Archivo de la categoría: Editorial Gadir

9788494044144

El cocodrilo (Fiódor Dostoievski)

Fiodor Dostoievski desata su vis más cómica en El cocodrilo para ofrecernos un relato donde el absurdo toma el mando, tal que un fulano, sin darse cuenta es absorbido por un cocodrilo, sin que la historia devenga gore. Una vez instalado cómodamente el okupa forzoso dentro del animal, quiere éste aprovechar la coyuntura para sacar de ese ingerimiento algo provechoso, entregado al estudio y a sus pensamientos, porque lo que le sobra en esa caverna animal es tiempo.

A su alrededor, su amigo hace lo posible por sacarlo de allí, mientras se suceden las escenas a cual más absurda, como considerar la posibilidad de que la nueva situación laboral del engullido adopte la forma de una comisión de servicios o incluso llegar a valorar la posibilidad de empadronarse allí dentro.

Mientras, los periódicos se hacen eco de la noticia -a su manera-, y se preocupan más de salvar al animal, que tras ingerir a un humano se muestra agotado, !incluso se le saltan las lágrimas del esfuerzo!, que de preocuparse por el estado del humano devorado.

La mujer del desaparecido -ante una situación que parece no incomodarla en demasía- ya ocupa su tiempo libre con otros pretendientes, mientras el dueño del cocodrilo y su mujer, una pareja de alemanes devorados por su afanes crematísticos, sólo están dispuestos a abrir en canal a su mascota a cambio de una cifra astronómica, propiedades inmuebles e incluso rangos militares.

Dostoievski se mofa de los funcionarios, de los periodistas, de la codicia, de la inhumanidad, de ese beneficio económico que se antepone a cualquier otra circunstancia -la vida humana, por ejemplo-, todo ello narrado con mucha ironía y gracejo pero sin dar los zarpazos lacerantes que soltaba por ejemplo en El jugador.

El final queda abierto a cualquier posibilidad.

Lo edita Gadir con traducción de Enrique Moya Carrión e ilustraciones de Eugenia Ábalos.

De vuelta de Italia

De vuelta de Italia (Benito Pérez Galdós)

Benito Pérez Galdós
Gadir Editorial
122 páginas
2013

Al igual que sucede con los diarios, las crónicas de viaje son otra manera de conocer a los escritores, más allá de su novelas de ficción. Benito Pérez Galdós recorrió Italia en 1888 y estas páginas dan testimonio de ese viaje. Benito es humilde, sabe que el camino que él recorre, ya lo han hollado otros muchos antes, otros que han escrito mucho sobre sus periplos, así que él a lo más que aspira es a dar su particular punto de vista sobre lo que ve.

Benito visita Roma, Verona, Venecia, Florencia, Padua, Bolonia, Nápoles y Pompeya. La erudición del autor, se plasma en sus reflexiones sobre el arte, ya sea pictórico o escultórico (y en este aspecto Italia es el paraíso del arte), y también sobre la literatura, con páginas impagables como sus reflexiones sobre esos personajes de ficción como Romeo y Julieta o Don Quijote que llegan a superar incluso a los reales, o lo expuesto por Benito sobre La Divina Comedia de Dante.

Antes de Tripadvisor, Booking y similares, los viajeros se desplazaban bien solos, o en los viajes organizados por Thomas Cook, siguiendo las recomendaciones recogidas en la guía Baedeker, de la que Benito, como hacía Julio Camba en sus Crónicas de Viaje, habla de maravillas, por su rigor, imparcialidad y buen hacer, al proporcionar información de gran utilidad al viajero.

Me hace gracia leer lo que dice Benito de Venecia, poco menos que un oásis de tranquilidad y sosiego, cuando pocos años después, a comienzos del siglo XX, Jean Lorrain aborrecía las multitudes que asolaban la laguna veneciana, en su novela Salvad Venecia.

