Archivo de la categoría: Libros

Libros más prestados Biblioteca pública de Logroño

Los libros más prestados en esta Biblioteca desde enero de 2007

La catedral del mar. Ildefonso Falcones
Todo bajo el cielo. Matilde Asensi
La sombra del viento. Carlos Ruiz Zafón
La fortaleza digital. Dan Brown
La sangre de los inocentes. Julia Navarro
Inés del alma mía. Isabel Allende
La biblia de barro. Julia Navarro
La fortuna de Matilda Turpin. Alvaro Pombo
La historiadora. Elizabeth Kostova
Los pilares de la tierra. Ken Follett
El corazón helado: Almudena Grandes
La conspiración. Dan Brown
Ángeles y demonios. Dan Brown
Corsarios de Levante: Arturo Pérez Reverte
La Hermandad de la Sábana Santa. Julia Navarro
El pintor de batallas. Arturo Pérez Reverte
El afgano. Frederick Forsyth
Travesuras de la niña mala. Mario Vargas Llosa
En el blanco. Ken Follet
El club Dante. Matthew Pearl
Pasión india. Javier Moro
El código Da Vinci. Dan Brown
Cabo Trafalgar: un relato naval. Arturo Pérez Reverte
Donde el corazón te lleve. Susana Tamaro
Estambul: ciudad y recuerdos. Orhan Pamuk
Historia del rey transparente. Rosa Montero

Esta relación de libros comprende los más prestados en la Biblioteca pública de Logroño el año pasado. Mirando los títulos y los autores es fácil llegar a la siguiente conclusión: lo que se vende y se lee o mejor dicho se presa (ya que dudo mucho que todos hayan podido acabar los libros de Pamuk, del cual Nieve todavía lo tengo en mi mesilla, pues no puedo digerirlo) son los best-sellers. Ahí tenemos al Rey, Sir Dan Brown con cuatro libros: La fortaleza digital, Ángeles y demonios, Conspiración y El código Da Vinci, de momento ya con dos adaptaciones cinematográficas. Ken Follet es otro autor que aparece con dos libros¸ Los pilares de la tierra y En el blanco. Entre los escritores españoles no podía faltar Falcones con su La Catedral del Mar, Matilde Asensi con Todo bajo el cielo, Julia Navarro que hace doblete con La Hermandad de la Sábana Santa y La sangre de los inocentes, Carlos Ruíz Zafón con La Sombra del Viento, Reverte se erige como el Rey Hispano pues tiene también tres obras, Cabo Trafalgar, El pintor de batallas y Corsarios de Levante (curiosamente no aparece ninguna de las aventuras de Alatriste, del cual espero como agua de mayo la próxima entrega). Otros autores no especializados en Best-sellers también aparecen, gente como Rosa Montero, Orhan Pamuk (Premio Nobel de Literatura), Mario Vargas Llosa, Almudena Grandes, Alvaro Pombo o Isabel Allende.
Hay también libros que no son novedades pero que están ahí como Donde el corazón te lleve, el pastelón de la autora italiana Susana Tamaro.
No aparecen en esa lista autores que me gustan como Manuel Rivas, Juan José Millas, Miguel Delibes, Thomas Mann, Stephen Zweig, Cornelia Funke, José Manuel Fajardo, Javier Marías, Andrea Camilleri, José Antonio Ramírez Lozano, Antonio García Porta, Juan Ramón Jiménez y un largo etcétera.

La hermandad de la buena suerte

La hermandad de la buena suerte Premio Planeta 2008

A mí los Premios Planeta me dejan muy frío. De los que leído estos años del que mejor recuerdo guardo es el de Juan José Míllas. Lo que no me cuadra es que presentándose tantos cientos de autores al final los libros ganadores sean tan mediocres. Se preparó una buena cuando Juan Marsé despotricó contra la ganadora de hace tres años con el libro Pasiones Romanas. El ganador este año ha sido Fernando Savater, que además de su faceta como filósofo y su posicionamiento contra ETA, escribe también ensayos, libros infantiles y novelas bajo pseudónimo como esta. El libro no sé muy bien como catalogarlo, porque me ha dejado de un aire, como un pan a medio cocer.

