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Cada siete olas (Daniel Glattauer 2010)

Cada siete olasCada siete olas es la continuación de «Contra el viento del norte«. Los personajes, huelga decir, son los mismos, Emmi y Leo. Él vuelve de Boston y de nuevo retoman su contacto virtual. Pero a fin de que la cosa no caiga en el vacío, deciden finalmente verse lo cual supone una novedad.

Estos encuentros son la clave que determinará su próxima relación. Una vez que Leo y Emmi tomen forma corpórea, ya no serán solo las palabras su alimento, sino también las sensaciones experimentandas, esos roces sobre la piel que dejan una huella indeleble, un rostro que no se olvida. Para poner algo de picante en la salsa, aparecerá en escena Pam, una novia de Leo con la que está dispuesto incluso a casarse o a irse con ella a los Estados Unidos, lo cual claro está supondrá un mazazo para Emmi, al tiempo que obligará a Leo a deshojar la margarita y definir claramente qué es lo que quiere, cuales son sus deseos y objetivos, para luego obrar y actuar hacia eso dirección. «Si quieres algo, cógelo», «Si algo te gusta, lucha por ello».

Me ha resultado menos emocionante y vibrante que el anterior libro de Glattauer. Menos contundente y sorprendente. La historia es una continuación del primer libro, el cual sí me supuso una sorpresa, habida cuenta de cómo está pergeñado, a través de esa relación epistolar virtual que deviene en una obsesión para ambos, cuya lectura se devora. Este también lo he leído del tirón, no hay otra manera de hacerlo, si se quiere disfrutar en su plenitud, aunque le den a uno las tantas de la madrugada.
Me alegro por su final, y les deseo a ambos mucha suerte.

El fin de una época (Iñaki Gabilondo 2011)

El final de una epoca Gabilondo Iñaki Gabilondo es ya una marca dentro del periodismo. Como él mismo afirma a lo que un periodista puede aspirar es a que se reconozca su integridad, que sea poseedor de unos valores, que los lectores reconozcan en él a alguien de confianza. Gabilondo, quien conoce bien el medio radiofónico y el televisivo, ha publicado a comienzos de 2011, El fin de una época, un libro de reducido formato, poco más de 150 páginas, donde hace unas interesantes reflexiones sobre cúal es la función del periodismo y la misión del periodista, sobre qué porvenir le augura a su profesión, criticando hechos que a todos resultan evidentes, como la obsesión por los índices de audiencia, donde cada punto del share, apareja unos beneficios, de ahí que sin importar la calidad del producto, lo fundamental es si el programa vende o no, esto es, si hay una audiencia detrás o no.
Comenta como de los millones de cosas que pasan en el mundo, solo se tienen en cuenta unas cuentas y como los medios siempre manejan la misma información, suministrada por unas cuantas agencias a nivel miundial, como los gabinetes de prensa proporcionan las noticias ya elaboradas a los medios, que lo más que hacen es difundirlas. Como todo está marcado por el espectáculo, como los telediarios abundan en lo catastrófico y en lo anecdótico, buscando lo espectacular, el morbo. El principal problema es el tiempo. Todo se digiere y vomita igual de rápido. No hay tiempo (ni ganas apunto yo) para la reflexión. El periodismo se ha contagiado de la publicidad y ofrece titulares a bombo y platillo, el cuerpo de la noticia pasa a un segudo plano.
Muchas más cosas comenta Gabilondo en este libro, que merece la pena ser leído. Gabilondo es una institución en el mundo del periodismo, un clásico. Sabe perfectamente que las cosas están cambiando, que todo va muy rápido, que internet traerá cambios a la profesión periodística. Todo es complejo. Gabilondo tiene su espacio en internet donde podemos ver sus videoblog. Cuando habla de los Bárbaros, supongo que se refiere a los que comenta Baricco en el ensayo de ese mismo título.

