Es muy posible que volvamos de los Estados Unidos con una estatuilla bajo el sobaco, sino más, gracias a Volver. El Oscar a la mejor película de habla no inglesa es muy probable que se lo den y se barajan también otros: Mejor director para Almodóvar y mejor actriz para Penélope Cruz. La campaña publicitaria iniciada en los Estados Unidos está siendo generosa tanto en esfuerzos personales como económicos y ya se sabe que en el cine vale tanto la promoción como la calidad intrínseca del producto que se quiere vender.
En cuanto a la película que nos ocupa, Volver, Almodóvar transita caminos ya recorridos anteriormente en su filmografía. Ahora bien, la escena en la que vemos a Raimunda viviendo junto a su marido y a su hija, presume un cambio en la trayectoria de Almodóvar. Por fin tenemos la posibilidad de ver una familia estructurada y convencional, de las de toda la vida, formada por una padre, una madre y una hija. Es un mero espejismo, pues como no podía ser de otro modo, el padrastro pretende abusar de su hijastra, y de esta guisa el único hombre que aparece en la película es asesinado por su hija en la cocina. Raimunda «cum laude » en abusos sexuales generacionales», con rauda resolución toma las riendas de la situación y ubica a su difunto marido en un arcón congelador de un restaurante próximo del que Raimuinda tiene las llaves. ¿Rocambolesco, verdad?. Sigue leyendo