Hay que contextualizar lo leído pues el Nápoles de 1888 no es el de ahora (al turista no le asaltan miles de personas ofreciéndoles todo tipo de servicios y no parece que más allá de la bondad del clima y de la feracidad del suelo y a pesar de que sus aspiraciones no vayan más allá del pan de cada día como afirma del autor, la pobreza no asome en las degradadas calles del Quartieri Spagnoli), ni tampoco la Italia actual se parece mucho a aquella recientemente unificada.
Esas páginas obran como un documento histórico de gran valor, merced a la sagaz mirada de Benito, que concilia su sabiduría con lo que sus ojos registran (muy potente es la narración de su visita al Vesubio), tal que sus escritos o cartas (publicadas en el diario argentino, La prensa), como las denomina, son amenas, sin caer en lo superficial, superan el tópico, y no abundan en los lugares comunes, lo cual nos permite viajar (gratis) sin movernos del sofá, y disfrutar al tiempo de un periplo corto, fugaz, pero provechoso.

Seducciones

Seducciones (Roberto Vivero 2014)

Roberto Vivero
Gadir Editorial
2014
177 páginas

de entrada decir que Roberto Vivero (La Coruña, 1972) ha ganado un lector después de haberme leído esta novela, inclasificable, donde un hombre espera en un hotel caribeño, una espera embutida de molicie, hidratada con muchos palos de ron, solazada con mucha piscina y aderezada con miradas procaces y sexo prostibulario y no, a granel, bajo cielos y mares azules, en un territorio donde uno se aparta del mundo y puede vivir indefinidamente, si ese es su deseo y su bolsillo se lo permite, y el protagonista está en la habitación de un hotel y la narración es su voz, el hilo de sus pensamientos y de sus desvaríos, de sus obsesiones, de sus correrías por la isla, una estéril espera (una “espera” a la que Vila-Matas ya dedicaba algo de espacio en su novela Perder teorías) que no emite apenas ningún acorde, de un ser que no conoce (lo dice él) la felicidad ni la alegría, que se alimenta de odio hasta que pacte con el todo y con las partes, una narración, una voz, que tiene algo de delirio, con buenas dosis de humor, y una mirada que registra lo absurdo, lo transitorio, la inexperiencia de los viejos (a la postre falsos sabios), y que se permite incluso el lujo de hacer esgrima filósofo-intelectual entre el protagonista y un recepcionista que se lo ha leído (y entendido) casi todo, un libro, este de Vivero del que casi podría decir que da igual por donde se comience (es un libro porcino del que se aprovecha -casi todo-), por dónde se coja, o se retome, aunque recomiendo leerlo del tirón, sobre todo si no tienes ningún marcapáginas a mano, porque el libro son 166 páginas, sin capítulos, sin páginas en blanco, sin puntos, sin apeadero ninguno donde coger aire, un aluvión de palabras, que llegan en tropel, que te arrollan, te sumergen, donde leer es boquear y dónde da gusto, mucho gusto, leer a Vivero, que juega y experimenta con el lenguaje, tanto que algunas cosas no sé si son erratas o no y leo que en un principio el libro se llamaba Violaciones pero que luego se cambió por Seducciones, tras ser premiado por la Fundación Monteleón y ser editado por Gadir, aunque yo creo que le iría mejor el título de Eyaculaciones, ya

Resumen de lecturas 2014: Olimpo literario

De esta, no me LIBRO

De esta, no me LIBRO

Ha sido este año que se acaba otro año más fértil en lecturas (89), unas lecturas más vibrantes y provechosas que otras. La mayoría de los libros que he leído se han publicado este año, pero también he leído libros que anhelaba leer hacía ya un tiempo como El desierto de los tártaros, Romanticismo, Incendios, Pequeño Teatro, Stoner, El ruletista, etcétera.

Miles de libros se publican cada año y entre ese maremágnum de títulos publicados y publicitados a bombo y platillo por las grandes editoriales como Random House o Planeta, existen otras editoriales pequeñas que hacen cosas estupendas como Ardicia, Carpe Noctem, Impedimenta, Periférica, KRK ediciones, Minúscula, Errata Naturae, Páginas de Espuma, La Uña Rota, Candaya, Sexto Piso, Los libros del Lince, Cabaret Voltaire, Acantilado, Caballo de Troya, Lengua de Trapo, Trifolium, entre otras muchas.

