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Luz de tormenta (Ángel Zapata)

All that we see or seem/ Is but a dream within a dream

Poe

Luz de tormenta de Ángel Zapata (Madrid, 1961) aglutina 61 rayos o fogonazos, distribuidos en cinco grupos de once y un epílogo con seis entradas. Cierra el libro un buen número de dedicatorias. Se escribe para ser leído y también (se ve) para ser agradecido. Textos que caen del lado del microrrelato pues ninguno supera las 20 líneas.

Dado que Zapata en su escritura es surrealista pensaba que estos parágrafos vendrían marcados por una prosa automática. No me he visto en ese trance. Nada que ver. El texto se nota que viene escurrido, de-cantado (bajo la forma de un réquiem, de una voz ultratómbica, de un noser (azul) salmódico) hasta que solo queda el carozo, aunque de hueso los textos tienen poco y me adscribo, dicho sea de paso, al deseo del cuento Puerta cerrada (“Habría que acabar con la dureza…”), a un porvenir emoliente.

Aquí se deja la conciencia en la sala de espera (o del desespero; eso ya va a cuenta del lector) para amasar con palabras nuestro inconsciente, que me evocan a muchas páginas de Cărtărescu en novelas como Solenoide o El ala izquierda, por su naturaleza onírica, en ese desplegar tiras de Moebius donde se licuan realidad y ficción, sueño y vigilia, haz y envés, pasado, presente y futuro; pasado del que vienen los asfódelos del Hades, el Dédalo capaz de poner en movimiento a la Verdad con plata líquida, Oscar Wilde con su sueño de convertir las mezquitas en tulipanes, Durruti disparando a las piernas de la parábola de los vendimiadores; la etimología que nos entere de que tulipán y turbante tienen la misma raíz (y su mismo designio estético).

Hasta tres veces he leído los textos, no para entenderlos mejor, sino para disfrutarlos en mayor medida. No van los tiros -o no es su diana principal- por el lado del significado, aunque sí es un desafío (y por tanto un juego) casar la mordedura del texto con el corazón dentado de cada uno de los 61 títulos. O quizás sí van por ahí los tiros y desconcertado (“No es raro que la tiza caída al pie de las pizarras sea la causa del invierno“) y acertado yo desde el minuto cero, esto se escriba desde una herida emancipada y sin cuerpo.

5 pensamientos en “Luz de tormenta (Ángel Zapata)

  1. Ángel Herrero López

    Zapata juega sólo a ser Zapata, y eso es algo que no se puede decir de casi ningún escritor de este país. Podrá gustar más o menos, pero es indiscutiblemente único.
    Gran reseña, por cierto.

    Saludos,

    Ángel.

  2. Francisco H. González

    Hola Ángel, gracias por tu comentario.

    Dado que -y parafraseando a una editorial local- esta web tiene menos proyección que un cinexín, buscando yo amparo en Heráclito daré por válido aquello que dijo el filósofo:

    “Uno solo me vale por mil si es muy bueno”.

    Los comentaristas por estos pagos virtuales librescos sois pocos, sí, pero valéis un potosí, así que gracias a todos y cada uno de vosotros por vuestras aportaciones.

  3. Ángel Herrero López

    Pues te diré que manejo las referencias a las que aludes (el amigo de Éfeso y la editorial “Pepitas de calabaza”), relacionadas ambas con un tal José Luis Cuerda, cuya última película iré a ver sin falta mañana, día de mi cumpleaños (que no es poco).

    Me cago en el misterio…

  4. Francisco H. González

    Ángel, estas pepitas están dando muy buenos frutos librescos (a ver si me leo Insultario para poder despacharme a gusto estas navidades con cierto estilo y gracejo).
    Felicidades por tu cumple y que la película de Cuerda cumpla tus expectativas, aunque creo que superar Amanece que no es poco me parece casi imposible. Por cierto, Cuerda habla maravillas de Nembrot. Se ve que todo lo bueno está de alguna manera conectado.

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