Don Quijote y el matrimonio
15 de March de 2007-Si todos los que bien se quieren se hubiesen de casar -dijo don Quijote-
quitaríase la eleción y juridición a los padres de casar sus hijos con quien
y cuando deben; y si a la voluntad de las hijas quedase escoger los maridos, tal
habría que escogiese al criado de su padre, y tal al que vio pasar por la calle,
a su parecer, bizarro y entonado, aunque fuese un desbaratado espadachín; que el
amor y la afición con facilidad ciegan los ojos del entendimiento, tan
necesarios para escoger estado, y el del matrimonio está muy a peligro de
errarse, y es menester gran tiento y particular favor del cielo para acertarle.
Quiere hacer uno un viaje largo, y si es prudente, antes de ponerse en camino
busca alguna compañía segura y apacible con quien acompañarse; pues, ¿por qué no
hará lo mesmo el que ha de caminar toda la vida, hasta el paradero de la muerte,
y más si la compañía le ha de acompañar en la cama, en la mesa y en todas
partes, como es la de la mujer con su marido? La de la propia mujer no es
mercaduría que una vez comprada se vuelve, o se trueca o cambia, porque es
accidente inseparable, que dura lo que dura la vida: es un lazo que si una vez
le echáis al cuello, se vuelve en el nudo gordiano, que si no le corta la
guadaña de la muerte, no hay desatarle
He de decir que de Cesar Vidal no he leído ningún libro, algo que me sorprende, pues al igual que otros escritores como Alberto Vázquez Figueroa publican al menos cuatro libros al año. En el caso de César Vidal, en el 2005 publicó nada menos que diez libros, si no fueron más. Este señor además de ser tertuliano del extinto programa de María Teresa Campos abarrota las librerías con sus libros, y ahora es un peso pesado de la cadena radiofónica COPE. Siempre que miro el escaparate de alguna librería o curioseo entre las novedades, veo algún libro de César Vidal y siempre son libros diferentes. Así que indagando un poco, he buscado los libros que ha publicado estos años, que superan los ochenta, lo cual creo que le otorga a César Vidal el título de ser el escritor español más prolífico.
Paseando por la biblioteca, en la sección de literatura eslava, estuve ojeando varios libros de autores que no conocía. Quería algo liviano, así que me decanté por este libro de Aleksandar Tisma titulado A las que amamos. En él el autor, fallecido en 2003, nos cuenta la vida de unas mujeres residentes en Novi Sad las cuales se dedican a la prostitución. Esta es otra forma de ganar el dinero para poder así sustentarse ella y sus familiares. Las diferentes mujeres se entregan a su tarea con mayor o menor apasionamiento, como un tarea mecánica, un trabajo cualquiera que les permitirá pagar las facturas o comprarse elegantes vestidos. El autor nos muestra a unas mujeres a las que no juzga, ni acusa con el dedo, ya que quizá la prostitución sea una salida más para poder salir adelante en un pueblo empobrecido por la postguerra. El libro resulta entretenido, si bien de ese microcosmos tampoco se pueden sacar muchas conclusiones ni deducir el trasfondo sociológico del habitat en el que estas mujeres se prostituyen. Que el libro sea ameno y descubre con ternura a esas mujeres es una cosa pero de ahí, a lo que dice el libro de que Aleksander Tisma es un de los mejores escritores europeos creo que va un trecho.
Recojo los fragmentos del libro en los que Cervantes saca a colación el falso libro sobre la figura de Don Quijote que puso en circulación Avellaneda.
-Osaré yo jurar -dijo don Quijote- que no es vuesa merced conocido en el mundo, enemigo siempre de premiar los floridos ingenios ni los loables trabajos. ¡Qué de habilidades hay perdidas por ahí! ¡Qué de ingenios arrinconados! ¡Qué de virtudes menospreciadas! Pero, con todo esto, me parece que el traducir de una lengua en otra, como no sea de las reinas de las lenguas, griega y latina, es