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Maria_Zambrano

Poesía (María Zambrano)

La poesía es huida y busca, requerimiento y espanto; un ir y volver, un llamar para rehuir; una angustia sin límites y un amor extendido. Ni concentrarse puede en los orígenes, porque ya ama el mundo y sus criaturas y no descansará hasta que todo con él se haya reintegrado a los orígenes […] La poesía es un abrirse del ser hacia dentro y hacia afuera al mismo tiempo. Es un oír en el silencio y un ver en la obscuridad. “La música callada, la soledad sonora“. Es la salida de sí, un poseerse por haberse olvidado, un olvido por haber ganado la renuncia total. Un poseerse por no tener ya nada que dar; un salir de sí enamorado; una entrega a lo que no se sabe aún, ni se ve. Un encontrarse entero por haberse enteramente dado […] No hay amor sin referencia a un objeto. Todo vivir enamorado lo tiene, y el poeta vive enamorado del mundo, y su apegamiento a cada cosa y al instante fugitivo de ella, a sus múltiples sombras, no significa sino la plenitud de su amor a la integridad. El poeta no puede renunciar a nada porque el verdadero objeto de su amor es el mundo: el sueño y su raíz, y los compañeros en la marcha del tiempo.

Filosofía y Poesía (María Zambrano). Fondo de Cultura Económica. 1996

Monique Lange

No te envanezcas del éxito circunstancial de tus libros ni de los elogios desmesurados que reciban. Todas las modas pasan. Lo peor que le puede ocurrir al escritor es caer en la trampa del compadraje y halago. Avanzar sus peones de ajedrecista, calcular la rentabilidad de sus pasos, entrar en el juego de la tribu o fratría, someterse a las reglas de lo establecido y asumir su fecunda normalidad.

Ella, Elle, Heyya (Juan Goytisolo)

SZ_estudiante

Stefan Zweig

En ningún momento me sentí próximo a nadie. Por supuesto, a algunos podría haberlos conocido mejor, pero mi timidez me impedía importunarlos, una timidez que más tarde reconocería como la secreta y feliz norma de mi existencia: que yo no debía ir en busca de nada y que todo se me daría en el momento oportuno. Lo que a mí me moldeó nunca partió de mi deseo, de mi laboriosa voluntad, sino siempre de la gracia y el destino: y así también esta maravillosa persona, que de pronto entró en mi vida en el momento oportuno y que entonces se convirtió en la constelación espiritual de mi juventud.

Las tres vidas de Stefan Zweig. Oliver Matuschek. papel de liar. 2009. Traducción de Christina Sánchez

Sobre la crítica literaria

Sigo con la lectura de Fantasmas del escritor, que reúne las opiniones contundentes de Adolfo García Ortega. Traigo aquí uno de sus textos más interesantes titulado Sobre la crítica literaria, en el que Adolfo recoge las palabras de Diderot: El papel de un autor es un papel bastante vano; es el de un hombre que se cree capaz de dar lecciones al público. ¿Y el papel del crítico? El del crítico es mucho más vano aún; es el de un hombre que se que se cree capaz de dar lecciones al que se cree capaz de dárselas al público. También dice Diderot, quizá lo primero que ha de ser un crítico es buena persona, “hombre de bien”. Luego Adolfo añade, “La crítica, los críticos, se creen en la potestad sacerdotal de consagrar una obra literaria, de hacer que exista y se haga visible, mediante la valoración y el juicio. Su función, sin embargo, no es requerida por nadie, dan una opinión sin que se les haya pedido y juzgan sin que haya necesidad de ello (sin que medie delito, en cierto modo). Solo los necios valoran su influencia“.