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Ecce homo

Ecce homo (Friedrich Nietzsche)

La lectura de este libro supone mi primer acercamiento a la figura de Nietzsche, más allá de lo que en el instituto estudiamos, a la carrera, sobre su novela Así habló Zaratrusta y su superhombre, que dicho sea de paso, me cayó en la Selectividad.

Dice de sí mismo Nietzsche que él no es un hombre, es dinamita y el libro, sí, es incendiario.

Un libro este, breve pero intenso, donde en poco más de cien páginas Nietzsche nos habla de él, en unos términos que no eluden su ego desmedido. Basta ver cómo comienza cada capítulo: ¿Por qué soy tan inteligente?, ¿Por qué soy tan sabio? ¿Por qué escribo tan buenos libros?…

El libro resulta entrañable, sincero y visceral, cuando el autor nos habla de su hermana y de su madre. Las anécdotas sobre su hermana y la manera en la que ésta, vía censura, ha menoscabado la obra de Nietzsche es tan hilarante como trágica.
Habla Nietzsche de sus lecturas. Solo los autores franceses le gustan y arremete una y otra vez contra lo alemán, sea en lo social, como en lo cultural.
Da cuenta de su relación con Wagner y con la mujer de éste, Cósima (un libro que quiero leer sobre las cartas de Cosima a Nietzsche, es este. Arremete Nietzsche contra Schopenhauer, en la creencia de que la única filosofía buena es la suya.
Otros capítulos los dedica a dar más pistas sobre sus libros: Aurora, El crepúsculo de los Dioses, y en especial sobre Así habló Zaratrusta.

La posición del autor sobre las mujeres se explicita en estos términos: “Emancipación de la mujer”, esto representa el odio instintivo de la mujer mal constituida, es decir, incapaz de procrear, contra la mujer bien constituida – la lucha contra el “varón” no es nunca más que un medio, un pretexto, una táctica. Al elevarse a sí misma como “mujer en sí”, como “mujer superior”, como “mujer idealista”, quiere rebajar el nivel general de la mujer; ningún medio más seguro para esto que estudiar bachillerato, llevar pantalones y tener los derechos políticos del animal electoral. En el fondo las mujeres emancipadas son las anarquistas en el mundo de lo “eterno femenino”, las fracasadas, cuyo instinto más radical es la venganza… Todo un género del más maligno “idealismo” –que, por lo demás, también se da entre varones, por ejemplo en Henrik Ibsen, esa típica soltera vieja– tiene como meta envenenar la buena conciencia, lo que en el amor sexual es naturaleza…

Entiende Nietzsche la enfermedad como un regalo, como un destino.

Nos trata de hacer ver Nietzsche que sus libros no se leen, se sienten, se experimentan, aunque apenas nadie los comprenda. En definitiva, nos viene a decir, leerlos es una experiencia superior, un elevamiento, una vivencia.

Sin llegar a tanto, la lectura de este libro, sí que logra irritar y excitar el intelecto.

Leeré, dentro de unos meses, Así habló Zaratrusta, aprovechando la reedición que ha sacado al mercado Alianza Editorial.

Meditaciones

Meditaciones (Marco Aurelio)

Marco Aurelio
2016
Ariel
152 páginas

Este texto era uno de los libros de cabecera de Bill Clinton. ¿Lo será también de Rajoy, Iglesias, Rivera…?

Marco Aurelio fue emperador romano, libró batallas, tuvo el destino de un imperio en sus manos y al final de sus días le dio por pensar acerca de lo que había sido su vida, fruto de lo cual plasmó en un papel sus pensamientos, reflexiones, máximas ajenas, que actúan como algo que debemos hacer, como una norma de conducta a seguir en nuestro proceder.

El texto, presentado que como la suma de varios libros, es un batiburrillo que a ratos resulta reiterativo. El mensaje es positivo; hay que tratar con corrección al otro, asumir que somos seres sociales, que nos necesitamos y que debemos respetarnos, que hay que escuchar al otro -también las críticas y reproches que nos hagan- que hay que vivir el ahora (ahí va en la línea de Séneca), que no hay que prestar atención a los que quieren hacernos daño, que hay que ser mesurados y juiciosos (Si no es conveniente, no lo hagas; si no es cierto, no lo digas. Sé dueño de la iniciativa) hay que aprender de los maestros y de los pescriptores con humildad, que hay que domeñar las pasiones de la carne, que nuestra conducta ha de ser intachable, que hemos de ser correctos en nuestro actuar, que la vida es un soplo y hay que vivir el presente, haciendo un buen uso de él, sin anhelar riquezas ni glorias venideras. Entendida la buena fortuna como las buenas inclinaciones del alma, los buenos impulsos, las buenas acciones.

Venera la capacidad crítica y luego recomienda no opinar, pues así nos evitamos problemas y afrentas.

Recomienda vivir de acuerdo con la naturaleza, no ser orgulloso (El orgullo bajo la máscara de modestia es el más lamentable de los orgullos). El hombre está en manos de los dioses, que son los que nos guían, dice Marco Aurelio, es dios interior que es la inteligencia y la razón.

