Viaje por Bérgamo Milán Lago de Garda Limone Salò Brescia

Escrito por El achicador el 12 de September de 2006 en Viajar

Lago de Garda en Italia

Las líneas de bajo coste (Ryanair, Easyjet, Airberlin entre otras) presentes en ciudades pequeñas como Zaragoza, Santander, Vitoria, Valladolid, permiten volar por poco dinero a países como Alemania, Italia, Gran Bretaña, Noruega…

Aprovechando la coyuntura nos fuimos de viaje a Bérgamo. El aeropuerto de salida estaba en Zaragoza. Ryanair no sé como se lo monta, pero las veces que hemos volado con ellos, hemos salido algún minuto antes de lo previsto. Luego en un par de horas estábamos en la ciudad de destino: Bérgamo. En el aeropuerto cogimos un coche en alquiler que habíamos reservado previamente, tras hacer una larga cola en el mostrador, ya que la mayoría de los que íbamos en el avión, éramos turistas.

Una vez en el coche, la cuestión era llegar al albergue. Eramos conscientes de que no iba a ser fácil. Ya era las nueve pasadas, era de noche, y las referencias que teníamos del albergue, era que estaba situado en un lugar de díficil acceso, en la ciudad alta. Al vernos perdidos preguntamos a la tendera de una pizzería, que desconocía la existencia en Bérgamo de un albergue. Al siguiente que preguntamos, de modo cortés nos orientó lo mejor que pudo, pero las circunstancias no acompañaban y nos sirvieron de poco. Seguíamos perdidos en una ciudad extraña y no veíamos ningún cartel que indicase la dirección a tomar.

Cuando estábamos ya hasta las narices de dar vueltas con el coche, por circunvalaciones y rotondas, mientras los minutos corrían imparables, en una plaza preguntamos a otro hombre. Haciéndonos señas nos dijo que iba con nosotros. Así que se subió al asiento trasero del vehículo y enseguida el ambiente se insufló de los vapores etílicos que emanaba el sujeto, un hombre escaso en carnes, con barba de varios días y lenguaje vacilante de palabras que flotaban en alcohol.

Lo bueno fue que a esas alturas ya estábamos situados en el camino bueno y apenas nos quedaba un kilómetro que recorrer para llegar a buen puerto. El hombre de modo eficaz, desde el asiento trasero, nos fue indicando. Pasamos el estadio, atravesamos unas rotondas, y cuando el hombre nos dijo, paramos. Él vivía cerca y dijo que se iba andando, que no era necesario que lo devolviéramos al mismo lugar del que le habíamos recogido, y que nosotros sólo debíamos subir la cuesta que teníamos delante y girar a la derecha. Nos despedimos de él con un fuerte apretón de manos. Dudo que supiera el gran favor que acababa de hacernos. Eran las diez de la noche pasadas cuando llegamos al albergue. En las mesas de la terraza, había un grupo de jóvenes españoles cenando (al hablar con ellos supimos que eran navarros). No habíamos avisado al albergue para decir que llegaríamos más tarde. Pero una vez allí no hubo problemas. Si llevas el carnet de alberguista te aplican un precio y si no lo llevas, pagas algo más (hay la opción de hacerte el carnet al momento, o de pagar una cantidad extra por cada noche). Las habitaciones del albergue son espaciosas, grandes y limpias, y el precio es de 30 € la habitación doble, con desayuno incluido.

Bérgamo se reparte entre la ciudad alta y la ciudad baja. Desde el albergue, en lontananza se otean las murallas e iglesias de la ciudad vieja. El albergue tiene cosas buenas, y una de ellas, es que al lado mismo del albergue hay una parada de autobuses. De allí parten autobuses a la zona monumental. En Italia, no hay que pagar el billete al montar en el autobús, se deben comprar previamente en los kioskos unos tickets y picarlos al montar. Queda por tanto abierta la posibilidad de no picarlos, y también de que te multen.

La ciudad alta de trazado medieval, a la que se puede acceder también en funicular, bien merece una visita, para así disfrutar de un buen paseo por calles estrechas y concurridas, abarrotadas de tiendas, comercios, restaurantes, etc hasta llegar a la plaza, donde se halla la catedral y donde se dan cita los magos, contorsionistas, cómicos, los puestos de plateros, alfareros….

Una vez en Bergamo hay ciudades que quedan próximas, y que están bien comunicadas con el tren, como es el caso de Brescia o Milán, de visita obligada.
Cerca está también el Lago de Garda. Para verlo empleamos el coche que habíamos alquilado. El lago dista a unos cien kilómetros de Bérgamo y hay muchísimo tráfico y turismo tanto de italianos, como de guiris (alemanes, franceses) y españoles como nosotros. En la carretera que bordea el lago, se atraviesan pueblos preciosos, como Sirmione (tiene un castillo espectacular, y uno se puede dar una vuelta a bordo de una embarcación para ver la ciudad y alrededores desde el agua. Un trenecillo te lleva hasta las termas de Cattulo, dónde el poeta tenía su residencia, con unas vistas al mar privilegiadas), Limone, Salò (allí fue donde se fue a pasar sus últimos días el dictador Mussolini, creando incluso una república) todos ellos bien provistos de restaurantes, terrazas, campings. La oferta turística está pues servida.

En nuestra visita a Milán, la fachada de la Catedral gótica de mármol blanco, estaba en obras, no pudimos por tanto apreciar su estilizada forma en todo su esplendor, además el cielo estaba encapotado, y las vidrieras no lucían como lo hacen en los días de sol. Dentro de la catedral disfruté viendo la estatua de San Bartolomé, en la que se aprecian las venas, los músculos, los huesos y hasta la barbuda cara de San Bartolomé, ya que al susodicho la arrancaron la piel a tiras.
En la plaza había una manifestación de los empleados de la editorial Feltrinelli, reivindicando unas condiciones salariales y laborales más justas.

Vimos el edificio de “La escala”, donde tienen lugar los festivales de ópera, y me llevé un chasco. Por la noche, iluminado gana mucho, pero de día el edificio es sobrio y feo. Caminando, caminando llegamos hasta el Castello, un mazacote de ladrillo rojo, en buen estado de conservación, de entrada gratuita, que mantiene en pie sólo las paredes, pues nada alberga en su interior. Comenzó a llover y buscamos resguardo bajo las copas de los árboles. En los balcones algunos ciudadanos mostraban su disconformidad con el presidente Berlusconi (con carteles que rezaban“mandemos a paseo la era Berlusconi”), que pocos días después perdería las elecciones y el sillón presidencial.

Un Comentario to “Viaje por Bérgamo Milán Lago de Garda Limone Salò Brescia”

  1. Rubén escribió:

    Esta muy bien esto de los vuelos baratos. Te sale mejor de precio irte a un destino de Europa en avión que lo que gastas con el coche entre gasolina, seguros, etc. y vas más tranquilo y más rápido

  2. Una foto curiosa Devaneos escribió:

    […] De resultas de un viaje por Bergamo y alrededores, tomé esta foto en la ciudad de Brescia. Me pareció curiosa el contraste entre el gigantesco cartel con la chica en ropa interior y justo detrás la iglesia.   […]

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