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El Día más pensado

El I Festival de filosofía de Logroño, celebrado este viernes y sábado, incluyó charlas, coloquios, proyecciones, representaciones, música y talleres.

A las 19,30 ayer, tuvo lugar en el I.E.S Sagasta un encuentro entre dos filósofos, Manuel Cruz y Luis Alfonso Iglesias (La ética del paseante).

La charla fue amena y sustanciosa y (se me hizo) breve, porque había mucho de lo que hablar. La mitad del acto estuvo destinada a las preguntas de las más de cien personas que nos dimos cita en tan bello recinto, en tan precioso ágora.

El último libro de Manuel Cruz se titula El gran apagón. El eclipse de la razón en el mundo actual. Y escribe Manuel, que si antes había un empeño por examinar la totalidad de lo real a la luz de la razón, se podría afirmar que lo más profundo del tiempo que nos está tocando vivir es, la sostenida tozudez con la que parece estar renunciándose al empleo de la misma como herramienta para esclarecer los más diversos ámbitos, tanto personales como colectivos, de nuestras vidas.

Habló Manuel de la desaparición de la opinión pública, de como hoy, cualquier idea, por descabellada que parezca, encuentra argumentos en las redes, en donde halla a otros que le confirman lo que piensa, sin que el hecho de que sea verdad o no, tenga importancia alguna. Hete ahí la perniciosa posverdad (un eufemismo para la mentira, diría Luis Alfonso)

El Día más pensado

Cómo en la esfera pública se rehuye el debate (y por ende, las palabras, el logos, la razón) capaz de propiciar un consenso, un entendimiento, cuando el adversario pasa a ser considerado un enemigo al que, como tal, hay que destruir. La primacía hoy de la emotividad sobre la razón. Un exponer emociones en crudo, que deben ir siempre dotadas de razón, de pensamiento, de ideas, de formas de actuación.

Se habló de la manera en la que el pasado ha sido despachado, casi abolido, clausurado, sin que se estime conveniente, para nada, volver a él. Sin embargo, Manuel, nos hizo pensar sobre aquellas cosas del pasado que valdría recuperar o conservar, o al menos, pensar cada uno, si a veces no vale la pena echar marcha atrás unos pasos, cuando como individuos, o también, como sociedades vemos que nos hemos equivocado.

Se habló del polites y del idiotes, las dos categorías de ciudadanos para los griegos. Los segundos eran aquellos que se desentendían de los asuntos públicos. Hemos de preguntarnos cual es o debería de ser nuestra forma de estar hoy en el mundo.

En suma, una charla muy, muy gratificante. Manuel y Luis nos hicieron pensar y reflexionar sobre la realidad presente, sin más objeto, para decirlo con Arendt, que tratar de: entender, entender, entender.
Un Festival, que espero tenga una larga vida. La filosofía bien lo merece. Y nosotros la necesitamos cada día más.