El fulgor de la pobreza crítica libro de Luis Mateo Díez
Escrito por El alquimista del tedio el 29 de September de 2006 en Devaneos
Después del varapalo (ya esperado) sufrido con la lectura de La Catedral del Mar de Ildefonso Falcones (el libro más vendido en España en el 2006), pero reconfortado por la anterior lectura de el Heróe de Manuel Rivas, tenía ganas desde hacía tiempo de leer algo de Luis Mateo Díez (Villablino, León 1942). Este escritor leonés viene avalado por premios de la relevancia del Premio Nacional de Literatura y el Premio de la Crítica, por “La fuente de la edad”. En el 2000 obtuvo con “La Ruina del cielo” el Premio Nacional de Narrativa y el Premio de la Crítica. Además Luis Mateo Díez es miembro de la Real Academia Española desde mayo de 2001. La tarjeta de presentación pues no puede ser más halagüeña.
Elegí este libro de Luis y no otro, a raíz de una entrevista en la radio, dónde éste presentaba “El fulgor de la pobreza” que se publicó a finales de septiembre de 2005, y me encandiló. Luis es de esos escritores que habla tan bien como escribe. Durante todos estos años ha compaginado su oficio de escritor y su labor como funcionario del Cuerpo de Técnicos de Administración General del Ayuntamiento de Madrid
El libro se titula El fulgor de la pobreza, y se compone de tres relatos cortos: El fulgor de la pobreza, La mano del amigo y Deudas del tiempo, de unas setenta páginas cada uno. Luis da buena muestra de su perfecto dominio del lenguaje, con gran maestría narrativa como se requiere para plasmar en pocas hojas, lo que el escritor nos quiere contar. Los tres relatos relatos comparten la misma desesperanza y elementos comunes: la necesidad de huir, la amistad corrompida por la traición, el recuerdo como vía expiatoria.
En el primer relato, Cosmo, un hombre de negocios desaparece el día que su hija cumple 25 años, dejando una breve nota de despedida. Su hija aquejada de una enfermedad, que no se describe pero que la consume, trata de entender la conducta de su padre, encontrar los porqués a la conducta paterna. Todo sucede como consecuencia de que la semilla de la pobreza ha germinado en el corazón de Cosmo y todo cuanto le rodea a éste se le antoja ahora fútil. Nada puede por tanto volver a ser igual que antes.
En el segundo relato, la mano del amigo, comienza con Roncel precipitándose al vacío al recelar de la mano que le presta su “amigo” Elio. Para llegar hasta este momento, el autor va dando forma a la fábula, en la que los chicos que formaban parte de la cuadrilla (….miraban pasmados desde un tiempo al que probablemente ni siquiera pertenecían….) de Elio y Roncel aportan datos, que permiten al lector conocer la especial relación que mantenían los amigos: no se enamoran, pero que se comportan como tales, en una relación alimentada por el amor y el odio. Hay interesantes descripciones acerca de la racionalidad de la amistad, de su componente bondadoso y desinteresado, de estar ahí en las duras y en las maduras. Todo ello basado en la confianza como elemento cohesionador, cuya fortaleza permite superar los escollos inevitables que surgen en el día a día y cauterizador de las heridas y afrentas, incluso de la delación.
En el tercer relato, Deudas del tiempo, la historia ahonda también en el pasado. Dacio que así se llama el protagonista, regresa a Armenta trar haber emigrado de joven y dedicado su vida al trabajo. Cuando su mujer fallece, Dacio sin ser acreedor del afecto de los hijos decide volver. Tras sufrir una angina de pecho, busca tranquilidad en el pueblo de Buril, cuidado por Lumina. Dacio busca tranquilidad en la soledad, sin pretender pasar más alla de un cordial saludo con sus vecinos, hasta que recibe la visita de Tello Leda, vecino de Doza, que porta una fotografía. Dacio orilla sus resquemores y baja la guardia, iniciando una amistad con Tello, el cual quiere charlar con él, demandando información sobre un familiar suyo que viajó en el Veracruz, el mismo barco en el que Dacio inició una nueva vida, cuando lo dejó todo para convertirse en “emigrante”, y del que nunca más Tello y los suyos volvieron a saber nada. Dacio no puede morir en paz, hasta que salde sus deudas. (…..Tantos años de sufrimiento y trabajo contribuía a afianzar unos poderes que su propio carácter habia ido asimilando, hasta que en su modo de ser se produjeron todas las transformaciones precisas para que las emociones se enfríaran y la voluntad derrotara a los sentimientos o al menos, los pusiera en su sitio, sin que las responsabilidades se contaminasen más de lo debido, por encima de lo que no fueran los intereses y un razonable criterio de consideración y eficacia…..)
En la fotografía de Tello hallará el camino a la salvación.
Los dos primeros relatos por tanto comienzan con el hecho ya consumado: la desaparición de Cosmo, y la muerte de Roncel. En el tercer relato sin embargo comienza con Dacio aquejado de una angina pecho, y ha de ir al pasado, de la mano de Tello, rememorar momentos que quisiera sepultar, borrar de la memoria, para saldar la deudas y poder así finalmente descanzar en soledad, y lo más importante, en paz.
El libro me ha encantando, por su concisión y calado donde hay párrafos que se deben leer varias veces para sacarles todo el jugo. Donde nada sobra ni redunda, sino que, tanto las descripciones como los esponjosos diálogos fortalecen y vigorizan el relato, con un poder magnetizador que no flaquea en ninguno de los tres relatos. Otro escritor más, a añadir a la lista de mis imprescindibles: Manuel Rivas, Manuel Fajardo, Julio Llamazares, Eduardo Mendoza, Arturo Pérez-Reverte, etc.
Enlaces | Biografía de Luis Mateo Díez
Entrevista a Luis Mateo Díez
