Archivo de la categoría: 2018

IMG_20190214_172018~2

El fill del corrector | Arre, arre, corrector (Adrià Pujol Cruells, Rubén Martín Giráldez)

Me ha costado lo mío, porque tiene lo suyo, hincarle el diente a un libro tan correoso como el presente.
!Qué desfachatez lanzar (¿hablamos de libros o de sondas espaciales?) -hace ahora un año- un libro como este al mercado! !Qué osadía la mía, meterme en semejantes zambras, en tamaños berenjenales bilingües! Quizás sea (que no) que de moete oyera hasta la saciedad el Ne me quitte Pla, que ahora cuál cancerberoplavloviano oiga Pla y menee el rabo y me vea (en plano genital cenital) leyendo un libro en catalán, idioma que a pesar de hablarlo en la intimidad presidencial, leído, se me escurran las paraules , su sentido (y sensibilidad) y significado.

La última vez que hablé de Giráldez comentaba -por su naturaleza de tragasables- que se la estaba jugando y lo decía después de haber leído su Magistral, y no me refiero al personaje Clarineteregentiano, sino a aquel artefacto libresco cimero. En horror a la verdad, apuntar que no ha mucho que (re)tirado a la bartola me leí Vidorra, más que nada porque el traductor era el susodicho, aunque confieso que Nog no me gustaron en demasía.

Avancemos, no nos demoremos en el umbral, porque aquí he venido -es un decir- a hablar del libro escrito por Adrià Pujol Cruells (Begur, 1974), hijo del corrector intermitente de los textos de Pla, del que hasta la fecha no había leído nada. La “traducción” al castellano es obra -y gracia- de Giráldez y el libro, uno y trino (o tríada): porque al texto en catalán (a la izquierda) y en castellano (a la derecha) se adicionan (sí, enganchan) 114 notas al pie, o en medio, o íntegras, que aderezan/desplazan/usurpan/devoran el texto de uno y de otro, con un intercambio de impresiones/digresiones/circunvoluciones, entre el autor, el traductor y alguna esporádica de los editores, que dejan al menda esaurito pero satisfechísimo, como después de correrme una maratón sexual.

No sé cual es la forma óptima de leer este libro. Yo empecé leyendo solo la parte en catalán, en voz alta, a modo de letanía, pero como muchas cosas se me escapaban, aquello era como una misa en latín de la que me coscaba de la misa la media. Así que fui leyendo primero en catalán y luego en castellano, obviando las notas, luego lo retomé leyendo en catalán, en castellano y las notas tal como iban, diluyendo el texto, incorporándolo, con tal intensidad ocular que mis nervios se convirtieron en fibra -válgame la redundancia- óptica.

Al final Pla es la excusa de Adrià para hablarnos de su padre y de las tabarradas que éste les daba a cuenta del escritor al que corregía, para hablarnos de sus libros publicados, su carrera literaria, sus contactos y todo aquello que se es/cuece en el mundillo literario, del que está visto que hay que huir como de la peste negra. En este sentido está bastante manido que el protagonista de un libro sea un escritor que habla de su escritura, aunque aquí sea a modo autobiográfico, pero no siempre ocurre. Recuerdo cuando leí Mi vida al aire libre, que el vallisoletano, buen amigo de Pla, no hacía ninguna mención a su “faceta” de escritor, lo cual muestra un autodominio propio de un espíritu ciclópeo.

Giráldez que entiende la traducción como escritura (echen un ojo a Cómo me hice monja)
añade a su traducción párrafos de su cosecha, multitud de referencias a textos y autores, con ese gracejo inigualable suyo, codeándose ahí con Pujols, escribiendo por él, (hete aquí, inter nos, Giráldez, un autor vináceo de los que dejan lágrimas en la copa y en los ojos, de risa), con apuntes autobiográficos (ceñidos a lo libresco), y otros momentos más recientes como las movidas referendumianas.

Ante tanto cemento y tanta editorial ladrillar, autores como Giráldez con su labrar labor, han ido a la chita callando arando el campo semántico, inseminándolo, tal que ahora, de aquellos polvos estos log(r)os.

Los intrépidos y sagaces editores encargados de sacar adelante esta idea bilingüe, tan peregrina y deleitable como extravagante, no han sido otros que los muy refrescantes: H(2) & O

Hurtado & Ortega Editores. 2018. 206 páginas. Epílogo de Antoni Montí Monterde. Traducción Rubén Martín Giráldez

He traducido este texto al catalán echando mano de un traductor de chichinabo, el de google y el resultado es tan deplorable como mejorable. Si alguien osa a la encomienda (por la face, !bien sûr!), será bienvenido (por ahí está la dirección del correo) y su traducción apostillada al texto en castellano. Y ya puestos a viralizar estos devaneos, dicha propuesta la hago extensible a cualquier otra lengua distinta del castellano.

