homenajes por ejemplo a su libro “La literatura nazi en América.”

    Se me olvidó recomendarte “Estrella distante”, uno de mis favoritos, una novela corta estupenda, de las mejores que he leído.

    Creo que en 2016 tengo que releer algo más de Bolaño. Y a ver si me acerco a la obra de Andrés Ibáñez que creo que me puede gustar.

    Saludos

  4. El alquimista del tedio

    Hola David.
    Gracias por tu comentario
    Apunto Estrella distante. Este año para mí va a ser el año de Bolaño pues tengo idea de ir leyendo toda su obra.
    Un saludo.

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