He intentado leer libros de todas las editoriales que he podido, y el año venidero tengo la misma intención: ir a la búsqueda de títulos interesantes de estas editoriales no tan populares y hablar(os) de los mismos en este rincón virtual.

La relación de lecturas del 2014 clasificadas por el nombre y apellidos del/la autor/a es la siguiente:

1-Abelardo Castillo, El que tiene sed, Carpe noctem (2013)
2-Alberto Olmos, Alabanza, Mondadori (2014)
3- Alberto Olmos, Pose, La uÑa RoTa (2012)
4-Alexandr Herzen, Doctor Krupov, Ardicia (2014)
5-Alfonso Mateo Sagasta, El reino de los hombres sin amor, Grijalbo (2014)
6-Alvaro do Carvalhal, Los caníbales, Ardicia (2014)
7-Alvaro Enrigue, La muerte de un instalador, Mondadori (2008)
8-Ana María Matute, Pequeño teatro, El Mundo (1954)
9-Anatole Broyard, Ebrio de enfermedad, La uÑa RoTa (2013)
10-Ann Cameron, El lugar más bonito del mundo, Alfaguara (2002)
11-Anne Serre, Ponte mesita, Anagrama (2014)
12-Antonio López Vega, 1914: el año que cambió la historia, Taurus (2014)
13-Antonio Muñoz Molina, Todo lo que era solido, Seix Barral (2013)
14-Antonio Orejudo, Fabulosas narraciones por historias, Círculo de lectores (1996)
15-Antonio Patricio, Vigilia inquieta, Ardicia (2014)
16-Béla Hamvas, La filosofía del vino, Acantilado (2014)
17-Dacia Maraini, Bagheria, Minúscula (2013)
18-Dino Buzzati, El desierto de los tártaros, Gadir (2005)
19-Edward Bulwyer-Lytton, La casa y el cerebro, Impedimenta (2013)
20-Eloy Tizón, Velocidad de los jardines, Anagrama (1992)
21-Elvira Mancuso, La maestra Annuzza, Periférica (2014)
22-Emmanuel Carrere, Limonov, Anagrama (2013)
23-Enrique Gallud Jardiel, Historia estúpida de la literatura, Espuela de Plata (2014)
24-Enrique Gallud Jardiel, Jardiel -La Risa inteligente, Doce Robles (2014)
25-Enrique Serna, La ternura caníbal, Páginas de Espuma (2013)
26-Enrique Vila matas, Perder teorías, Seix Barral (2010)
27-Esther García Llovet, Mamut, Malpaso (2014)
28-Fernando Clemot, Estancos del Chiado, Paralelo sur (2008)
29-Franz Kain, El camino al largo desierto, Periférica (2013)
30-Gonzalo hidalgo bayal, Conversación, Tusquets (2011)
31-Guadalupe Nettel, El huésped, Anagrama (2006)
32-Guadalupe Nettel, El matrimonio de los peces rojos, Páginas de espuma (2013)
33-Guy de Maupassant, Los domingos de un burgués en París, Periférica (2014)
34-Isaac rosa, La habitación oscura, Seix Barral (2013)
35-J.S. De montfort, Fin de fiestas, Suburbano (2014)
36-Jacques Chauvire, Elisa, Errata Naturae (2014)
37-Javier Cercas El impostor Mondadori (2014)
38-Javier Gomá Lanzón, Aquiles en el gineceo, Taurus (2014)
39-Javier Gomá Lanzón, Ejemplaridad publica, Taurus (2014)
40-Javier Gomá Lanzón, Ingenuidad aprendida, Galaxia Gutenberg (2011)
41-Javier Gomá Lanzón, Razón: portería, Galaxia Gutenberg (2014)
42-Jean Echenoz, 14, Anagrama (2013)
