Los atentados terroristas determinan los Gobiernos
Escrito por El achicador el 9 de January de 2007 en DevaneosVisto el percal uno se plantea como hubiera sido el escenario político en España sin la lacra terrorista de estas últimas décadas. Las víctimas del terrorismo son manipuladas por unos y por otros, que tratan de ganarse su apoyo y por su “extrapolación afectiva” el del resto de la ciudadanía, con la vista puesta en las urnas.
Cuando el PSOE ganó las últimas elecciones, contra todo pronóstico, se debió a las mentiras vertidas por el PP, partido entonces en el poder, sobre el atentado de Madrid del 11-M con 200 víctimas mortales. Una y otra vez el PP culpabilizó a ETA cuando todo hacía indicar, a la vista de los datos e información disponible entonces, de que no eran ellos, sino que se trataba de cédula terrorista Islamista. Incluso después de la aparición de Otegui a las pocas horas diciendo que ellos no tenían nada que ver, el PP seguía en sus trece. El pueblo Español en un momento de lucidez, no quiso que un partido que mentía descaradamente les gobernase, y aquellos indecisos, inclinaron la balanza a favor del PSOE, no porque su proyecto o ideas socialistas les convencieran, sino por descarte, no querían unos políticos mentirosos representándose. Fue ese atentando el que aupó pues al PSOE al poder. Sin él, el PP estoy convencido de que hubiera seguido gobernando.
Del mismo modo en 1995 con el PP en la oposición, con José María Aznar sufrió en sus carnes un atentado de la banda etarra. Su coche voló por los aires, pero el presidente salió ileso y dijo sabias palabras, en un alarde contención y prudencia. En marzo del siguiente año, el PP ganó las elecciones. Ese atentado reforzó la confianza de los votantes del PP en su líder, y Aznar por una vez dio muestra de su talante más democrático y conciliador. Ese hecho y la reacción de Aznar, está claro que influyeron en los resultados de las elecciones.
Ahora, en 2007 la banda etarra ha dinamitado “el alto del fuego permanente” con el atentado perpetrado en la T-4 en Madrid. Con el resultado de dos muertos más achacables a la banda etarra, el PP está que no se lo cree. Las encuestas después del atentado le vuelven a ser favorables, tanto que incluso superan en intención de voto al PSOE. Zapatero había puesto toda la carne en el asador (también su futuro como presidente) y corre el riesgo salir chamuscado. El PP que todavía hoy no ha asimilado su inesperada salida de poder en las anteriores elecciones, tiene muy claro el camino a seguir y ahora que ve más factible que nunca su “vuelta al gobierno de la nación”, no va a hacer ninguna concesión. En términos futboleros: “al enemigo ni agua”. Saben bien que los atentados son la “carta en la manga” y que si la saben jugar bien, con el beneplácito de una ciudadanía confusa y descreída, ávida en la búsqueda de culpables, Rajoy será el próximo presidente.
Así son las cosas, hay otros problemas graves en España como son la sangrante violencia doméstica, el acoso escolar, el desempleo, el incremento de la violencia callejera y la proliferación de las mafias, el difícil acceso de los jóvenes a una vivienda, etc, pero ninguno de estos problemas son capaces por sí solos de cambiar a un gobierno por otro.
Únicamente la sagaz “gestión política de los atentados” es capaz de mudar un Gobierno, de ahí que los estrategas políticos, le den mil vueltas a los esloganes de las pancartas, a su asistencia o no a las manifestaciones convocadas, a los manifiestos a leer al término de las mismas. Hay mucho en juego para los que se dedican a la disciplina política: nada menos que el Gobierno de una nación
