Cada vez hablamos peor

En El País de hoy domingo viene un artículo muy recomendable. En él se afirma que los jóvenes cada día escribimos y hablamos peor. El lenguaje vale menos que nada, y a menudo se ve como gente medio analfabeta gana grandes fortunas hablando o expresándose de pena. A la hora de escribir la gente tiene serios problemas para transmitir una idea. Lo dicen los docentes, los cuales muchos de ellos, tienen los mismos problemas que sus alumnos, pues son gente con títulos académicos pero muy poco leídos, más allá de los tochos que tienen que empollarse para pasar las asignaturas de su carrera.

Es verdad, conozco a muchos universitarios diplomados y licenciados que ni han leído ni tienen intención de leer un libro, así que a la hora de expresarse emplean siempre los mismos términos, las mismos giros y todo se vuelve en exceso previsible. Un vocabulario rico y un conocimiento de la lengua profundo nos permite ordenar nuestras ideas, transmitir nuestros pensamientos y ser capaz de expresarnos con corrección. Si siguen así las cosas, expresarse adecuadamente será tan importante como hablar una lengua extranjera. El fenómeno de internet en nada ayuda al fortalecimiento y mejora en la expresión. Igual sucede con los correctores de texto. Ya no hace falta en molestarse en escribir bien, porque automáticamente se corrigen todos los fallos. Los adolescentes expertos en el uso del ctrl+c ctrl+v cortan y pegan del Encarta sin saber ni de qué van los trabajos que les mandan hacer. De nada sirve fomentar la memoria si todo está en la red, a golpe de ratón.

Feria del Libro antiguo en Logroño

En la plaza del Espolón de Logroño se celebra hasta el 26 de octubre la 28 Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. Son 17 casetas en El Espolón procedentes de las comunidades autónomas de La Rioja, Cataluña, Madrid, Murcia y Castilla y León. Esta mañana estuve mirando los libros y no encontré apenas nada interesante. Adquirí por 5 euros, el libro Los Príncipes valientes de Javier Pérez Andujar, de la edición de Círculo de Lectores, en la que leo que no se puede vender a nadie que no sea socio del Círculo y estuve a un tris de comprar Campo de amapolas blancas, de Gonzalo Hidalgo Bayal. La mayoría eran cuentos infantiles y libros más viejos que la orilla del Ebro. Estando como están las librerías atestadas de novedades en edición de bolsillo, por precios que rondan los 5-10 euros, me parece a mí que estas Ferias no darán mucho beneficio, pero a saber.

Parques infantiles

Ahora en Logroño se ha creado la figura del Controlador de parque, así como la de los Educadores mediambientales, supongo que por la preocupación de nuestros políticos por «el medio ambiente«. Particularmente no he notado ninguna mejora. Sigue habiendo las mismas cagadas de perro. Los niños se agarran a los árboles tan alegremente como antes. Las madres que columpian a sus hijos, lo hacen con una mano en el columpio y con otra en el cigarro, cuya colilla tirarán luego en el suelo, donde juegan los niños que luego se las llevaran a la boca, con total impunidad.

Sigue habiendo desperfectos, columpios rotos, pintadas, suciedad, etc. Seguro que las dos figuras públicas antes citadas, personas pagadas con nuestros impuestos, hacen lo que pueden y es que al fin y a la postre contra el incivismo hay poco que hacer, más allá de imponer multas y sanciones.

Consejeros ejecutivos

El mundo al revés. Se supone que cuando alguien la caga, debe pagar por ello. Así uno sabrá lo que está mal o bien hecho. En el mundo de las altas finanzas, parece que el orden se pervierte, así que esos ejecutivos que viven al margen de la ley, sin rendir cuentas a nadie, en situaciones de crisis como esta, en la que hay que hacer recortes de plantilla y las pérdidas se cuentan por miles de millones de euros o dólares, en esa situación, ellos, los Consejeros ejecutivos se van por la puerta grande. Como han suscrito claúsulas exclusivas, ahora que se les debería caer la cara de vergüenza por su nefasta gestión, su «mea culpa» particular consiste, en echarse al bolsillo unos cuantos millones de euros, en concepto de indemnización. Noticias recientes tenemos de otros ejecutivos que para celebrar que el gobierno americano les salva de la quema, se van a celebrarlo gastándose cientos de millones en una noche. Ante situaciones como estas, que no tienen mucha publicidad, no es de extrañar que a alguien se le cruce el cable. Mientras el currela de turno es el primero que se va a la puta calle, cobrando una indemnización irrisoria, de un puñado de días por año trabajado, estos ejecutivos se llevan millones, en concepto de indemnización, como gratificación por haber hundido una empresa. Lo mejor del caso, es que como sucede con los futbolistas, no quiere decir nada el hecho de que en un equipo les vaya mal, porque seguro que hay que equipos dispuestos a pagar fortunas por tener sus servicios. Con estos pájaros de guante blanco, sucede lo mismo.

¿Quién dijo que los hijos tenían que ser futbolistas?. De eso nada, yo quiero que sean Consejeros ejecutivos, de una gran multinacional, para que hablen de cara a cara, con Dios, a bordo de sus jet privados.