No hay demasiada intriga que digamos y una vez que nos presentan a los personajes, estos dan muy poco de sí. Se ambienta en el mundo de las carreras de caballos, donde dos mandamases se disputan la victoria de un torneo, llevando a cabo prácticas poco legales para conseguir sus fines. La lectura se hace amena, eso es cierto, y Savater hace gala de buen humor, insertando continuos chascarrillos algunos más logrados que otros. La trama se insufla de cierto misterio porque hay un presunto caso que resolver por parte de un grupo de maleantes. A Savater le puede su profesión de filósofo y hace continuos insertos de pensamientos clásicos en boca de los protagonistas de la novela.
El final queda abierto y el resto del libro también, como si el afán del autor no fuera cerrar círculos, sino abrirlos, dejar una huella ligera en la arena que luego lamerá la marea.

Dudo mucho que este sea el mejor libro de todos los presentados al premio, pero me temo que lo que buscan los gerentes de Planeta no es a un Don Nadie, sino alguien conocido que les permita vender libros como rosquillas (la gente entra en las librerías y pide directamente un Planeta o un par de ellos, si se coge el pack con el otro finalista), y Savater cumple perfectamente, el criterio de «rostro conocido«.

Chechenia la deshonra rusa (Anna Politkovskaya)

Chechenia la deshonra rusa

Todavía hoy hay gente dispuesta a sacrificar su vida por unos ideales. En el caso de la periodista rusa Anna Politkovskaya su afán era poner en entredicho la forma de proceder de los gobernantes rusos, su racismo velado, sus maniobras ilegales. Hace años que se fijó en Chechenia, esa república independentista con la que enseguida se ensañó el Gobierno Federal, una vez que ésta manifestó sus deseos de desligarse de Rusia y emprender su camino sola.

La periodista durante estos últimos años estuvo viajando continuamente a la zona de Chechenia, a su capital, Grozni, para informar de aquello que veía con sus propios ojos. Sus testimonios tienen un valor incalculable, dado que la política informativa de Putin hace imposible que los periodistas se desplacen hasta esa zona a realizar su trabajo. Anna en este libro, “Chechenia, la deshonra rusa”, con todo lujo de detalles nos pone al día del infierno que vive el pueblo Checheno, condenado de antemano por el Gobierno Ruso, el cual está llevando allí una masacre. Milicias armadas, de hombres sedientos de sangre y atiborrados de alcohol, matan sin miramientos a cuantos les apetece, violan mujeres, organizan zatchistka prenden fuego a los cuerpos, y cuando todos estos actos acarrean alguna denuncia, los jueces deciden absolver a los culpables, dado que en la “Lucha contra el terrorismo”, todo es lícito. Así que matar niños se convierte en algo insoslayable, dado que seguramente cuando crezcan serán terroristas, como sus padres, así que la mala hierba es mejor segarla de raíz.

Anna no oculta las razones por las que no le gusta su actual presidente, Vladimir Putin, proveniente del ejército, quintaesencia del KGB, al que el pueblo rinde pleitesía, como el lacayo temeroso al amo. Putin cae bien entre los rusos, y Anna en su batalla, casi sola, toda vez que entiende que los intelectuales comen gustosos las “zanahorias” que les ofrece el país, habla del racismo velado de su presidente, del genocidio que éste está perpetrando en Chechenia desde hace años, de cómo las personas que viven allí no interesan al Gobierno para nada, al tiempo que esa guerra permite seguir llenando los bolsillos de los de siempre, y aumentar el número de soldados que en Chechenia no realizan su bautismo de sangre, sino que allí sobre el terreno, en esa tierra donde todo está permitido, pueden dar rienda suelta a sus ánimos belicosos y hacer todas las barbaridades que les venga en gana con la mayor impunidad. Muchos acaban pirados, los mismos que luego pasan a formar parte de la población civil sin haber recibido ningún tratamiento psicológico tras su paso por Chechenia.

Finalmente Anna, nos comenta lo difícil que es informar desde Chechenia. Lo complicado que es tener acceso al agua, ya sea para comer, como para la higiene personal, teniendo que dorar la píldora a algún militar para que le deje bañarse en su destacamento. El alojamiento y la comida son igualmente dos aspectos que se solucionan de cualquier manera, durmiendo como se puede y alimentándose de pan y te.

