


























Hoy, 31 de octubre, ha tenido lugar en Tobía la décimoprimera marcha senderista. El día ha acompañado. En ausencia de lluvia y viento y con el sol brillando en un cielo raso, la temperatura ha sido muy agradable, incluso cálida, para finales de octubre.
Los novecientos metros de desnivel, dado que el perfil de la ruta eran subidas muy tendidas, no ha resultado muy acusado.
Buena parte de la ruta han transcurrido por sendas estrechas y limpias y en algún momemto hemos ido en fila india. Desde la cima de los montes se oteaban el León dormido, la sierra de Cantabria o la Sierra de Codes. Impresionante vistas también las que disfrutamos desde la altura en la que se ubica la ermita de San Quiles.

Antes había un avituallamiento con agua, fruta, frutos secos y un huesito.
Y ya casi llegando a Tobía hemos visto abajo en la hondonada al pueblo de Anguiano.
Un poco antes de acabar hemos andado un rato por la Senda del agua, en Matute. Muy placentero resulta andar escuchando el murmullo del agua y encontrarse más adelante con los pétalos de luz de los chopos.
A mi lado, una pareja hablaban de la energía. La mayor parte de la energía que el ser humano necesita lo obtiene de la respiración. Otro porcentaje importante es lo telúrico, el contacto con la naturaleza. Una ruta como esta es evidente que te carga las pilas.
En total, hoy más de cuatrocientas personas disfrutando por tierras riojanas, por los preciosos paisaje de las peñas de Tobía o por unos bosques y barrancos donde estaban presentes los robles y las hayas, la humedad y el musgo, y también algún tímido hongo.
Una ruta que la recomiendo a todo el mundo. Muy bien señalizada, para un total de dieciocho kilómetros muy disfrutones. Y si el colofón a una ruta espléndida viene de la mano de unas migas con huevo frito y un vaso de vino, ya no se le puede pedir más a la vida.

