El señor de la foto reside en Logroño, y como no tiene papeles, ni trabajo, para llamar la atención de los viandantes ni corto ni perezoso cogió un cartón y escribió sus reivindiaciones. Hartos de oir hablar de las huelgas de hambre, este hombre ha creado la «huelga de sexo«. Esto es, no mantener relaciones sexuales hasta que obtenga los papeles. «Hacer sexo es derecho humano; yo no lo haré hasta que no se me trate como humano», dice el hombre.
No siendo el «derecho al sexo» uno de los derechos fundamentales que contempla la Constitución, el hombre no va a poder pedir amparo ante los Tribunales Ordinarios ni irle con la cantinela al Defensor del Pueblo. Ójala lo consiga, le den un trabajo, obtenga papeles, y pueda ejercer su derecho al sexo. Dentro de lo malo, la falta de sexo no es tan rigurosa como la falta de alimento, si bien habrá quien diga que sin sexo no puede vivir.
Rusia, asesinatos en el «Lejano Este»
Es sangrante la noticia del asesinato de la periodista Anna Politkovskaya. Hay todavía muchos lugares en donde la libertad de expresión está limitada, o delimitada por cuatro impactos de bala, como los recibidos por la periodista, que con sus escritos criticaba al Kremlin, y los abusos de los militares rusos en Chechenia.
Desde 1999 estaba amenazada de muerte. Tras conocerse la noticia del asesinato, el mundo entero lo ha condenado, salvo quien más razones debería tener para condenar un hecho que vulnera las libertades fundamentales y vulnera la libertad de expresión, Rusia, en donde Putin que no ha hecho declaraciones, ha ordenado al Fiscal General que investigue al caso. Poco sabremos del asunto de aquí en adelante, estoy convencido, pues no es el primer periodista que muere asesinado. Desde el 2000, año en que Putin llegó al poder, 12 periodistas han sido asesinados. Los 12 casos de asesinato están aún por resolver. La muerte de Politkovskaya es la tercera de un periodista este año.
Si Putin entre los objetivos de su programa electoral incluía borrar la oposición y aniquilar cualquier forma de libertad de expresión, ha cumplido al pie de la letra. Rusia se ha convertido así en el “lejano este” un territorio donde quien habla más de la cuenta o crítica al régimen, escribe al mismo tiempo su acta de defunción, donde el estado en lugar de servir y proteger al ciudadano, lo quita del medio cuando incomoda, bajo el lema de “o estas conmigo o crías malvas”. Ojalá algún día veamos a Putin en el mismo banquillo que a Sadam Hussein respondiendo de sus actos criminales ante el Tribunal Penal Internacional.
La autocensura ante la ira islámica
Hace unos meses cuando en un periódico Danés aparecieron unas viñetas en las que se mofaban del profeta Mahoma con unas caricaturas, el mundo Islámico se sacudió, o lo que es lo mismo, no es que se pusieran a gritar como locos o a pegarse cabezos, no, quemaron consulados europeos, iglesias y armaron la de Dios (el mío) es Cristo, porque tenían sed de venganza, ante las injurias proferidas.
Más tarde El Papa, dijo unas palabras sobre el islam y la yihad (estas fueron: «La ‘yijad’ -guerra santa- del Islam está contra Dios (…), defender la fe con la violencia es una cosa irracional» que indignaron al mundo musulmán así que tuvo que rectificar el día despúes pidiendo perdón cada dos por tres, para acallar las voces islamistas que pedían justicia, venganza….
Poco después vino la autocensura esto es: antes de hacer nada pensemos si lo que vamos a hacer puede molestar, ofender o sentar mal a losislamistas, de ser así, no hacemos lo que teníamos previsto. Así las cosas, La Deutsche Oper de Berlín decidió suspender la representación de la ópera de Mozart `Idomeneo’ por recomendación de la Oficina Federal de Investigación Criminal, quien vio un peligro de despertar resquemores en el mundo islámico por el contenido de la obra.
Y ya la última de momento, también de autocensura pero desde el otro bando, porque seguro que esto no ha hecho más que comenzar. Este fin de semana las fiestas de Moros y Cristianos de Alcoi van a desfilar por las calles de Nueva York y las autoridades estadounidenses han pedido que sólo vayan los cristianos, al entender que un desfile de moros podría ofender y herir a las víctimas del terrorismo internacional.
Si bien la autocensura, la del miedo a la ira islámica, ha llegado también a las fiestas de Moros y Cristianos. que se celebran en Alcoi, Alicante, España. En esstos desfiles tradicionales, que se celebran en casi 400 localidades españolas y evocan la reconquista cristiana, han decidido prescindir de aquellos actos o gestos que pudieran considerarse ofensivos para los creyentes de otra confesión que no sea la cristiana.
Ya puestos comentar que en mi pueblo, en la Calle Laurel en un bar ponen unos «pinchos Morunos«. ·Es de esperar que el día que algún islamista se queje en el periódico local, o diga estar indignado, (yo también estoy indignado por el precio de la vivienda, y los precios siguen subiendo) los susodichos pinchos pasarán a denominarse «pinchos de carne a la brasa y en brocheta….» o vaya usted a saber. Lo fundamental en todo caso es no ofender.
Y como despedida, no sé a que está esperando Benedicto XVI para quitarle al santo, Santiago alias Matamoros, tal denominación. Estamos jugando con fuego y nos vamos a quemar a lo bonzo.
Hoyos de Iregua duodécima marcha relato de la marcha
Aún con las piernas como dos bloques de cemento me dispongo a escribir algo acerca de la marcha de Hoyos de Iregua de esta edición. En contraste, positivo, con relación a la anterior, es que este año brilló el sol desde primera hora de la mañana, lo cual ha influido positivamente en el transcurso de la misma. Este año la marcha eran 30 km. Se partía y se llegaba al mismo sitio, Villoslada de Cameros.

