Archivo de la etiqueta: 1808

www.devaneos.com

El 19 de marzo y el 2 de mayo (Benito Pérez Galdós)

El 19 de marzo y el 2 de mayo es la tercera novela de la primera serie de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós. El protagonista y narrador, al igual que en las dos entregas anteriores, sigue siendo Gabriel. Por carambolas del destino vemos cómo su amada Inés, quien tras quedar huérfana después de morir su madre, marchaba a Aranjuez junto a su tío Celestino, regresa poco después de nuevo a Madrid para enclaustrarse en casa de su tío Mauro y su hermana Restituta dos tenderos que sorpresivamente se desviven por atenderla. Cuidados que no son tales dado que al poco se comprobará que los tíos tendrán a Inés como una esclava, sin otro quehacer encomendado que trabajar, esperando estos que llegue el oportuno pretendiente a quien endosársela y sacar tajada.

Estamos en marzo de 1808, Gabriel está ocupado como cajista en la imprenta del Diario de Madrid. Trabajo que abandona poco después para coincidir con Inés como sirviente de los tíos de esta. Las arcas del Estado están con telarañas después de haber gastado siete mil millones de reales en la guerra con Inglaterra y los ánimos están caldeados. Gabriel sigue emperrado en mejorar su suerte, en favorecer su destino, a lo que el Favorito, el choricero “Godoy” puede contribuir en gran medida, a quien Gabriel, secundado por Celestino tendrá a bien conocer y a quien describirá en estos términos: Godoy no era un hombre hermoso, como generalmente se cree, pero sí extremadamente simpático. Lo primero en que se fijaba el observador era en su nariz, la cual, un poco grande y respingada, le daba cierta expresión de franqueza y comunicatividad. Aparentaba tener sobre cuarenta años; su cabeza, rectamente conformada y airosa; sus ojos vivos, sus finos modales y la gallardía de su cuerpo, que más bien era pequeño que grande, le hacían agradable a la vista. Tenía, sin duda, la figura de un señor noble y generoso; tal vez su corazón se inclinaba también a lo grande; en su cabeza bullían el desvanecimiento, la torpeza, los extravíos y falsas ideas acerca de los hombres y las cosas de su tiempo. Lucidez que sí parece acompañar al amolador Pacorro Chinitas con cuyas alocuciones Galdós hará aflorar el sentir popular.

El contexto histórico se infiltra en la narración primero con el Motín de Aranjuez, el motín de los cocheros y lacayos, que supone la caída de Godoy, del que Gabriel es testigo sin comulgar con el pueblo convertido en una fiera ciega y vocinglera con el ánimo y la disposición de romperlo todo. Godoy que en un día, en un instante, en un soplo, había caído desde la cumbre de su grandeza y poder al charco de la miseria y de la nulidad más espantosa […] Sin duda está escrito que la caída sea tan ignominiosa como la elevación.

Celestino también se verá sobrepasado y disgustado con la furia ciega del vulgo:

El vulgo, esa turba que pide las cosas sin saber lo que pide grita “Viva esto y lo otro” sin haber estudiado la cartilla, es una calamidad de las naciones, y yo, a ser rey, haría siempre lo contrario de lo que el vulgo quiere..

Un mes y medio acontece el 2 de mayo, los madrileños toman las calles y plantan cara los franceses.

El más poderoso genio de la guerra es la conciencia nacional, y la disciplina que da más cohesión, el patriotismo. Son las reflexiones que le vienen a Gabriel en mientes cinco decadas después al rememorar este día fatídico. Los arcabuces, los cañones, los fusiles se exprimen al máximo generando el caos. Galdós dedica cincuenta páginas muy plausibles, que me recuerdan a la narración de Vuillard en 14 de julio, a describir con pelos y señales la carnicería de la insurrección de ese día abominable: los muertos en combate, las heroicidades locales de militares asesinados como Luis Daoíz o Pedro Velarde, uno a bayonetazos, el otro de un pistoletazo por la espalda; de amazonas como la Primorosa, de lugareños como Pacorro Chinitas que expirará en una situación pareja a la que le aconteció a Marcial en Trafalgar. El paisanaje defendiendo a muerte lo suyo, su tierra, su patria, con navajas, cuchillos, tirando desde las ventanas al invasor agua hirviendo, muebles, macetas, lo que hubiera a mano.

¿Vosotros sabéis lo que es España? Pues es nuestra tierra, nuestros hijos, los sepulcros de nuestros padres, nuestras casas, nuestros reyes, nuestros ejércitos, nuestra riqueza, nuestra historia, nuestra grandeza, nuestro nombre, nuestro religión. Pues todo esto nos quieren quitar. !Muera Napoléon!

Los vivas y mueras: !Viva Fernando! !Viva España! !Muera Napoléon!, los fusilamientos, los que sobreviven a los mismos por la mala puntería de los franceses, y en medio de este caos Inés y Celestino serán apresados. Gabriel, ya sin nada que perder, hará lo posible para reencontrarse con ellos. Con un éxito relativo. Inés será liberada de la huerta del Príncipe Pío con la mediación de Juan de Dios (mancebo empleado de Mauro y Restituta a quien Gabriel engañará con sus industrias y maquinaciones -dando lugar a toda clase de peripecias y enredos- pergeñando para él un amor inexistente. El de Inés). Celestino y Gabriel quedarán allá con sus precarias vidas enredadas entre los hilos de las Parcas.

Alianza editorial. 260 páginas

Benito Pérez Galdós
Episodios Nacionales
Primera Serie: La guerra de la Independencia

1- Trafalgar
2- La corte de Carlos IV
3- El 19 de marzo y el 2 de mayo