Archivo de la categoría: Pablo Auladell

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Lubianka. La noche que no conoce el alba (Hernández Cava & Auladell)

Nos encontramos en Moscú, en 1934, en la Lubianka, en el cuartel general de la NKVD.
Bajo el mismo techo están las víctimas y sus verdugos, los torturados y sus torturadores.
En el ambiente, como una nube de aire tóxico, flotan las palabras de Félix Dzerzhinsky: Hay que inculcar en todos los ciudadanos la sensación de que pueden ser detenidos y fusilados en cualquier momento y por cualquier motivo. Y tal y como recoge en el prólogo Marta Rebón, por ejemplo, el escritor ucraniano Boris Yampolski, confiesa en su libro Confesión que siempre tuvo miedo.

Ahora, la víctima que sufre las torturas del Estado es Eugeni Petróvich Gógoliev, antaño famoso poeta, a manos de gente como Volodia, escritorzuelo que conoció a Eugeni, cuando el joven Volodia aún olía a estiércol, y del que Eugeni no hizo, en el encuentro que mantuvieron en la dacha del poeta, comentario positivo ni concreto sobre un relato que Volodia le hizo llegar.

Como apunta también Marta en el prólogo, muchos fueron los que aprovecharon la coyuntura para saldar cuentas personales. Así Volodia, además de tener a Eugeni en sus manos, pues si el reo no colabora, su mujer será también deportada, o torturada o asesinada, trata de acercarse a ella, ejercer de mediador, ofrecerle su ayuda, con la vana esperanza de que algún día ella mude su agradecimiento por amor. Mientras, la mantiene engañada, y lejos de confesarle que su marido ha sido fusilado, atado previamente en la silla, pues era ya incapaz de mantenerse erguido, le hace creer que sigue vivo, encarcelado en Kolima.

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¿Cómo se pone en imágenes algo tan terrible y atroz? Los textos de Hernández Cava van al meollo del asunto, a las palabras que manejaba el régimen comunista, a su retórica, a la construcción de la gran nación, a aquel sueño imposible convertido en pesadilla para tantos. Audell plasma en las viñetas el miedo, el terror, el horror, la asfixiante atmósfera con tonos apagados, colores sepias, grises, negros; los rostros son poco menos que manchas apenas perfiladas, como si el régimen hubiera logrado con éxito la despersonalización, la antimateria, la reducción de los enemigos del estado a poco más que pulpa. Por eso las viñetas son lacerantes y terroríficas. Sin embargo, lejos de Lubianka, en los campos por los que se pasea Stalin, a caballo, todo es colorido, amable, casi beatífico. Una ficción de postal en la que tantos creyeron y sucumbieron; muchos de ellos primero como verdugos y después como víctimas.

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Lubianka. La noche que no conoce el alba.
Felipe Hernández Cava y Pablo Auladell
Norma Editorial
2023
148 páginas

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La leyenda del Santo Bebedor (Joseph Roth)

Ante los estertores del año que concluye apuro el cáliz de la buena literatura y así me veo leyendo La leyenda del Santo Bebedor, novelita breve o relato de Joseph Roth (1939-1894), adorador báquico, bellamente editado por Libros del Zorro Rojo, con traducción de Michael Faber-Kaiser y las inconfundibles y siempre bellas ilustraciones de Pablo Auladell.

Leyendo a Roth pienso en otras obras breves e igual de fascinantes que ésta de autores contemporáneos a Roth como Zweig y Schnitzler, obras como Morir o Mendel el de los libros.
Esta lectura conviene apurarla de un trago, para sentir todo su efecto, recrearnos en su retrogusto e incluso acabar, según sensibilidades, con la mirada vidriosa.

La edición de Anagrama, que también he manejado en la lectura, cuenta con un interesantísimo prólogo de Carlos Barral que más allá de resumir el relato, habla de las bondades de ese néctar de los dioses, que los riojanos tan bien conocemos y mimamos.

Sobre las letras y el vino, este libro de Miguel Ángel Muro es indispensable:

No entraré en detalles para no destriparle a nadie el final del relato, aunque sí puedo contar que me recuerda al cuento de la lechera de Samaniego, pues uno hace muchos planes, aún más con dinero contante y sonante en el bolsillo, caído del cielo, si bien al final la realidad y el vino se doblegan a un destino irrevocable, común para todos, aunque no todos los exitus sean parejos y algunos resulten incluso balsámicos.

Joseph Roth en Devaneos

El Leviatán
El triunfo de la belleza
Abril: historia de un amor