Consérvate sencillo, puro, bueno, grave, natural, amigo de la justicia, piadoso, benévolo, afectuoso, firme en el cumplimiento de tus deberes. Lucha por permanecer tal como la filosofía ha querido hacerte.

Sin estar de acuerdo en todo lo que dice, el libro es interesante por lo que ofrece, por lo que propone, por su claridad y su enfoque humanista, buscando lo positivo, lo constructivo, animándonos a canalizar nuestros esfuerzos en lo importante y no en lo accesorio, lo banal, en aquello que nos debilita y emponzoña.

El respirar de los días

El respirar de los días (Josep Maria Esquirol)

Josep Maria Esquirol
Editorial Paidos
2009
192 páginas

Pocas cosas nos preocupan tanto como todo aquello que guarda relación con el paso del tiempo. Siempre estamos con el tiempo a vueltas. A veces nos gusta acelerarlo, que pasen rápidos los días, otras adensarlo, inmovilizarlo en pos de disfrutar de instantes que quisiéramos eternos. Matamos el tiempo, atesoramos horas muertas. Tenemos hoy la sensación de que todo va muy rápido, que las obligaciones no nos dejan tiempo para hacer lo que nos gustaría, en una sociedad consumista cuyo mercado vomita cada día continuas novedades, donde se nos exige estar al día, estar informados, donde las redes sociales permiten una conectividad que supera las limitaciones del espacio y del tiempo.

Somos presa de nuestros recuerdos, y desde el presente miramos el porvenir, lo venidero, con ilusión y esperanza. El nacimiento se replica cada día con nuevos nacimientos, mientras que la muerte es única y absoluta. Miramos hacia atrás y nos invade la nostalgia, nos gustaría ir allí y quedarnos. Sentimos remordimientos y queremos entonces borrar, diluir, anular.

En nuestro a día son los ritmos los que serenan nuestras existencias, el ritmo circadiano, con sus días y sus noches, la respiración que nos calma, los hábitos alimentarios, ritmos de los que depende nuestra salud basal.

Nuestra afán de perdurar se cifra en nuestra capacidad creadora, artística, técnica. Aquello que hemos hecho nos sobrevive una vez morimos. El tiempo es como un río, una corriente incesante que no se detiene desde que nacemos hasta nuestro final. Es irreversible y ahí le damos vueltas al perdón, dado que esto se acaba, no dura siempre, y a veces el tiempo no lo cura todo, hemos por tanto hacer algo, perdonar. Queremos a menudo apartarnos de ese flujo, quedarnos al margen, perder el tiempo, lo que a su vez nos permite recuperarlo.

Estamos de paso, somos conscientes de nuestra fugacidad, de nuestra inexorable muerte, lo que no implicaría solemnidad ni vanidad, sino más bien tomárnosla en serio, lo cual casa bien con lo humilde, con lo austero. Como dejó bien dicho Virginia Woolf

“No es necesario apresurarse. No es necesario brillar. No es necesario ser nadie más que uno mismo”.

Como ya nos advertía Séneca en su ensayo Sobre la brevedad de la vida, vale más la calidad que la cantidad. Montaigne nos dice algo parecido.

La utilidad de vivir no consiste en el espacio, sino en el uso de la vida, y hay quien vive largo tiempo y ha vivido poco. Lo que viváis está en vuestra voluntad y no en el número de años“.

Es este ensayo de Josep Maria Esquirol un texto para rumiar con calma, casi una manual de consulta que nos puede acompañar siempre, porque en las reflexiones que nos hagamos sobre el tiempo, encontraremos en este ameno ensayo material de sobra con el que reflexionar. Son muchos los autores como Rosenzweig, Lévinas, Arendt, Nietzsche, Sócrates, Montaigne, San Agustín, Cioran, Heidegger, Eliade, entre otros, los que le han dado vueltas a este asunto tan universal, tan humano y al menos para mí, apasionante.

En definitiva, somos el tiempo que nos queda, más lo que hemos ya vivido.

Josep Maria Esquirol en Devaneos | La resistencia íntima, ensayo de una filosofía de la proximidad.

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La resistencia íntima. Ensayo de una filosofía de de la proximidad (Josep Maria Esquirol)

Josep Maria Esquirol
2015
Acantilado
178 páginas

Al igual que otros filósofos como Javier Gomá, Emilio Lledó o José Luis Pardo, Josep María Esquirol es dueño de un estilo narrativo que hace devenir la lectura de este ensayo en un ejercicio intelectual gozoso.

La filosofía de la proximidad, se centra en lo cercano, en la experiencia, en la cotidianidad, en actividades que nos permitan no disgregarnos, no abrazarnos al nihilismo, no perder por tanto el hilo de nuestras existencias, y seguir aferrados a ellas, sea a través del cobijo del hogar, del amparo del lenguaje, de la amistad, etc.

