El pentágono y la casa del ¿pueblo?

Escrito por Rastreador web el 27 de October de 2006 en Curiosidades, Devaneos, Viajar

Cuando ocurrió el 11-M y un avión se estrelló contra El Pentágono, vi un documental de National Geographic que contaba la historia del edificio más grande del mundo.

Se construyó en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial. Hay 28,16 km de corredores, y sólo se requieren siete minutos para caminar entre dos puntos cualesquiera del edificio, en el cual trabajan 23.000 personas. En el edificio hay 4200 relojes, 691 fuentes de agua para tomar, 284 salas de descanso, 1 restaurante con 230 empleados, 2 cafeterías, 6 snack bar. El personal del restaurante son civiles y trabajan contratados por el Pentágono. Construido en 1941 consta de 5 anillos concéntricos, cada uno formando un pentágono, con cinco niveles cada uno, conectados por 10 corredores. Cada lado exterior mide 282 m de largo por 24 m de altura
El pentágono USA
Después del Pentágono seguro que se quedan con ganas de saber cual es el 2º edifcio más grandel del mundo: La Casa del Pueblo o Palacio del Parlamento. El edificio fue construido entre 1984 y 1989. Por la superficie que ocupa, es el edificio más grande de Europa y el segundo del mundo después del Pentágono, con un total de 330.000 m2. Casi cuadrangular, con una dimensiones de 270 x 245 metros y una altura máxima de 85 m. En su construcción estuvieron empleados casi 20.000 trabajadores. En su construcción fue necesario derruir una gran cantidad de edificios e iglesias muy antiguas. Está decorado con mármol, con ornamentaciones doradas y su mobiliario está realizado en maderas nobles.

El padre de esta gigantesca obra fue Ceausescu
La inmensa construcción se eleva en una colina de la capital rumana, desde donde puede ser observada por todo el mundo. Un equipo de cerca de 700 arquitectos estuvo a cargo de la ardua tarea de planear el proyecto, para que, en 1983, los trabajos pudieran finalmente empezar.

La idea era construir algo que fuera completamente rumano: al ciento por ciento. Todo el material usado, desde los mármoles hasta los tornillos, tenía que salir de Rumania. Lo mismo pasaba con toda la fuerza de trabajo. Millares de artesanos, carpinteros y albañiles se convirtieron en una especie de esclavos modernos. Fue como revivir la epopeya de construir las pirámides de los faraones egipcios. En plena Europa.

Los números de la Casa del Pueblo son apabullantes.

Para adornar sus interiores se utilizó un millón de metros cúbicos de mármol -evidentemente rumano-, mientras que se extendieron 200 mil metros cuadrados de alfombras.

La Sala de Baile es grande como medio campo de futbol, sus techos se elevan 30 metros y hay pasillos cuya longitud supera los 150 metros.

En total, en el palacio de los comunistas rumanos hay 3.508 habitaciones, de las cuales sólo unas 30 son salas y salones. Muchos de estos últimos son temáticos, como el “Salón Alemán” construido según el estilo Jugendstil. Ése fue uno de los pocos terminados antes de 1989, año en que se desplomó el muro de Berlín, y con él, el bloque soviético.

La sala de conferencias más pequeña tiene 300 metros cuadrados, mientras que la más grande puede albergar a mil 200 personas. Aquí se desarrollaron las sesiones de las conferencias de la OSCE (la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa), hace un par de años, cuando Rumania ostentaba la presidencia anual.

Rumanía La casa del Pueblo

Los trabajos de la Casa del Pueblo se paralizaron con la Revolución de diciembre de 1989. En aquel annus horribilis, toda Europa Central y Oriental fue sacudida por diferentes sublevaciones. En diciembre de ese año, cuando ya se acercaba la Navidad, los vientos del cambio soplaron también sobre la aislada Rumania. Y lo hicieron de manera más cruenta que en otros países entonces comunistas. Tras ser desobedecido por las fuerzas armadas, a las que ordenó reprimir un levantamiento popular en Timisoara y Bucarest, el todopoderoso Ceausescu y su temida mujer, Elena, fueron sometidos a un sumario ‘juicio revolucionario’, para después ser ejecutados en la localidad de Targoviste.

Desde entonces, las cosas no han mejorado mucho en Rumania, especialmente para la gente común. Éste es uno de los países de Europa del Este donde, después de 12 años, la transición al capitalismo y la democracia, no ha acabado. Por lo contrario, el proceso va para largo.

Ocurre lo mismo con los trabajos de la Casa de Pueblo, que, pasada la tormenta que derrocó a los Ceausescu, se reanudaron en 1994. Hoy la obra está prácticamente acabada, pero sigue siendo un pozo sin fondo.

Peor suerte ha tenido la Casa de las Ciencias, el edificio que se localiza junto a la Casa del Pueblo, que alberga la mayoría de las instituciones científicas estatales rumanas. Entrando, uno se pierde en los pasillos, todos iguales. Si se busca una institución o un despacho, tiene que armarse de buena paciencia para salir de tal aventura kafkiana.

“Lo más triste”, comenta el italiano Roberto Merlo, experto en cultura rumana, “es que para realizar el proyecto (de la Casa del Pueblo), se derrumbó una tercera parte del casco antiguo de Bucarest” o el equivalente a la quinta parte de todas las construcciones de la ciudad que entre las dos guerras mundiales era conocida como “la pequeña París

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