43-Jean Echenoz, Ravel, Anagrama (2010)
44-Jenn Díaz , Es un decir, Lumen (2014)
45-Jerome Ferrari, El sermón sobre la caída de roma, Mondadori (2013)
46-Joaquín Berges, La línea invisible del horizonte, Tusquets (2014)
47-John Williams, Butcher Crossing, Lumen (2013)
48-John Williams, Stoner, Baile del Sol (2010)
49-José Antonio Garriga vela, El cuarto de las estrellas, Siruela (2014)
50-José González, La visita, Caballo de Troya (2013)
51-José María Pérez Álvarez Examen final Editorial Trifolium (2014)
52-Juan Aparicio Belmonte, Un amigo en la ciudad, Siruela (2013)
53-Juan Eduardo Zuñiga, Brillan monedas oxidadas, Galaxia Gutenberg (2010)
54-Julio Llamazares, El cielo de Madrid, Alfaguara (2005)
55-Leonardo Padura, Pasado perfecto, Tusquets (2010)
56-Lorenzo silva, La sustancia interior, Destino (1996)
57-Lucía Puenzo, Wakolda, Duomo (2013)
58-Luis García Jambrina, En tierra de lobos, Ediciones B (2013)
59-Luis Landero, El balcón de la memoria, Tusquets (2014)
60-Manuel Longares, Romanticismo, Cátedra (2001)
61-Margaret Mazzantini, Mar de mañana, Alfaguara (2013)
62-Mark Adams, Dirección Machu Pichu, Xplora (2013)
63-Miguel Alcázar, Bulevar 20, Varasek (2014)
64-Miguel Serrano Larranz, Autopsia, Candaya (2013)
65-Mircea Cartarescu, El ruletista, Impedimenta (2010)
66-Nigel Warburton, Una pequeña historia de la filosofía, Galaxia Gutenberg (2013)
67-Nuccio Ordine, La utilidad de lo inútil, Acantilado (2013)
68-Pablo D´ors, Andanzas del impresor Zollinger, Anagrama (2003)
69-Pablo D´ors, El amigo del desierto, Anagrama (2010)
70-Patrick Modiano, Un circo pasa, Cabaret Voltaire (2013)
71-Piedad Bonnet, Lo que no tiene nombre, Alfaguara (2013)
72-Raúl Guerra Garrido, Dulce objeto de amor, Reino de Cordelia (2014)
73-Ricardo Menéndez Salmón, Niños en el tiempo, Seix Barral (2014)
74-Robert Walser, Jakob von Gunten, De bolsillo (2014)
75-Roberto Arlt, La pista de los dientes de oro, Carpe noctem (2014)
76-Rodrigo Lacerda, Otra vida, Libros de pizarra (2014)
77-Scipio Slataper, Mi Carso, Ardicia (2013)
78-Sergio del molino, La hora violeta, Mondadori (2013)
79-Teju Cole, Ciudad abierta, Acantilado (2012)
80-Thomas Wolfe, Especulación, Periférica (2013)
81-Valeria Luiselli, Papeles falsos, Sexto Piso (2010)
82-Wajdi Mouawad, Ánima, Destino (2014)
83-Wajdi Mouawad, Incendios, KrK ediciones (2011)
84-William Gaddis, Gótico carpintero, Sexto Piso (2012)
85-Willy Uribe, El último viaje del Omphalos, Los libros del lince (2013)
86- J.A. González Sainz El viento en las hojas Anagrama (2014)
87- Menchu Gutiérrez, La niebla, tres veces, Siruela (2011)
88- Agustín Fernández Mallo, Limbo, Alfaguara (2014)
89- Valeria Luiselli, La historia de mis dientes, Sexto Piso (2014)

Los libros que más he disfrutado leyendo durante el 2014 y que pasan a ocupar mi particular Olimpo literario son estos:

-Aquiles en el Gineceo (Javier Gomá Lanzón)
-Conversación (Gonzalo Hidalgo Bayal)
-Ejemplaridad Pública (Javier Gomá Lanzón)
Examen final (José María Pérez Álvarez)
-Fabulosas narraciones por historias (Antonio Orejudo)
-Gótico carpintero (William Gaddis)
-Historia estúpida de la literatura (Enrique Gallud Jardiel)
-Jardiel, la risa inteligente (Enrique Gallud Jardiel)
-Incendios (Wajdi Mouawad)
-La ternura caníbal (Enrique Serna)
-Los domingos de un burgués en París (Guy de Maupassant)
-Limonov (Emanuele Carrere)
-Mi carso (Scipio Slataper)
-Niños en el tiempo (Ricardo Menéndez Salmón)
-Pasado perfecto (Leonardo Padura)
-Pequeño Teatro (Ana María Matute)
-Razón: portería (Javier Gomá Lanzón)
-Romanticismo (Manuel Longares)
-Stoner (John Williams)

Decir también que si me estuvieran apuntando con un Kinder Bueno a la cabeza y tuviera que decidirme por tres libros, serían Las fabulosas narraciones por historias, Stoner y Romanticismo. Y si sólo fuera uno, me llevaría el libro de Orejudo.

Es curioso que ninguno de esos tres libros que comento se haya publicado el presente año, así quien esté ávido de novedades o libros presentistas aquí no encontrará gran cosa, salvo los libros de Gallud Jardiel y Ricardo Menéndez Salmón que sí se han publicado en 2014.

Me resulta curioso también que mis tres mejores libros me los compré hacía ya un tiempo. El de Orejudo en una feria del libro en Logroño hace más de tres años, el de Stoner en la Central en Madrid en diciembre del año pasado y el de Longares lo compré hace cosa de dos años. Los tres libros estaban ahí expectantes esperando su momento de gloria y lo mejor de todo es que tuvo que ser a través de una recomendación que me hizo otra amiga lectora, quien tras leerse Las Fabulosas narraciones por historias y Stoner, me ánimo a leer ambos dos. Y acertó de pleno. De no haberla hecho caso ahoría estaría hablando de Examen Final, Incendios, Conversación o Aquiles en el Gineceo, que van detrás en la lista.

A los amantes de las intrigas y las conspiraciones decirles que El pequeño Nicolás me ha informado (de espaldas al CNI, of course) de que Los Reyes Magos me van a traer de Oriente Las Mil y una Noches y El estuche con la Historia de mi vida I y II y Los últimos años de Casanova, ambos libros de Atalanta. Un montante de más de 7.000 páginas por delante. Un mundo por descubrir. Tanto placer quizás me mate.

Como Gabo, espero vivir para contarlo, para seguir leyendo. El año próximo nos dedicaremos a conocer la obra de Pablo Andrés Escapa, Danilo Kis, Casanova, Rafael Argullol, Balzac, Stendhal, Jordi Steva, Bruce Chatwin, entre otros.

Abandono sólo uno. La parte inventada de Rodrigo Fresán.

Feliz navidad y prósperas lecturas.
Nos vemos en las librerías.

desiertotartaro

El desierto de los Tártaros (Dino Buzzati 2005)

Dino Buzzati
Gadir
272 páginas
2005

Al fin.

Llevaba ya un tiempo queriendo leer este libro de Buzzati (con una t) y merced a una onomástica reciente, la mía, me han caído en gracia un aluvión de libros, no digitales, así que estoy gozoso y exultante, aunque si me tocan los hue… me pongo insultante.

Para hablar de El desierto de los Tártaros (publicado por Gadir, editorial que va traduciendo y publicando poco a poco muchas obras de Buzzati) me veo en la obligación de explayarme acerca del argumento, así que todo esto, sea lo que fuera, es un spoiler de cabo a rabo, avisado(s) quedá(i)s.

Quizá sea bueno dejar reposar ciertos libros, decantarlos poco a poco en la memoria, pero si hago esto luego no me acuerdo de la mitad de lo que he leído y las sensaciones buenas o malas se pierden, así que mejor entrar a matar en caliente.

