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Versos desde Theresienstadt (Gertrud Kantorowicz)

En los campos de concentración, a los pies de la muerte, hubo quienes quisieron escribir y dejar su testimonio de su sufrimiento. Itsjok Katzenelson, por ejemplo, antes de morir escondió sus poemas en botellas de cristal bajo la tierra de un pino. Con la liberación, los poemas vieron la luz bajo el título de El canto del pueblo judío. Los poemas de Gertrud Kantorowicz (1876-1945; historiadora del arte, poema y traductora) fueron escritos en hoja para cartas, en el reverso de una postal, en una tarjeta de respuesta sin usar. En trozos de papel de la más ínfima calidad. 21 poemas escritos entre agosto de 1942 y abril de 1945 en el campo de concentración de Theresienstadt, cerca de Praga. Estos poemas ven ahora la luz en castellano, publicados por Ápeiron Ediciones, con traducción de Roberto Vivero, bajo el título Versos desde Theresienstadt.

Presentan los poemas de Gertrude un tono elevado y simbólico que en el distanciamiento rehúyen lo explícito, aunque no siempre, como sucede en El morir, donde comparece cada vez más y más cerca el oscuro abismo, también el aroma de la muerte, la maldición de Theresienstadt, en definitiva. Gertrude regresa al mundo clásico que tan bien conocía, a aquel ideal ya tan lejano, incluso menta a Homero, de poco provecho en una ciudad tan sombría.

¿Es posible allí y entonces la risa y la alegría? Gertrude parece querer construir un refugio con sus palabras, un mundo antagónico al que sufre cada día, construido sobre la memoria y el recuerdo de los seres queridos. En sus palabras la asunción de la fatalidad, bajo la forma de un destino del que no se ve capaz de escapar y que es necesario aceptar. No es casual que un poema se titule Amor fati. Pero la opresión, el malestar, la tristeza, la soledad, no menoscaban ni su identidad ni su dignidad, al contrario, hay aquí una fuerza que sin desafiar, afirma. Pienso en una forma de resistencia (en la persistencia en el lenguaje) ante el horror.

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En su última Navidad, en 1944, a pesar de sentirse oprimida, la Navidad se convierte en fiesta. Leo: Y aunque las lágrimas fluyan disfrutemos de esta hora.

Gertrude murió de tuberculosis, en abril de 1945, pocas semanas antes de que el campo-ghetto de Theresienstadt fuese finalmente liberado por las tropas soviéticas, el 9 de mayo.

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