Tierra de luz blanda

Tierra de luz blanda (Ezequías Blanco)

La enfermedad está tan presente en nuestro día a día como lo está en la literatura. Ezequías Blanco describe una situación personal, que le abocó a un hospital, a lo largo y ancho de 38 poemas. Vive el poeta para contarlo o para poemarlo, con poemas de títulos tan explícitos como Dolor, Gotero, Fiebre, La cama, Drenaje, Quirófano, Anestesia, que dejan poco espacio para dilatar la imaginación y donde el poema consiste en dar grosor a la palabra enunciada en el título. Lo que prima es la euforia, del que se sabe sino sano sí vivo y eso conduce la mirada a la belleza del ser y del estar, tras la convalecencia, después de haber practicado durante días la imperativa horizontal, tras verse ramificado por toda clases de tubos que salen de su cuerpo; raíces que no deben enraízar. Los sentidos adormecidos, anulados, puestos en suspenso, fiado todo al pensamiento, el constructor de mundos. El ímpetu, los bríos, la energía, todo ello drenado: un objeto que se puede ver pero no tocar. El poeta ruge y suelta entonces un endecasílabo Tu alma es un pozo oscuro entre las sombras. Pero la sombra muda en luz y el pozo no es tal, cuando lo asole la esperanza, a lomos de la belleza, aquel amante furtivo e inasible.

El poeta vuelve al camino, a la carretera, al papel, recosido, reparado, renacido; una amalgama de jirones que levantan acta de una vida mellada. Si la literatura alivia, si es un bálsamo de Fierabrás o no, lo desconozco, tanto como si este libro estará a mano de cuantos ahora se vean obligados a pisar un hospital y no tengan la mente ni el cuerpo para ladrillos bestsellericos y prefieran algo más ligero, más portátil, más sentido. Un fruto maduro de la experiencia.

Me llama la atención (aunque visto el percal que manejamos en la lectura no debiera) que el autor dedique su poemario a un doctor y a una doctora.

Los libros del Mississippi. 2020. 60 páginas

3 pensamientos en “Tierra de luz blanda (Ezequías Blanco)

  1. Ezequías Blanco

    Muchas gracias, estimado Francisco, por haberte tomado la molestia de leer mi poemario y de escribir tus impresiones sobre él.
    ¡Salud!

  2. Ezequías Blanco

    Muchas gracias, estimado Francisco, por haberte tomado la molestia de leer mi poemario y de escribir tus impresiones sobre él.
    ¡Salud!
    P. S. Les dedico el poemario a un doctor y a una doctora porque a ellos les debo el haber renacido de nuevo. Gracias a ellos los dolores rabiosos e insoportables han desaparecido.

  3. Francisco H. González

    Hola Ezequías.

    Gracias por tus palabras. Si lo habitual es dedicar libros a nuestros seres queridos, a menudo a quien nos trajo al mundo o a quien comparte nuestra vida con nosotros, no tendría tampoco nada de raro que la dedicatoria, como en este caso, fueran destinadas a quienes te han permitido renacer, seguir escribiendo y compartiendo poéticamente tu presente y porvenir.

    Un saludo

    Francisco

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