El tema de Chechenia está claro que no suscita ningún interés, no ya en la comunidad internacional, tampoco en internet. Buscando algo de este libro que acabo de leer, por su título me salen menos de mil referencias, casi todas tan solo con la sinopsis del libro, algo ridículo teniendo en cuenta que si buscamos algo sobre cualquier famoso: “Paris Hilton” por ejemplo, obtendremos millones de resultados en cualquier idioma.

Como afirma Anna, la comunidad internacional mira para otra parte, mientras Putin va estrechando las manos de los presidentes de países como Estados Unidos o Francia. Tras el 11-S sus palabras acerca de que iba a acabar con los terroristas, sonaban muy bien, así que parece ser que si matar un puñado de terroristas en Chechenia implica arrasar con la población civil, lo que se denominará daños colaterales, cuenta entonces con el beneplácito del mundo entero.

La historia personal de Anna no acaba bien. Al final del libro, expone algún caso de periodistas que han perdido la vida por hablar de temas que muchos prefieren no tocar. Anna estaba en el punto de mira, lo sabía, y finalmente murió asesinada. ¿Fue Putin el responsable?. Directa o indirectamente seguro que sí. Anna era una persona inteligente que sencillamente informaba de las atrocidades que se cometían y que veía sobre el terreno, sin hacer distingos sobre si los cuerpos calcinados eran de islamistas o no, lo cual le valía la etiqueta de “enemiga del pueblo”.

Chechenia, la deshonra rusa, no responde todas las preguntas, no atesora todos los porqués, si bien la autora trata de modo sencillo de intentar arrojar algo de luz sobre el asunto y supone un buen acercamiento a Chechenia, esa zona bañada de sangre y olvidada por todos.

Su lectura deja en el lector, al menos en mi caso, rabia e impotencia. Rabia al ver cómo los errores se suceden irremediablemente, sin haber aprendido nada de experiencias como el Holocausto judío, sino que encima se llevan a cabo acciones que siguen la senda de la “limpieza étnica”. Las palabras que Anna dedica a la telenovela Spetsnaz son muy ilustrativas al respecto, al igual que la proliferación y uso civil de las zatchiska.

Al sur de la frontera, al oeste del sol

Al sur de la frontera, al oeste del sol es el primer libro que leo de Haruki Murakami, japonés que siempre suena como uno de los escritores aspirantes a llevarse el Nobel de literatura. Creía que siendo Japonés la temática del libro sería otro, pero al fin y al cabo aunque cambie el marco y la historia transcurra en ese país, hay ciertas cosas que son universales, como el amor, los celos, las infidelidades y la búsqueda del amor imposible, así que las existencias cada día están más globalizadas y el margen de sorpresa cada vez menor.

La historia abarca varias décadas en la vida de Hajime el cual siempre ha estado enamorado de Shimamoto. Pero el destino no ha previsto entrelazar sus existencias y Hajime irá libando el amor en otras flores, saciendo su necesidad pero sin colmarse, toda vez que no tiene a su vera el amor verdadero de Shimamoto.

A la par de ese amor verdadero Hajime, como muchos opta por el camino más fácil y con una mujer que le quiere y dos hijas cumple de cara a la galería, con su papel de esposo y padre diligente y trabajador.

Haruki nos lleva de la mano de Hajime a lo largo del tiempo, lo vemos sufrir, emocionarse, soñar, mentir y traicionarse, un compendio de actividades humanas, de trámites por los que todo queramos o no hemos de pasar. Por el camino sugerentes historias como la de la histeria siberiana, (—Imagínatelo —dice Shimamoto—: eres un campesino y vives solo en los páramos de Siberia. A tu alrededor, hasta donde alcanza la vista, no hay nada […] Y entonces, un día, algo muere dentro de ti […] Y tú arrojas el arado al suelo y, con la mente en blanco, emprendes el camino hacia el oeste. Hacia el oeste del sol. Y sigues andando como un poseso, día tras día, sin comer ni beber, hasta que te derrumbas y mueres.–)

Ahora espero hincarle al diente a Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, del mismo autor.