La hora de salida era a las 8. En los primeros metros de caminata por la trocha nos hemos agolpado todos y esto ha hecho que varias veces nos hayamos visto obligados a pararnos. A ello ha influido que ante algún charco con barro, la exquisita delicadeza de los senderistas hacía que el paso por ella, se hiciera «a paso de cabra», con sumo cuidado de no mancharse ni las botas ni los pantalones. Ha sido un escollo que en breve se ha solucionado. De Villoslada se parte a 1.079 metros de altitud. A los ocho kilómetros de la salida estaba el avituallamiento, donde complacer al estómago con un buen vaso de leche caliente Pascual acompañado por café de Greiba.
La foto es la de la ermita de Peñaloscintos. Los siguientes kilómetros no se hacen duros pues apenas se sube unos cien metros. A eso de las 10, merced a los móviles supimos que Alonso había ganado la carrera y que el Alemán se había retirado de la carrera, así que todos contentos.
En el kilómetro 11 se llega a Ortigosa de Cameros

Tras cruzar el puente, donde disfrutar de una estupenda vista. Allí había control de paso, donde te ticaban la cartulina. A partir de Ortigosa la cosa se pone golosona, pues ya es subir y subir, las piernas empiezan a notar el cansancio y los kilómetros empiezan a pesar.
En el kilómetro 17 se corona el Collado Gramedo, el cual tiene miga, con unas pendientes que en rampa que te hacen andar inclinado, cargando más en una pierna que en la otra. Luego se baja un poco hasta El puerto de la Hincada. Allá nos dan de comer. En la foto se ve todos los víveres suministrados, a los que habría que sumar las latas de cocacola.

Tras ese almuerzo cuantioso y reponedor, toca afrontar seis kilómetros de subida que sin ser especialmente dura en su primer tramo acaba siendo infernal en el tramo final al Mojón Alto., de 1.766 m de altitud. Desde mucho más atrás ves una caseta, que parece que a medida que vas andando se va alejando. La pendiente es considerable y el corazón se encabrita, revolucionándose. Pero bueno todo es cuestión de dosificar, de retener y fluir, que decía El Gran Choche, que esta vez no nos acompañó en esta experiencia mística.

En la foto se va la caseta, delante de la cual te sellan la cartulina, para entonces hacer los últimos seis kilómetros los cuales son de bajada. Un vallado separa la ladera de subida de la de bajada.
Al comprobar la imposibilidad manifiesta de hacerlos rodando, y habiendo dejado el patinete en casa, tocaba cuadrar músculos, echar manos de las últimas fuerzas y dejarse ir, andando o trotando, con cuidado de evitar algún traspiés que a esas alturas puede ser fatal, al estar las fuerzas tan justas y el terreno accidentado. En la foto que tomé se ve Villoslada al fondo, cuando ya quedan unos cinco kilómetros para llegar al destino y el ánimo crece en tu interior cuando ves que ya lo tienes chupado.

Una vez en Villoslada, pueblo precioso, con un puente de piedra que quita el sentío y unas edificaciones de quitarse la boina, como se ve en la foto que tomé desde el puente, en el frontón te dan un diploma en donde pegan la cartulina que recoge tus datos y en donde te ponen la hora de llegada: 15:25. También te dan un camiseta de la Fundación Cajarioja blanca, tamaño estandar XL, y así concluye el evento.

Lo bueno de esta marcha, es que suele variar, tanto el recorrido como los kilómetros a hacer.
Si uno tiene la suerte de que brille el sol, la experiencia es maravillosa. A alguno no le parecerá tanto, si se le han subido las bolas, le han salido ampolllas o ha sido atacado por las avispas (más de uno se topó con un avispero), pero es muy recomendable. El paisaje es espectacular y la Organización funciona brillantemente, así que si el año que viene no tiene ningún plan y quiere medirse a sí mismo con la naturaleza, en un entorno privilegiado, compartir unos buenos ratos con familiares y amigos, échense al monte, cojan los palos, abróchense los cordones y disfruten, que vale la pena.
