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Op Oloop (Juan Filloy)

En 2026 he decidido ir leyendo algunos de los muchísimos libros que desde hace años pueblan mi librería. Después de haber leído y gozado con la lectura de Caterva, de Juan Filloy, estos días he estado inmerso en la lectura de otra novela suya Op Oloop. Novela que transcurre durante 24 horas a lo largo de 300 páginas. La duración me evoca el Ulises de Joyce, el lenguaje tan profuso como en Joyce es una de las características de Filloy como tuve ocasión de comprobar al leer Caterva. Aquí todo el meollo se sustancia en un encuentro de Op Oloop con sus amigos para cenar. Las viandas no son tan importantes como los pensamientos y reflexiones vertidos por todos los comensales. Filloy por boca de sus personajes aborda un sinfín de cuestiones como el belicismo o la prostitución. Al protagonista, Op Oloop, se le resiste algo tan difícil como el amor, por eso abreva en mujeres fáciles y Estadígrafo como es, la realidad ha de ser tanto arqueo como cómputo. A sus 39 años Op Oloop está a punto de computar 1000 mujeres. Franziska le tiene comido el seso como a Don Quijote Dulcinea. Y cree nuestro cándido amante que ella logrará apartarlo de la numeración y el acarreo, llevándolo a las tranquilas aguas del amor y sus beatíficas playas. En un libro donde no pasa nada, pasa de todo, pues Filloy muy dado al requiebro va encadenando continuos clímax, sacando el texto del gozne, para llevar al lector bien agarrado de las solapas de la camisa. La novela crece hacia dentro y es pura introspección. Filloy irá iluminando el interior de Op Oloop, bruñendo su espíritu para nosotros, adornando su alma con toda clase de virtudes y tormentos. Desvelar la tiniebla como misión.
La novela, publicada en 1934, es inclasificable y esa cualidad, como el lenguaje en aluvión, es otra de las plausibles virtudes de las novelas de Filloy, que no hay por dónde cogerlas. De lo inasible hace Juan un arte. Sale por aquí la palabra avilantez. Descubro que significa audacia, también insolencia. Mucho de eso hay en Filloy, que convierte la novela y su escritura en un artefacto sustancioso y proteico. También epatante.

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