El protagonista de esta historia es Giovanni Drogo un joven militar quien una vez que aprueba los exámenes, entra en el ejército, como oficial y es destinado a la Fortaleza. Aquello ya pinta de forma misteriosa. Camino de la misma, a lomos de un caballo, Drogo se las ve y se las desea para dar con ella, pregunta a los parroquianos y nadie sabe de su existencia. Cuando ya estamos al borde de pensar que todo es una broma, la Fortaleza (infernal) aparece en el horizonte. Antes de llegar a la misma Drogo disfruta, es un decir, de la compañía de otro militar, un tal Ortiz que va camino de la misma.

Cuando Drogo llega a la Fortaleza según asoma el morro tras los muros ya está pensando en marcharse, porque aquello le parece un castigo, un coñazo monumental. Entre una cosa y otro le vienen a decir que como mínimo cuatro meses debe estar pudriéndose por allí y luego podrá coger la puerta e irse a la ciudad de la que vino, si es esa su voluntad.

El caso es que a Drogo le pasa lo que a casi todo ser humano (no a todos afortunadamente), que al ser un ser de adaptación y no de transformación, decide adaptarse a las costumbres de la Fortaleza, a los ruidos de las cisternas, al paisaje desolado, a las partidas de cartas, al paso de las estaciones, al tedio como estado vital. Y una vez que le coge el gusto a todo eso, no quiere, ni puede ya, prescindir de todo aquello. Y los cuatro meses se convierten en 48 meses y ahí sigue Drogo, echando alguna cana al aire en alguna población vecina, dilapidando su vida, esperando al Enemigo, a los Tártaros, al Ejército del Norte, el cual nunca acaba de llegar.

Dino Buzzati
Dino Buzzati

Cuando el relato se remansa, y me comienzo a amodorrar, Buzzati, me despereza primero con la muerte de un militar que sale de la Fortaleza buscando su equino y luego al no saberse la contraseña recibe unos balazos por parte de un disciplinado compañero y mejor tirador, regresando con los pies por delante. Más tarde, en otra excursión fuera de la Fortaleza, al ir al plantar una banderín en una cima, cae la nevada padre y uno de los militares, terco como una mula muere de frío, a la intemperie.

A fin de que el periplo de Drogo por la Fortaleza no nos resulte aburrido a más no poder, a modo de contrapunto, Drogo obtiene cada mucho tiempo permisos y regresa entonces a la ciudad, y comprueba que sus amigos no le echan de menos, que su madre se ha habituado a su ausencia y que la chica por la que bebía los vientos antes de partir, toda vez que la tiene frente a sí, constata que entre ellos hay un abismo, que la complicidad ha desaparecido, y que ahora la cortesía ha reemplazado la camaradería. Así que Drogo deja la ciudad con el rabo entre las piernas y vuelva a su Fortaleza, donde podrá seguir perdiendo el tiempo, ascendiendo en la jerarquía castrense, por el mero hecho de esperar, sí, siempre en estado de espera.

Y así pasan los años y las décadas y cuando finalmente parece que aquello se anima, que hay movimiento de militares frente a la Fortaleza, que se va a liar la Marimorena, a Drogo le obligan a dejar el recinto, pues debido a su estado de salud (está pachucho), no sería de ninguna ayuda.

Drogo pasa entonces de esperar al enemigo durante más de tres décadas a esperar la muerte, una muerte heroica en todo caso, exiliado, en soledad, sin nadie que cante sus gestas heroicas, su vida de sacrificio, entrega y abnegación.

El libro presenta una historia tan absurda y surrealista que te llega a poner los pelos de punta, porque ese absurdo que describe con maestría Buzzati es real, existe y son muchos los que se pasan la vida esperando -ora un enemigo, ora un referendum, ora un advenimiento-, y así se les va la vida, en un visto y no visto, esperando, contemplando una vida que ante sus ojos no es otra cosa que un río seco.