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Rulo y la Contrabanda en Logroño

Ayer tocaron en Logroño, en el Riojaforum, Rulo y la Contrabanda. Peleaban a la contra, pues el Real Madrid jugaba la final de la Champions y quedaron butacas vacías, pero como dijo Rulo y habida cuenta de las circunstancias, un no lleno a veces sabe mejor que un completo.

Dos horas estuvieron sobre el escenario -con una puesta en escena teatral, donde el escenario recrea un bar, con su barra, su tragaperras, su barman y en donde al final les dan un toque a los músicos para que acaben, mentras los focos los van devolviendo a la oscuridad, en la que acabará sumida la banda- tocando temas de sus dos discos anteriores (La cabecita loca, Desnudos nuestros pies, Divididos, Buscando el mar…) y del último, El doble de tu mitad: Noviembre, 32 escaleras, Me gusta, M, La reina del barrio (una de las más emotivas), La flor II, seguida de La flor I.
Rulo tocó al piano algunas canciones como Mi cenicienta o Heridas del Rock’n’Roll. Sonaron canciones de cuando Rulo estaba en La fuga como Buscando en la basura o Por verte sonreír.

El concierto era acústico, y estábamos todos sentados, pero cuando sonaron los temas más cañeros como Fauna rara todos nos pusimos en pie y qué bien sonaron entonces las palmas en esta ciudad.

Rulo suele comentar el origen de algunas de sus canciones como la que cerró el concierto, El vals del adiós, que la escribió en la Plaza Garibaldi en Méjico. Emocionante también el momento en el que fue presentando a los componentes de la banda y llegó a Fito, con el que lleva tocando desde los trece años; cuenta Rulo que mucha gente en su pueblo, en Reinosa, vivió y vive trabajando en la fábrica de forjas y aceros, en La Naval, y veían a la gente cruzar el puente que les llevaba a la fábrica y ellos se dijeron entonces que no cruzarían ese puente, porque ellos eran músicos, porque su sueño, su vida, era la música. Y así fue, y así los vimos ayer sobre el escenario y así los disfrutamos todos los que allí nos reunimos para verlos tocar(nos el alma) y dejarnos afóni…

El Rulo Silencio Absoluto y Motel Lazarus Palacio de los Deportes Logroño

El Rulo Silencio Absoluto Motel Lazarus Concierto Palacio de los deportes Logroño 21-12-2012

Hace unas horitas que acabo de llegar de los conciertos, tres, que vi ayer en el Palacio de los Deportes, en la capital Riojana. Allí se dieron cita tres bandas, dos riojanas: Motel Lazarus y Silencio Absoluto y otra cántabra, El Rulo con su contrabanda.

Yo iba a ver al Rulo, pero al contrario que otros muchos que fueron al Palacio alrededor de las doce de la noche, que es cuando tuvo lugar la actuacion del Rulo, me dejé caer por el Palacio a las diez de la noche, para ver tocar a Motel Lazarus, que este lunes publicó su primer album. La banda desgranó unos seis temas, y los dos últimos acompañados de Rafa (The Crows, ex Theorem of Pain). No gozo mucho oyendo a un tío berrear, pero Motel Lazarus tocan de puta madre y más allá de los berreos, que fueron puntuales, el cantante dio muestra de su registro vocal.
Pues eso, que me gustaron. Desearles mucha suerte.

Después vinieron los de Fuenmayor, Silencio Absoluto, con Txinin al frente empeñado en que aquello fuera una fiesta, y creo que lo logró. Caben unos tres mil en este sitio y estamos unos ….decía Txinín en los comienzo del concierto. A saber. Lo importante no es la cantidad sino la calidad. Txinín y los suyos tocaron todos su himnos, sin tregua, haciendo moverse a todo el mundo, buscando las voces de la muchedumbre en sus temas más populares y tras casi una hora abandonaron el escenario con los deberes hechos. Me gustó mucho el guitarra, un chavalito joven que creo que se llama Samuel, que parecía haber dejado el patinete para subirse al escenario.

La traca final vino con la banda de Reinosa. La fuga se separó y El Rulo y Fito se fueron por un lado, y el bajo y el batería por otro, manteniendo el nombre de La fuga. Al Rulo no le va nada mal. Vende discos y llena en los conciertos. Agradecieron a todos aquellos que hace tres meses de dejaron caer por el Mierdamarkt en la firma de discos (el lanzamiento de su último CD, Especies en extinción). De este disco sonaron casi todos los temas: A punto de colapsar, Mi pequeña cicatriz (cuando esas heridas al final cicatrizan), La flor (que El Rulo dedicó a una tía suya que había fallecido hacía un par de días, tras mucho luchar), Al infinito, Divididos, Buscando el mar (la que más le gusta al Rulo de su último trabajo), A solas, El prota, El mejor veneno (la música, entiéndase…noches de desenfreno mañanas de ibuprofeno, cantar siempre será el mejor veneno..).

Del anterior trabajo sonaron los temas, Señales de humo, Como a veces lo hice yo, Como Venecia sin agua, Heridas del rock´n´roll, Mi cenicienta, La cabecita loca, Descalzos nuestros pies, Tranqui por mi camino, Fauna rara (altavoz en mano) Por morder tus labios (interpretada con el Rulo y su guitarra, sólo sobre el escenario: No sé vivir sin ti, no sé vivir contigo, cuando reviente todo, seguirás por tu camino, para siempre es mucho tiempo, una noche es poco rato, me jugaría la boca, por morder tus labios. Rulo, me horripilas hijo mío).

Como uno no puede ni debe renegar del pasado, también hubo ocasión de escuchar otros temas, de cuando El Rulo formaba parte de La Fuga: Buscando en la basura, Majareta, P´aquí p´allá, Por verte sonreír.

Al final, dos horas de concierto, hasta las dos de la madrugada. El Rulo y la banda que le secunda (todos nuevos salvo Fito, que es el tercer grupo en el que siguen tocando juntos) tocaron fenomemal. El Rulo conectó con el público desde el comienzo, incluso en un tema, el Rulo dejó el micro a los de la primera fila para que cantaran un tema ellos, se disfrazaron de piratas, vikingo y demonio y sobre todo ofrecieron dos horas de buen rock´n´roll a los allí presentes. Un placer.

Me voy cantando el vals del adiós. Una pena que el Rulo no la tocase. Con Bunbury hubiera sido el delirius tremens.

Por cierto, ayer se acababa el mundo. Una trola como otra cualquiera. De haber sido cierto, como decía el maestro Sabina en una de sus canciones «que el fin del mundo te pille bailando» y cantando, apostillo yo. Una muy buena manera de diñarla.

Como apunte comentar que a pesar de que estaba prohibido fumar, la gente hizo caso omiso, y aquella velada era propia de aquellos tiempos anteriores a la prohibición. Así pude volver a casa ahumado, como el salmón, muy de estas fechas navideñas.