El poeta, narrador, traductor y crítico literario José Ángel Cilleruelo reseña Últimas noticias de la humanidad en el blog El visir de Abisinia.

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JAC
Querido Alberto:
Lo que te ocurre con los libros ya no le pasa a nadie. Mera artesanía, tecleo a peso, ¿qué efectos puede tener en uno algo así? Tus libros son antiguos. Cuando no se soñaban ante una pantalla, sino con tinta, émula siempre de la sangre. Hoy no se escriben libros con la vida, sólo con la literatura. Por eso no dejan secuelas en nadie, salvo en ti. Que no los escribes, los encarnas. Así eran los escritores entonces. Tenían biografía. Hoy tienen currículos. Por eso los libros cada vez se parecen más a los periódicos y menos a los libros.
Cielo y sombras (José Ángel Cilleruelo)
En el año 2000, vio la luz el libro de relatos de José Ángel Cilleruelo (autor, entre otras muchas obras, de Diarios, “Dedos de leñador”, novelas, “El visir de Abisinia”; prosas breves “El ausente. Cien autorretratos”), en la editorial (hoy extinta) DVD Ediciones, de título muy evocador: Cielo y sombras.
Los trece variopintos relatos (Siete elegías, Cinco epigramas y una égloga) se cierran o abren como un cielo nublado o raso. Se tornan oscuros, en “Un paciente” cuando un hombre está obsesionado con la limpieza de sus manos, manos homicidas, para las que no hay producto de limpieza capaz de quitar el rastro; pensamiento recurrente y obsesivo instilado en su cerebro como una piedra.
El púgil venido a menos, en “Osito grande”, dispuesto a recibir una somanta de palos en un villorrio a cambio de un emolumento incapaz de retribuir la pérdida de su gloria pasada, con evocaciones de sus andanzas en Nueva York, en los tiempos de Cassius Clay.
Amores imposibles en “Sombras”, en un relato teatralizado clausurado en un diario.
El pasado regresando en aluvión en “Café molido”, texto seminal.
“El zumbido” abunda en el misterio y la locura, un paso más en el camino iniciado en “Un paciente”.
“El cielo de Manchester”, maridaje de cante, belleza maculada y pureza en entredicho.
En “No he visto mi sombra”, un taxi y un viajero van en busca de las ruinas del pasado, un espejismo, para asumir la ficción de la vida presente.
“El cielo de Nino Mallorca”, homenajea a un personaje de Barcelona, Nino mallorca: la voz continua.
“Venid a cenar el sábado” relato coral, conversaciones intrascendentes, tono humorístico. Gestar el tópico.
“Algunos días” o la necesidad de palabras de una prostituta, coleccionadas de sus clientes; palabras orales y escritas, tergiversadas a veces, pero palabras con(s)tantes y sonantes. ¿Qué hacen los espejos cuando nadie los mira?, uno de los más bellos relatos, a mi parecer, que da pie para una redacción escolar, forzar la imaginación, la cristalización del pensamiento en un aula. “(SIC)” se manifiesta en un tono obsesivo, machacón, bernhardiano, para sacar los colores, sin éxito, al ego del nuevo Presidente de Todas las Academias Habidas y por Haber. “Una luz cruza una una autovía” es la empatía que surge inopinadamente entre un conductor y escritor en ciernes y una intrépida prostituta, buscando otros puntos de vista, lo mismo que el escritor hace en sus escritos, buscando a su vez el lector identificarse en la intimidad del escritor, quien deja de explicarse las cosas para pasar a explicarlas, en el contubernio con su público.
Reseña de Muerto de risa por José Ángel Cilleruelo
El autor de novelas, aforismos, diarios, poemarios, estudios, antologías, traducciones, crítico literario y exdocente, José Ángel Cilleruelo, en su indispensable Bloc de notas misceláneas, El Visir de Abisinia, escribe sobre Muerto de risa.
Gracias.

