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TVE no emitirá más anuncios

Según parece a partir de unos meses, allá por septiembre, TVE no emitirá más anuncios. Así los anunciantes venderán sus productos en las otras cadenas privadas. Esto será positivo a la hora de ver alguna película, serie o documental tanto de la primera como de la segunda cadena, porque a día de hoy la televisión se había convertido en tal alud de anuncios que hacían inviable ver cualquier programa. Eso por no hablar de la contraprogramación y de la poca seriedad que había con los horarios. Ahora, sin anuncios, se entiende que se cumplirá el horario a rajatabla. Me surge una duda. ¿Cuándo haya un partido de fútbol, en los descansos, pondrán videos musicales como antaño?.

Una muy buena noticia, que al parecer será imitado por algunas cadenas autonómicas.

Retransmisiones deportivas televisivas de fútbol

Siempre he creído que todo aquel que nunca podía llegar a ser buen periodista acababa haciendo programas deportivos, hablando por los codos, gritando con frecuencia y diciendo una sandez tras otra. Hoy el nivel está más bajo que nunca. Desde que Montes y su amigo Salinas se dedican a hacer de todo menos a comentar con un micro en la boca, ahora encima mientras ves un partido por la radio, quien te lo cuenta, te hace un repaso de la película que podrás ver cuando acabe el partido, de la serie que comienza, de las buenas audiencias de los programas de la cadena, información que a mí como espectador de un partido de fútbol no me interesa lo más mínimo.

Y eso por no hablar de las continuas invitaciones a enviar sms para ganar no sé cuanto pasta. Y las imagenes que se cuelan por la pantalla para hacer más publicidad. ¿A eso se reduce ahora una retransmisión deportiva de un partido de fútbol?. Mal asunto.

Telediarios

Hacía meses que no veía el Telediario de la primera. Hoy lo vi y ha habido varias cosas que me han sorprendido. En primer lugar parece ser que el deporte y el tiempo lo ocupan todo, como si estas dos cosas fueran lo más importante hoy en el país. Además es curioso ver como los reporteros suben a montañas nevadas, o se ponen junto al mar, zarandeados por el viento, a fin de ofrecer su crónica de poco segundos, como si el que los ha enviado allí estuviera esperando que alguno de sus subordinados fuera tragado por una ola, en cuyo caso sí que habría una noticia.

Es increible comprobar el afán de autobombo que tienen todas las cadenas. Así son capaces de dedicar varios minutos del telediario que excluido los deportes se quedan en menos de media hora, a hablar de lo bien que ha ido una serie que se ha estrenado o lo bien que les va el trimestre, cuando eso quizá sea noticia para ellos y su gabinete de dirección pero que a mí como espectador me da absolutamente lo mismo si Pelotas o Aguila Roja lo ve poca o mucha gente.

En todo caso lo que espero en un telediario es que se describa la realidad, que se informe al menos con rigor. El colmo ha sido cuando al mentar a Obama, cual si de un programa de cotilleo se tratara, nos cuentan que el Presidente Negro ha visto blanquear su cabello, que es posible que se tiña, que su peluquero lo desmiente y demás sandeces. Creía que la primera no había caído en el sensacionalismo de telediarios como el de la Sexta, para los cuales informar es otro espectáculo más, donde no desentonaría para nada Wyoming (quizá sea la próxima tendencia, poner a cómicos dando noticias “verdaderas”).
Ahora los telediarios lejos de informar o crear opinión, buscan sencillamente, lo primario (caca, culo, pis), que es impactar, así que no es raro ver a un señor que sobrevive de milagro tras ser impactado por un camión que a su vez ha sido arrollado por un tren, alguien que se tira desde un balcón o alguna persecución grabada desde un helicóptero en cualquier ciudad americana.

Pan y circo. Ni más ni menos. Menos mal que todavía queda gente como Millás, que escribe cosas extraordinarias como Demagogia que me hacen creer de nuevo en la inteligencia humana.

Doctor Mateo

Doctor Mateo los domingos en Antena 3

Tenemos nueva serie en televisión, en concreto en la privada Antena 3. El domingo se estrenó Doctor Mateo y duró más de dos horas. Todo acontece en un puesto asturiano costero. Al estilo de Doctor en Alaska el protagonista es un doctor, Mateo, que deja la cirugía en Nueva York para venir a un pequeño pueblo como médico. Allí se reencuentra con lo que fue su vida antes de dejar el pueblo y estudiar medicina. Se nos presentan toda la galería de personajes; Adriana, la atractiva profesora que tira los tejos al doctor Mateo, Carol una loctura de radio entrada en carnes, Elena, separada que vive con un hija adolescente. Está Alfredo el policía local, Tom el dueño del bar de voz ronca, dos hermanos fontaneros Ernesto y Paco, la tía de Mateo, Juana, que regenta una verdulería. Luego está el empresario y su mujer que le pone los cuernos y finalmente la ayudante de Mateo, una joven a la cual, tras despedir, con todo el pueblo en su contra, debe readmitir.

No es la serie una sucesión de gags, sino más bien una comedia de situación. El buen hacer de Gonzalo de Castro (Siete Vidas), de Natalia Verbeke, secundados por Esperanza Pedreño y Alex O’Dogherty (ambos vistos en Camera Café) o Rosario Pardo, permiten echarnos unas risas, al tiempo que hay también algún elemento dramático, como la posible enfermedad de Tom o cómo echa de menos Mateo esos años en su pueblo, quizá los únicos en los que fue en verdad feliz.

Se rueda la serie en Lastres, si bien el pueblo se hace llamar San Martin del Sella, y el pueblo es precioso, con una playa deliciosa y las casas encaramadas en la montaña. Un pueblo tranquilo donde reina la paz y la fraternidad, donde la vida fluye sin sobresaltos y todo resulta idílico.

La serie no ha funcionado nada mal ya que Doctor Mateo obtuvo un 26,5% de share en su estreno, conviertiéndose así en el mejor estreno de Antena 3 en los últimos años.

Caillou

uNa niña viendo CaillouAlgo ha de tener Caillou pues está en todos los hogares donde hay niños. Los dibujos no son nada espectaculares, sino todo lo contrario, pues prima la sencillez. Los cuentos son cortos, y no es el típico cuento donde pasan aventuras increibles, sino que todo es mucho más real, así que el cuento puede versar sobre el día que Caillou hace camping, sube en autobús, acompaña a su padre a trabajar, ve una estrella fugaz, o ayuda a su madre a hacer galletas. Esta sencillez supongo que será lo que le ha dado el éxito a la serie, pues raro es el niño que no lo conoce. Es verdad que la serie funciona como un sedante para las criaturas de un par de años (como la niña de la foto, extraida de flickr, titulada Carlota viendo “Caillou”), no sé si también para las que son un poco mayores, a las que supongo que Caillou les parecerá un sosainas.
Caillou vive con su madre, y su padre, y una hermana pequeña. Tienen también un perro, y de vez en cuando reciben la compañía de sus abuelos. Todo es buen rollito, cuando Caillou hace alguna gorda los padres en el caso de recriminarlo lo hacen de tal modo que no lo parece y las más de las veces acaban todos riéndose de las “ocurrencias” de Caillou, que como dice al principio de cada serie cuentos tiene cuatro añitos y crece muy despacito……