IMG_20190212_144538~2

Europa. Una letanía (Blixa Bargeld)

Noches de desenfreno
mañanas de ibuprofeno
cantar siempre será el mejor veneno

El Rulo

Avisan los editores en la nota que antecede al texto Europa, una letanía, que como toda letanía está pensada para ser cantada o leída en voz alta. Me iría más a la tercera y la cuarta acepción de letanía, a saber: (3ª) lista, retahíla, enumeración seguida de muchos nombres, locuciones o frases. (4ª) Insistencia larga y reiterada.

El libro es un cajón de sastre en donde cabe de todo, como enumeraciones y listados de toda clase de cosas: menús de restaurantes de la guía Michelín (aparecen entre otros Berasategui y Adriá) que hacen las delicias del bon vivant de Blixa, de nombres de presos en Guantánamo, de bodegas sobre el Duero en Oporto, de cuadros vistos en museos, de libros leídos en ruta o en los hoteles, una selección de chupitos y sus nombres, tarjetas de embarque y horarios de vuelos, pero hay un listado que se repite como un mantra, el de las canciones que Blixa Bargeld (cantante, poeta y actor) interpretó cada noche sobre los escenarios de un buen número de ciudades europeas con su grupo Einstürzende Neubauten (creado en los ochenta) durante la gira de 2008.

Die Wellen
Nagorny Karabach
Dead Friends
Let´s Do It a Da Da
Weil Weil Weil
Unvollständigkeit
Tagelang WeiB
Rampe/ Von wegen
Die Befindlichkeit des Landes
Sabrina
Susej
Ich warte

No sabemos si Blixa Bargeld (Berlín Occidental, 1959) vestirá de negro, para decirlo (cantarlo) con Cash, hasta que las cosas brillen más, lo que sí sabemos, pues así lo afirma es que ha tenido una vida plena y feliz (y por tanto podemos pensar que luminosa) al leer este heteróclito texto, especie de patchwork europeo, donde las fronteras se diluyen en las líneas discontinuas de las carreteras y autopistas que llevan al grupo de gira durante dos meses, donde se pierde el centro de gravedad, la noción del tiempo y del espacio, pues Europa ya no es un puñado de estrellas en un trapo azul, sino ¿millones de personas con su acervo, sus lenguas, sus culturas? ¿o algo cada día más uniformado y homogéneo? y ahora también, un espacio convulso, con sus partidos de extrema derecha en auge, no neonazis, advierte Blixa, no, porque no son nuevos, porque son los mismos de siempre.

La lectura de este libro me ha permitido conocer la figura de Blixa al que desconocía por completo. Sus canciones me han acompañado durante unas cuantas horas como telón de fondo sonoro a lo largo de mi travesía lectora.

Como dijo el luso, el final de una viaje siempre es el comienzo de otro. Así que seguiremos viajando -digo- leyendo y si nos dejan, como en esta ocasión, disfrutando.

Hurtado & Ortega editores. 2018. 116 páginas. Traducción de Rubén Ortega Díaz

Obras_67b547a2761d19cf1c109a8f43bbfde9

Obras (Édouard Levé)

Levé entregó su obra Suicidio a su editor y poco después se suicidó. Antes de su final autoimpuesto escribió otros libros y pensó en 533 obras con distintos formatos: vídeo, fotografía, cuadro, escultura, performance…

Hay quien afirma que la mejor obra es la que nunca rebasa los confines de la mente del autor, aquella que es pura potencia.

A Levé le gustaba Perec y esto se nota mucho al leer este inclasificable artefacto narrativo, puro ju(e)go. Me acuerdo del Me acuerdo de Perec, porque Levé hace algo parecido, no trayendo migajas del pasado, sino proyectando el presente al futuro en 533 posibles obras, unas muy breves: 64. Un abrigo hecho de luciérnagas. 24. Se construye una casa pintada por un niño de tres años. 206. Se fabrica un queso humano con leche materna (ahí podemos imaginar otras recetas con sangre, semen, incluso carne humana (nota del opinador)) 104. El haz de una linterna dibuja el perfil de un hombre. 136. El personal de una embajada hace bufandas de plumas de alondra. 139. Se enciende un andamiaje hecho de fósforos. 525. En un planisferio subjetivo sólo aparecen los países a los que el autor ha ido. 493. Una habitación donde cada baldosa produce una nota cuando se la pisa.
489. En un bidón de jade una voz que sea frases sacrílegas. 298. Con un taladro de oro se hace un grabado en una morcilla. Vídeo. 466. El trazo de un dibujo es la sucesión de números. 471. El arte de tener razón, de Schopenhauer, es leído como el relato televisado de un partido de fútbol…

Otras obras más largas, donde Levé se explaya en largas listas, muy del gusto también de Perec.