Esquirol recurre para plasmar su ideario a obras literarias y filosóficas (Albert Camus, Thomas Mann, Nietzsche, Pascal, Heidegger, Foucault, San Agustín, Platón, Deleuze, Arendt, Lévinas, Patočka, etc), películas, todo aquello, en definitiva, que permita que las ideas abstractas tomen cuerpo, y sean en cierto modo contrastables con nuestra propia experiencia.

Además de apuntes etimológicos que permiten, si es el caso, conocer el origen de ciertos términos sobre los que el autor trabaja, hay aspectos esbozados como la alineación tecnológica y la pérdida de la intimidad, en ese estar conectado todo el tiempo, al margen del ritmo que marcan las estaciones, del compás del día y la noche, y que tan necesario es para nuestro bienestar.

ahora está en marcha una nueva forma de alienación, más eficaz que nunca, en la que todo el mundo se sumerge sin prevención alguna. La red fascina y absorbe y no queda nada o muy poco de íntimo; todo se externaliza, sale fuera para exhibirse , y ya no habrá retorno. Ésta es precisamente la definición de alineación: lo que sale y ya no vuelve

Podemos llegar a pensar que hemos superado lo que en su día afirmó Pascal:

Toda la desdicha de los hombres se debe a un sola cosa, la de no saber permanecer en reposo en una habitación “.

Hagan la prueba. Si se dejan caer por un centro de salud cualquier día de estos, verán como 9 de cada 10 personas esperan a ser atendidos manejando un móvil, aislándose del resto, y huyendo de sí mismos.

Se cuestiona todo lo que tiene que ver con esta sociedad de la información, donde la avalancha de datos, apenas deja tiempo para la interpretación, para el análisis, más allá de dar la conformidad en muchos casos con un “es interesante”, no preocupándose en ahondar más, marcado lo presente por lo efímero, la superficialidad (sin desatender lo paradójico que resulta que por ejemplo la piel sea a su vez superficie y profundidad o que lo esencial esté en la superficie y no lo veamos) y a ratos por la banalidad. Una sociedad de la información que nos puede abocar al nihilismo, no el de la nada, sino el nihilismo de lo mismo (de una realidad que es toda igual). Un dominio de la actualidad, una cultura organizada que en palabras de Adorno “corta a los hombres el acceso a la última posibilidad de la experiencia de sí mismos“.

Nos muestra el autor en definitiva los retos, las amenazas, a los que nos enfrentamos en nuestro día a día, las fuerzas centrífugas que pugnan por disgregarnos, por desligarnos, apuesta a su vez Esquirol por disfrutar de unas vidas sencillas, bien vividas, quientesenciando nuestras existencias, valorando (y anteponiendo al futuro) nuestra memoria (memoria y esperanza como distintas formas de resistencia al mundo objetivo de la muerte) particular, pues como decía Rousseau “Quita la memoria y desaparecerá el amor” o para decirlo con Cicerón “La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos“. Resistir es cuidarse y cuidar y para ello la filosofía, también se erige como un acto de resistencia.

Brillante, fecundo, luminoso e íntimo ensayo el que nos ofrece Josep María Esquirol.

¿Qué es la ilustración?

Contestación a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración? de Immanuel Kant

A pesar del título, ¿Qué es la Ilustración? y tras dar respuesta a la misma, el meollo de este libro versa sobre la Paz Perpetua, a la que aspira no solo Kant (Königsberg, 1724-1804), dado que muchos antes que él habían ya escrito sobre este tema, sobre las vías para conseguir tal noble propósito.

Si el hombre es un lobo para el hombre y existe cierta tendencia a resolver los problemas con el uso de la violencia, pues siempre anida en nuestro interior el conflicto y la guerra, Kant antepone la razón, la cual, impondría lo racional a lo visceral. De este modo se buscaría una confederación de Repúblicas, donde los ciudadanos fueran libres (siendo la libertad del individuo un fin en sí mismo), bajo el paraguas de una Constitución que defendiese su libertad y garantice su igualdad frente a los demás, dando publicidad de sus acciones “Todas las máximas que necesitan la publicidad (para no fracasar en sus propósitos) concuerdan con el derecho y la política a la vez”, es decir que únicamente mediante la publicidad pueden lograr su fin y lo son porque se adecuan al fin general de lo público que elimina la desconfianza en las máximas

Vemos que la humanidad al tiempo que se destroza y aniquila con las guerras durante siglos, crea a su vez herramientas para combatirlas como la ONU, el Tribunal Penal Internacional, y organismos similares.

Hoy en día, cualquier telediario nos demuestra que el ideal Kantiano de la paz perpetua es un ideal por el que vale la pena luchar, e incluso veremos si matar (como acto defensivo), cruel paradoja, dado que para muchos hoy la razón se orilla cada vez más, mientras la sinrazón, la industria armamentística, los intereses económicos y la religión entendida como una arma de destrucción masiva, nos aleja cada vez más del ideal de esta Paz Perpetua, al tiempo que dinamita la felicidad humana y el progreso en el que se cifra la misma.

Sirva la lectura de esta breve pieza como un buen comienzo para adentrarme en el pensamiento de un filósofo clave.