Ha muerto Franceso Guccini. Desgraciadamente, no es un cantante conocido en España. De hecho, a su muerte, en El País, la onomástica la han cogido de la agencia EFE. Pensé que José María Micó, que ha traducido al castellano algunas canciones suyas, hubiera escrito unas bellas palabras sobre el cantautor italiano. Ya he hablado de Francesco Guccini más de una vez en esta web. De hecho si hoy soy padre, en buena medida creo que se lo debo a él.
Hoy, caminando por Foncebadón, en el Camino de Santiago, pasamos por delante de una pizzeria donde sonaba L’avvelenata.
Me recorrió el cuerpo un escalofrío y miré el cielo. Una joven se balanceada en un columpio mientras las voces se solapaban con la de Guccini. Seguimos camino del albergue mientras cantaba el maestro.
Io tutto, io niente, io stronzo, io ubriacone, io poeta, io buffone, io anarchico, io fascista
Io ricco, io senza soldi, io radicale, io diverso ed io uguale, negro, ebreo, comunista
Io frocio, io perché canto so imbarcare, io falso, io vero, io genio, io cretino
Io solo qui alle quattro del mattino, l’angoscia e un po’ di vino, voglia di bestemmiare



como Rossi, Guccini, Paolo Conte nada se sabe. Francesco Guccini (el de la foto) en concreto, nacido en Modena hace 65 años, es un artista consagrado con 19 discos a sus espaldas. Profesor de la lengua italiana y cronista de la Gazzeta de Modena. Hoy en día es un señor respetado que llena los estadios o locales en los que actúa, con canciones que son himnos (como aquí las de Sabina o Serrat) como,