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Panasonic y su pésimo servicio post-venta

A veces uno como consumidor se siente impotente y frustrado al comprobar cómo actúan determinadas empresas. En mi caso, quiero hablar de Panasonic y de una televisor de 32″ LED que compré a comienzos de año. Apenas 6 meses después de haberla comprado en una tienda de electrodomésticos de Logroño, la tele comenzó a fallar. Arrancaba e instantes después se desconectaba, sin poder ver nada. Finalmente fui a la tienda donde la compré y me dieron el teléfono de Panasonic. Después de media hora al teléfono para hacerme entender, no porque el caso fuera nada extraño, sino porque la persona que me atendía no era española y a duras penas entendía bien los datos que le tenía que dar; apellidos, dirección, etcétera (cómo para saber quién es Pérez Galdós), finalmente logró un número de incidencia. Al día siguiente el servicio técnico se puso en contacto conmigo para venir a ver mi televisión. Vinieron a mi domicilio y ese día la televisión arrancó. Quedé con el técnico en llevarse la tele a su oficina y analizarla en detalle. Quedaron en decirme algo. Fui yo, claro está, el que tres días después tuve que llamarles. Sí, la tele fallaba me dijeron, y habían tenido que pedir ciertas piezas al almacén de Holanda, pero es agosto y ya se sabe, es mal mes, blablablá…..
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¿Vivir es consumir?

Desconocía la existencia del Día Mundial del Consumidor. Miguel García, de la Asociación de Consumidores Informacu Rioja-FUCI, escribe hoy un artículo de opinión en La Rioja y habla de ese día mundial del consumidor. Habla del lema «Vivir es consumir, consumamos para vivir», para luego comentar que el consumo genera puestos de trabajo lo que permite que muchas familias vivan con dignidad. Finalmente insta a quien pueda a que gaste, más o menos en función de sus posibilidades.
Yo creía que una asociación de estas características se preocupaba por defender los derechos de los consumidores, que somos todos, proporcionando herramientas para poder denunciar los abusos, que son muchos en una economía de mercado, donde muchas empresas y profesionales no hacen las cosas con la profesionalidad que debieran, pero de ahí a hacer una apología del consumo, y llegar a defender que «vivir es consumir, consumamos para vivir» hay un buen trecho.

Creo que debería apostarse por consumir de manera responsable, no a cualquier precio. Los recursos son limitados, el despilfarro manifiesto de décadas pasadas nos está pasando factura y precisamente lo que la sostenibilidad anhela es que nuestra sociedad pueda seguir subsistiendo unos cuantos siglos más, si bien hablar de desarrollo sostenible ya de por sí es un pleonasmo. El consumo a cualquier precio, sin miramientos, conlleva el esquilmamiento de los medios naturales y a menudo el deterioro de los medios humanos, supone arrasar con el medio ambiente; las consecuencias de la burbuja inmobiliaria, otra forma de consumo a lo bestia, están ahí para quien quiera hacerse unas cuantas preguntas, sobre si el crecimiento basado en el consumo es directamente proporcional a la felicidad de los ciudadanos.
Bauman, el sociólogo, ha escrito mucho al respecto, tiene varios libros que versan sobre el consumo, e invito a leerlos porque hay unas cuantas ideas muy interesantes sobre el tema. Equiparar a los humanos a homo consumens, inculcar a los recien nacidos la necesidad de comprar, de consumir, además de empobrecer el espíritu humano, sería un error de consecuencias irreparables. La sociedad debe esta integrada por ciudadanos no por clientes

El PIB como indicador de la riqueza de una país está cada vez más en entredicho. Ya en su día J.F Kennedy dijo que casi todas las cosas que nos hacen felices, no forman parte del PIB, no cuestan dinero. Cierto. Limítemos nuestras necesidades, disfrutemos de las pequeñas cosas. No todo es gasto y consumo. De ahí que surjan iniciativas como los Bancos de Tiempo.