Podemos, llegado el caso, tratar de poner en marcha algunas de estas obras. Dicho y hecho.

32. “El manual de instrucciones de un programa de traducción automática es traducido dos veces por ese mismo programa, primero a otro idioma y luego de vuelta al idioma de partida. La obra está formada por el ejemplar original del manual y del texto doblemente traducido, muy distinto”.

Hago la prueba, empleando el mismo texto que se enuncia, el traductor de google y el idioma alemán y sucede esto:

Die Bedienungsanleitung eines maschinellen Übersetzungsprogramms wird von demselben Programm zweimal in eine andere Sprache und dann wieder in die Ausgangssprache übersetzt. Die Arbeit besteht aus der Originalversion des Handbuchs und dem doppelt übersetzten Text, sehr unterschiedlich.

Regresamos ahora el texto al castellano empleando el mismo traductor, y sí podemos apreciar alguna diferencia con respecto al texto original:

El manual de instrucciones de un programa de traducción automática se traduce dos veces por el mismo programa y luego se devuelve al idioma de origen. El trabajo consiste en la versión original del manual y el texto traducido doble, muy diferente.

O llevar a cabo -como hace Levé en la entrada 83 con la relación de pintores que conoce- la relación ordenada alfabéticamente de escritores españoles que, a bote pronto, recuerdo haber leído estos últimos años:

Adón, Alcantarilla, Aldecoa, Argullol, Argüelles, Arranz, Atxaga, Avilés, Ayesta, Azúa, Badal, Baltasar, Barba, Bárcena, Baroja, Barrero, Bayal, Benet (Juan y Manuel), Bilbao, Belmonte, Bona, Caballero, Cabrera, Capsir, Castro, Cela, Cercas, Cerdà, Cerezal, Chirbes, Clemot, Colomer, Crespo (Mario y Mónica), Crusat, Delibes, Del Molino, Egido, Escapa, Esquirol, Esquivias, Esteva, Ferrero, Ferlosio, Fraile, García Gual, García Hortelano, García Llovet, García Ortega, Gavilanes, Gil de Biedma, Gomá, Góngora, González (Jose), Gopegui, Goytisolo, Gracián, Grande, Gutiérrez (Pablo), Hernández (Sònia), Huertas, Inclán, Jándula, Landero, Larretxea, Longares, Loriga, Loureiro, Llamazares, Lledó, Marías, Márquez, Martín Giráldez, Martín Sánchez, Masoliver, Mateo Díez, Matilla, Menéndez Salmón, Micó, Millares, Millás, Montesinos, Morales, Morellón, Moreno, Moyano, Navarro (Elvira), Nieto, Obeso, Olmos, Ordovás, Orejudo, Ortiz Albero, Pàmies, Pastor, Pellicer, Pérez Álvarez, Pérez Zuñiga, Puertas, Quero, Reig, Repila, Rodoreda, Rodríguez (Luis), Rodríguez Fischer, Rosa, Sachez, Santos, Sanz (Marta), Sastre, Sotomayor, Tallón, Tizón, Tomeo, Torrente, Torné, Ugarte, Umbral, Unamuno, Valcárcel, Valente, Valero, Valgañón, Valle-Inclán, Vallejo, Vico, Vila-Matas, Vilas, Vivero, Zabaleta, Zaldua, Zapata.

Al leer este texto saldrá a su encuentro nuestra sorpresa, hilaridad, incredulidad, estupor, fantasía y muchas cosas más que estas obras sean capaces de producir en nuestro interior.

Una propuesta de lectura sería leer estas 533 entradas a razón de una por día, dejando así operar nuestra desmemoria, de tal manera que una vez llegado a su final volviéramos a releerla en una suerte de bucle que sólo ultimaría nuestro éxitus.

Eterna Cadencia. 2018. 160 páginas. Traducción de Matías Battistón.