Ladrones de tinta Alfonso Mateo-Sagasta

Escrito por El alquimista del tedio el 14 de July de 2006 en Literatura

Ladrones de tinta Alfonso Mateo-Sagasta Sinopsis:Diez años después de que Francisco Robles editara la novelita titulada El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, un tal Alonso Fernández de Avellaneda se atreve a sacar una segunda parte. Robles, furioso por que un avispado le pise un negocio por el que lleva años luchando, encarga a Isidoro Montemayor, uno de sus empleados, que encuentre al tal Avellaneda para ajustarle las cuentas. Curtido en todo tipo de lances tras sus años como encargado de un garito y gacetillero de la Corte, Montemayor se mueve como pez en el agua tanto en los tugurios más inhóspitos como en los círculos literarios más selectos. Indagando en unos y otros, pronto descubre que Avellaneda no existe; es un seudónimo tras el que se oculta alguien que dice haber sido ofendido por Cervantes, a quien trata de cornudo y homosexual. A Montemayor no le queda entonces más remedio que sumergirse en el Quijote y en la vida de don Miguel para comprobar qué hay de verdad en ello y quién puede querer tan mal al maestro como para acusarlo de algo que puede acabar llevándolo a la hoguera.

Crítica de libro:
Tal vez sea porque tengo muy reciente la lectura de El Caballero del Jubón Amarillo de Arturo Pérez-Reverte, y se tiende a hacer comparaciones, que como ya se sabe son odiosas. Los dos libros comparten siglo, y el vocabulario, giros, expresiones, es similar. Pero la enjundia y aureola épica de Alastriste está a años luz de la noñez que manifiesta durante todo el libro Isidoro, un ser gris y apático que ninguna empatía genera en el lector, ni aprecio ni menosprecio y eso en un best-seller es grave. Se lee de un tirón, no porque sea entretenido si no porque el autor mete mucha paja, que apenas conlleva ninguna reflexión, hay mucho relleno en ese libro. A modo de ingeniería literaria, se combinan unos cuantos datos históricos de la época, se mezclan con los términos de entonces, cogemos un tema que la gente conozca, nada mejor que El Quijote de Cervantes y la mala copia de Avellaneda, y pergeñamos un tocho de 600 páginas al que le sobran la mitad. Lo dicho tal vez es que tengo muy fresca la lectura del libro de Reverte, un libro con el que me he deleitado, reído, emocionado, vibrado. Nada de esto me ha sucedido con el de Mateo-Sagasta. Ha sido puro trámite, ir pasando páginas, y llegar al final para que ver que pasa, por inercia no por ávidez ni deseo. Algo similar a lo que me ocurrió al leer “El anillo” o “Los muros de Jericó” de Jorge Molist, o “La hermandad de la sábana Santa” de Julia Navarro. Libros que se lee fácilmente, y que crean en el lector la “falsa ilusión” de que con ellos se aprende algo, bajo el florido nombre de “novela histórica”.

Biografía del autor:
Alfonso Mateo-Sagasta Llopis (Madrid, 1968) es licenciado en Geografía e Historia, especialidad en Historia Antigua y Medieval. Después de ejercer como arqueólogo en proyectos relacionados con la Edad Media peninsular, fue cofundador de la Librería Tipo, especializada en arqueología y antropología, y editor de la revista Arqrítica. El olor de las especias, su primera novela, narraba el apasionante periplo de cuatro caballeros por la España musulmana. Publicada por Ediciones B, fue muy bien acogida por los lectores, reeditándose varias veces. Con Ladrones de Tinta ha obtenido el Primer Premio Internacional Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2005

Enlaces| El caballero del jubón amarillo | Libros más vendidos 2006 | Novelas históricas | Ana Prosa Quintana “Sabor a hiel” | La catedral del mar (Ildefonso Falcones)

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