Los casting de Operación Triunfo 2006 5ª edición
Escrito por El achicador el 11 de September de 2006 en Actualidad, Humor, TelevisiónLos casting de operación triunfo son tronchantes. Está el joven que no puede vivir sin la música, la chica que lleva cantando toda la vida, acumulando premios y va a acompañada a la prueba del brazo de su madre (¿futura manager?). Está también la que ve en la música una salida, para no tener que trabajar toda la vida como han hecho sus padres. Hay algo que les une a todos. Las lágrimas. Todos lloran. Unos porque pasan a la fase siguiente y otros porque no lo consiguen.
!Sólo quería una pegatina!, decía una chica entre sollozos. A otra parecía que le hubieran destrozado la vida. “Todos los de la fila, me decían que cantaba bien, y no he pasado. ¿Mentían?. Así de jodido es esto. Los que pasan ya se ven convertidos en un trasunto de Bustamente, vendiendo discos y amasando una fortuna. Los que no consiguen la “pegatina” abatidos y llorosos, con el corazón roto, inundado en lágrimas, ven su futuro destrozado, (una puerta que se cierra y que se les cae encima) todo porque en una prueba musical les han dado un no, cuando ellos ya se veían cantando sobre un escenario jaleados por miles de espectadores. Lo que no tienen en cuenta esta gente es cuántos de los que han pasado por Operación Triunfo en años anteriores, se han labrado una carrera musical. ¿Cuántos hoy por hoy de esos ex-triunfitos viven de la música?.
Algunos los menos, van a la prueba a descojonarse del jurado, como uno que fue a cantar una taru-bababa, ta, ta,ta, nana, taru-taru, ba, ba, ba y se quedó tan ancho. (carnaza de “zapping televisivo”)
Hay que reconocer que estas futuras estrellas de la canción, cuando menos cantan, y que dentro de la academia existe una disciplina y un trabajo que hacer.
Otra modalidad es la de aquellos que se agolpan a la entrada de una casa con el objetivo de entrar en ella, con la esperanza de que el “encierro” voluntario, automáticamente les haga famosos. No hay que demostrar nada, destacar en algo, basta con ser visto, zanganeando un par de meses en una casa, para luego una vez fuera, en loor de multitudes, obtener el status de “famosillo”, para más tarde, entrar como colaborador en un programa de sobremesa (Kiko, Salva..), dedicarse a la televisión, abrir una discoteca, hacer entrevistas en revistas dominicales o ir a las fiestas a cobrar a cambio de prestar su “imagen”. A la vista de las riadas de gente dispuestas a ser encerradas voluntariamente (gran hermano, operación triunfo, supermodelo..) a cambio de dinero estos programas tienen el éxito asegurado. Porque luego están los que están a la sombra en contra de su voluntad, como Los del Coro de la cárcel.
