Vera Giaconi

Seres queridos (Vera Giaconi)

Diez relatos de Vera Giaconi (Montevideo, 1974) conforman Seres queridos, relatos que beben de lo cotidiano y cuyos personajes se verán asolados y desolados bien por una enfermedad degenerativa y crónica, por la muerte ajena y eutanásica que son capaces de provocar, por intentos de suicidio, por mutilaciones accidentales a cargo de unas pirañas; relatos que ponen a los seres humanos en primer plano y con estos, sus afectos, sus sentimientos: los lazos que nos anudan y estrangulan, ya sea la relación entre un abuelo y una nieta a la que verá desaparecer junto a sus padres en la Argentina de mediados de los setenta; la relación virtual entre dos hermanas, donde una de ellas se prenda de un famoso surgido del programa Survivor (si Andrés Ibáñez escribió, Brilla, mar del Edén, un novelón inspirándose en parte en la serie Lost, Vera hace aquí lo propio, sirviéndose de un programa televisivo que en España conocemos bajo el nombre de Supervivientes); la relación entre dos hermanos siempre a la gresca, donde él ha perdido dos dedos a manos (o mejor, a dientes) de unas pirañas, en un hogar donde las peleas, la violencia y el dolor parecen ser el pan suyo de cada día; la proximidad de un hijo y su madre cuando ésta ya va camino, a pasos agigantados, hacia la senectud, cuando el cuerpo comienza a marchitarse y a oler fruto de la incontinencia y toca echar cuentas cuando el horizonte presenta la forma de una residencia de mayores; o bien un padre y una hija que viven juntos cuando ella atraviesa la edad del pavo, pero donde la comida basura e universal de un McDonald´s siempre será capaz de hacer de argamasa filial. En fin…

En el relato más largo, el que cierra el libro, Reencuentro, y al igual que sucede en A oscuras, prima el suspense y el misterio, donde la realidad se deforma hasta resultar delirante, en una historia que cifra el empeño humano por salirse con la suya cuando múltiples abortos espontáneos dejan a una pareja exitosa – en lo material- ante la imposibilidad de ser padres.

En resumen, relatos cotidianos que tocan sentimientos humanos, unos primarios, otros más elaborados, que dan alas a nuestra imaginación, donde la tensión, la violencia, más o menos explícita asoma en ellos, y donde quizás su mayor acierto sea esos finales donde todo queda en el aire, en manos de la contingencia, del azar o de la razón o de la sinrazón, del afecto y sus efectos.

Anagrama. 2017. 155 páginas.

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