Recientemente me he pasado unos días en Londres, así que os voy a dejar unas cuantas fotos por aquí de las que he podido sacar allí. Hoy en día, con las cámaras digitales, que puedes llevar en cualquier sitio y las tarjetas de memoria de alta capacidad, uno se pone a echar fotos y se queda solo. Es curioso ver como en cualquier lugar de interés puedes ver unas cuantas cámaras en posición sacando fotos.
Como primera entrega, hoy os voy a dejar un par de edificios. El achicador dejó hace unos días un post sobre el «Gherkin» (su verdadero nombre es menos original y más aparatoso), ese enorme edificio con forma de pepinillo, de ahí su nombre, y que se ve desde muchas partes de la ciudad.
Norman Foster también ha diseñado otro moderno edificio en la ciudad (hay cienes de cosas diseñadas por él en esta ciudad), el Ayuntamiento (City Hall). Si el otro tenía forma de pepino gigante, este tiene forma de huevo y es muy curioso (les ha debido costar «un huevo»):

Londres es una ciudad cosmopolita que reúne a gente muy dispar, pero además del contraste racial y cultural, también se da este aspecto entre los edificios, porque por ejemplo tan sólo unos metros río abajo hay otra construcción clásica que contrasta con el ayuntamiento. Posiblemente la más famosa de la ciudad, el Tower Bridge (la maldita niebla del Támesis y bajarle la resolución para colgarla hace que la foto no sea muy lúcida):

Y de propina, otra edificación curiosa. Se trata de la cúpula de la catedral de St. Paul’s, copia de la de El Vaticano, pero más pequeña. Por lo que sé ambas deben ser la más grande y la segunda del mundo:





Ahora que llega el frío daré una receta de una sopa. La sopa de cebolla la probé en Venezuela, en una colonia que los alemanes tienen a las afueras de Caracas. La sopa la haga en la olla express. Para cuatro personas empleo tres cebollas, se pelan y se cortan en aros. Se ponen en la olla a pochar con aceite de oliva extra virgen. Cuando está pochada, pasado unos quince minutos, evitando que se dore, la cubro con agua y añado sol. Tapamos la olla y cerramos cuando empieza a salir el vapor, ponemos el pitorro, en posición «cerrado» y la dejamos a fuego bajo durante quince minutos. La destapamos y la ponemos en un tazón. Aparte ponemos unas rebanadas de pan en una sarten con aceite, para que se dore. Ponemos las rebanadas circulares (picatostes) sobre la sopa, y añadimos queso rallado. Suelo emplear un queso emmental. Lo ponemos en el horno, el cual hemos precalentado, y lo tenemos cinco muntos a 250ºC. Luego ya está listo para comer.