El amor molesto (Elena Ferrante 1996)

Este fue el primer libro publicado de Elena Ferrante. Luego vendrían dos más; Los días del abandono y La hija oscura. Los tres han sido reunidos en un solo titulado Crónicas del desamor publicado por la Editorial Lumen. Ferrante como otros autores invisibles no quieren que nadie sepa nada más de ellos, que lo que escriben, de ahí que en el libro no venga foto alguna de la autora, ni ningún dato biográfico. Eso nada aporta al fin y a la postre al resultado del libro.

El amor molesto plasma la dificil relación entre Amalia y su hija Delia. La primera aparece muerta mientras nada en el mar. Su hija tras la noticia de la muerte, hace un recorrido físico y mental para tratar de establecer las circunstancias que rodean dicho falllecimiento. Así el lector sabrá que ya desde la más tierna infancia la relación madre e hija tuvo más de odio que de amor. Una mentira a destiempo marcará la existencia de ambas. En medio de ambas, la figura paterna, ese padre celoso hasta el tuétano, maltratador, que golpea a su mujer a la primera de cambio, cada vez, que ella sale de su rol de mujer sumisa y devota, para aceptar entonces regalos ajenos. Los celos se ven alimentados por la figura de Caserta, conocido del marido, que vende los cuadros que este pinta, cuadros de gitanas en posturas procaces que vende con facilidad.

Elena, busca el hiperrealismo, y a la hora de acercarnos a su personaje, hemos de conocer que tiene la menstruación, que le moja las bragas, que una masturbación a un amigo de la infancia le dejará un roncho de algo blanco y pegajoso en el vestido, y mentar sus tampones sanguinos, etc.

El personaje de Elena, la tal Delia, marcada desde que era niña, tiene una difícil relación con su madre y con su padre, al que aborrece por pegar a su madre. El sexo está muy presente en toda la obra. Ya desde niña los ancianos dicen obscenidades a las niñas, mientras que los niños se llevan la mano de las féminas al sexo para mostrarles su pulsión viril y vital.

Me esperaba sinceramente otra cosa. Al final los devaneos mentales de Delia, sus traumas infantiles, me acaban importando un bledo, casi tanto como saber si su madre, se ahogó o se suicidó, entre otras cosas porque el personaje de Delia tal como se presenta al menos a mí me resulta cualquier cosa menos atractivo.

Elogio de la lentitud (Carl Honoré 2004)

De este libro se hablan maravillas. Booklist comenta que es un magnífico trabajo. No comparto yo esta loa en absoluto. El autor, Carl Honoré, es periodista, no sé si bueno o malo, pero que como escritor deja mucho que desear. La esencia de este libro daría como mucho para un artículo en cualquier suplemento dominical. El caso es que Honoré, como Pablo cuando iba sobre su caballo, un buen día vio la luz mientras le leía un cuento a su hijo. Descubrió que su vida iba muy rápido, que esto le impedía dedicar el tiempo que su familia le requería y decidió ralentizar su existencia, desacelerar, y volcó sus pensamientos en este libro. Sus ideas al respecto se reducen a media docena de sentencias. El resto son anécdotas, comentarios que le han hecho otras personas que también han decidido desacelerar. El libro Tiene 10 capítulos y una conclusión. La esencia es lo que se conoce como el «hacerlo todo más lento». Lo cual es aplicable a la comida, las ciudades, el ejercicio, el sexo, el trabajo, el ocio y el trabajo. De esta manera la palabra lento y lentitud aparecen hasta en la sopa. Recuerda a esas canciones pegadizas que repiten el estribillo hasta la saciedad y que una vez memorizadas, las olvidas para no reparar en ellas nunca más.

Honoré nos brinda frases en su libro como estas:

«Incluso ese pasatiempo predilecto de los franceses, el adulterio, ha salido beneficiado» (página 163)
«Puesto que la mayoría de los españoles ya no tiene tiempo para volver a casa y dormir la siesta …(página 177)
«Con tanto amor y tan buenos orgasmos como le esperan en casa, no es sorprendente que se sienta inclinado a pasar menos horas encadenado a su mesa (página 154)
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